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El calor como motor de la biodiversidad

El motor de la biodiversidad en los mares tropicales no sería la luz del sol, sino más bien el calor.

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¿Qué produce la gran diversidad de vida que podemos ver en los trópicos, la luz del sol o la temperatura? Según un estudio publicado en PNAS el calor jugaría un papel más importante que la luz solar.
El resultado es hasta cierto punto sorprendente pues la luz del sol está ligada a la productividad a través de la fotosíntesis.
Jed Fuhrman, biólogo de University of Southern California, y sus colaboradores tomaron muestras de vida microbiana tanto de mares cálidos como fríos en los trópicos. Encontraron que las muestras de agua con poca productividad contenían muchas especies de bacterias, resultado que sugeriría que la fotosíntesis tiene poca influencia en la diversidad. En concreto analizaron muestras bacterianas recogidas de la superficie marina, encontrando un gradiente dependiente de la latitud en la riqueza en especies. La correlación entre diversidad y latitud o temperatura era casi igual de fuerte, mientras que la correlación con la productividad y otras variables (salinidad, distancia a la costa, etc.) era mucho más débil.
Por tanto, a pesar de la gran abundancia y la potencialmente alta dispersión de las bacterias (son pequeñas y en teoría podrían difundirse a cualquier parte del océano), éstas exhiben un patrón geográfico en la diversidad de especies que es similar a la de otros organismos.
Muchos investigadores del campo han tratado de separar la influencia de la temperatura de la luz solar encontrando que es difícil de estudiar en organismos complejos. Sin embargo, las bacterias son ideales por su amplia distribución y la facilidad de ser estudiadas genéticamente.
La cuestión de qué controla la diversidad es importante para los biólogos que buscan descubrir las reglas básicas que gobiernan la vida sobre el planeta Tierra. Fuhrman se pregunta si la diversidad está controlada por leyes fundamentales, y si es así, qué es lo básico de ellas.
La ley denominada de la cinética uniría reproducción, tasa metabólica y otros procesos biológicos al movimiento de átomos y moléculas. Con el aumento de la temperatura aumentaría el movimiento de estos y presumiblemente se acelerarían los procesos biológicos.
La productividad también aumentaría la diversidad mediante el aporte de más recursos alimenticios. De este modo si «la tarta» es más grande puede ser dividida en mayor cantidad de trozos pequeños.
Según Fuhrman ambas hipótesis son válidas, pero según sus resultados la ley del metabolismo cinético tendría una mayor influencia sobre la diversidad.
Los biólogos han sabido durante siglos que la diversidad de plantas y animales es mucho mayor en los trópicos, pero no se ponían de acuerdo sobre si la causa era la temperatura o la productividad.
Este grupo de investigadores muestran que las bacterias exhiben el mismo patrón. Con ello demuestran que las bacterias son buenos sistemas para comprobar este tipo de teorías. En los últimos tiempos se cuenta además con métodos genéticos que permiten medir la diversidad bacteriana de manera sencilla, rápida y barata, algo que antaño no era posible.
No nos olvidemos del papel tan importante que desempeñan las bacterias en los océanos del mundo. Más de la mitad del dióxido de carbono respirado por los organismos marinos proceden de las bacterias. Las bacterias comprenden además gran parte de la diversidad de la Tierra, controlan los ciclos de biogeoquímicos de los elementos y son una parte fundamental de la cadena alimenticia. Aunque sean invisibles a nuestros ojos son increíblemente importantes, y en este caso en concreto incluso nos ayudan a entender las reglas que gobiernan la biosfera.

Fuentes y referencias:
Nota de University of Southern California. [1]
Artículo original (resumen). [2]
Foto: Temperaturas oceánicas. Fuente: UCLA.