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Mosquito fósil con restos de sangre

Encuentran un mosquito fósil no conservado en ámbar cuyo abdomen contiene los restos de lo que una vez fue la sangre de algún animal y que el mosquito chupó justo antes de morir.

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Hace no tanto publicábamos en esta web un resultado sobre la casi imposibilidad de extraer ADN de la época de los dinosaurios tal y como se exponía en la película “Parque Jurásico”. Conseguir un mosquito conservado en ámbar que hubiera chupado la sangre de un dinosaurio parecía el santo grial, pero la realidad es que la conservación de ADN tan antiguo es casi imposible por lo que el sueño de Parque Jurásico no se dará.
Pero aunque no sea posible revivir un dinosaurio sería interesante encontrar un mosquito con sangre en su interior muy bien conservado, aunque no sea de dinosaurio ni sea de la época de los dinosaurios.
Ahora, por primera vez, han conseguido identificar un mosquito repleto de sangre de tal modo que incluso su abdomen aparece hinchado. Así al menos informa en PNAS Dale Greenwalt, del US National Museum of Natural History en Washington DC.
Los mosquitos (hembra) llevan chupando sangre de vertebrados desde hace mucho tiempo. Incluso antes de que hace 65 millones de años la extinción del Cretácico se llevara por delante a todos los dinosaurios, presumiblemente a consecuencia del impacto de un asteroide.
En este caso de trata de un ejemplar que vivió hace sólo 46 millones de años que fue encontrado conservado en sedimentos pizarrosos en lo que hoy es Montana. El ADN está degradado desde hace tiempo y la sangre ni siquiera era de algún dinosaurio, pero el descubrimiento es igualmente interesante desde el punto de vista paleontológico.
Los científicos siempre han sospechado que los insectos chupadores de sangre han estado sobre este planeta desde hace mucho tiempo, pero las pruebas directas al respecto son más bien escasas. Este hábito era normalmente inferido a partir de la anatomía de los fósiles encontrados. En este caso se han hallado pruebas moleculares inequívocas de que este insecto chupó la sangre de algún animal. Además, el abdomen está hinchado a consecuencia de ello, en vida estaba a punto de reventar. Es caso milagroso que se haya conservado así desde entonces y que no se hubiera degradado antes de fosilizar. Es tanto más sorprendente cuando el insecto no está conservado en ámbar, sino en sedimentos pizarrosos.
Sin embargo, el abdomen de este mosquito contiene los restos de la sangre del animal que una vez chupó. Casi toda molécula orgánica ha desaparecido, tanto del insecto como de la sangre, pero su abdomen contiene altas cantidades de hierro. Como todos sabemos, la molécula de hemoglobina de los glóbulos rojos de la sangre, que es la que porta el oxígeno, contiene hierro. Además se ha encontrado porfirina, que también es un constituyente de la hemoglobina. Tanto el hierro como esta molécula orgánica están ausentes en el abdomen de los mosquitos macho (que no chupan sangre) de la misma época encontrados en la misma localización.
Este descubrimiento demuestra que se pueden encontrar mosquitos chupadores de sangre preservados de manera exquisita en una medio distinto al ámbar. Además demuestra que una molécula como la porfirina puede sobrevivir sin degradarse bajo las condiciones adecuadas un largo periodo de tiempo.
Greenwalt sugiere que este descubrimiento apoya la polémica declaración de Mary Schweitzer, paleontóloga en North Carolina State University, que afirmó en su día que habebía aislado trazas de hemoglobina en un hueso de dinosaurio.

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Fuentes y referencias:
Noticia en Nature. [2]
Artículo original. [3]
Adiós a Parque Jurásico [4]