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Alertan sobre el futuro del suelo

Un informe señala la insostenibilidad de la administración del suelo que el ser humano realiza actualmente.

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De todos los problemas que la humanidad ha generado y que ponen en peligro su propia supervivencia hay algunos que casi siempre son ignorados en los medios de comunicación tradicionales. Uno de estos últimos es el problema de conservación del suelo.
No damos importancia alguna al suelo, pero sobre ese suelo es sobre el que cultivamos nuestros alimentos. Si se reduce, degrada o agota entonces nuestra producción de alimentos disminuye.
El suelo es un ente vivo compuesto por minerales, pero también contiene una miríada de organismos que le dan su fertilidad. Tarda miles de años en formarse y, una vez perdido, se recupera muy lentamente. La erosión, la sobreexplotación, la deforestación, el abuso agrícola o el cambio climático destruyen el suelo. Si cree, amigo lector, que esto no tiene importancia analice las noticias sobre conflictos bélicos y verá que la mayoría se desarrollan en regiones con problemas de erosión y desertificación.
Para alertar sobre este problema un grupo de investigadores ha publicó un artículo titulado “Soil and Human Security in the 21st Century” en Science el pasado 7 de mayo. Es, básicamente, una revisión sobre la literatura científica al respecto de cómo la erosión, el agotamiento de nutrientes, la urbanización y el cambio climático afectan al suelo.
Según Donald L. Sparks (University of Delaware) el suelo es la epidermis de nuestro planeta. “Sólo tiene un metro de grosor en promedio, pero juega un papel absolutamente crucial como soporte para la vida que muchas veces damos por sentado.”
Este investigador decano del U.S. National Committee for Soil Sciences y otros cinco autores, también miembros del mismo comité o miembros de sociedades similares, llaman la atención sobre la necesidad de administrar mejor los suelos de la Tierra durante 2015, que es además el año internacional del suelo según la asamblea de la Naciones Unidas.
La humanidad ha estado alterando el suelo desde que hace 10.000 inventamos la agricultura, pero en la actualidad esta actividad ya alcanza al 40% de la superficie emergida de la Tierra. Otra proporción corresponde al urbanismo.
“Ya estamos usando la parte más productiva y la que queda va a ser mucho menos útil a la hora de alimentar a una población creciente”, dice Sparks.
Se espera que para 2100 la población mundial haya llegado a los 11.000 millones de habitantes. Según este científico, la clave para poder alimentar a toda esa gente es encontrar mejores maneras de administrar los campos de cultivos actuales, en lugar de expandir la agricultura a nuevas áreas.
Según este informe la erosión del suelo excede con creces el ritmo de la producción de suelo en las áreas agrícolas.
Así por ejemplo, en la parte centras de EEUU que es considerada “la cesta del pan” del país, el suelo se está erosionando a un ritmo 10 veces mayor que el ritmo de producción del mismo.
La pérdida de suelo debida a la erosión implica la pérdida de nutrientes susceptibles de ser usados por a plantas, lo que implica la necesidad de usar fertilizantes artificiales. Sin embargo, el actual ritmo de producción de fertilizantes es insostenible, según Sparks.
“La prueba de esto es el reciente repunte en el precio de los fertilizantes. El principal componente de los fertilizantes es o bien muy caro de producir energéticamente o bien tiene que ser obtenido en minas que se asientan sobre unas reservas limitadas. Es la clásica situación de oferta-demanda que da lugar a precios altos que finalmente tienen que pasar al precio de la comida.”
Recordemos que para producir nitratos (fertilizantes típicos) se requiere el consumo de mucho energía, energía que ahora obtenemos de unos combustibles fósiles cada vez más escasos y caros. El otro componente típico es el fósforo, elemento que sigue un ciclo, en gran parte geológico, que es muy lento. Hay muy pocas minas de fosfatos en el mundo, por lo que es un recurso muy limitado. Por ejemplo, las grandes reservas de fosfatos de los EEUU estarán agotadas en 20 años, así que este país tendrá que importarlo (si lo hay) de otros lugares del globo.
Paradójicamente, muchos de estos fertilizantes terminan en el mar por culpa de su abuso, produciendo eutrofización y zonas muertas en las que no hay oxígeno y, por tanto, casi no hay vida.
Sparks cree que el aumento en el precio de los fertilizantes no tiene pinta de ser temporal. “A no ser que diseñemos mejores maneras de proteger y reciclar los nutrientes de nuestro suelo y que nos aseguremos de que son usados por los cultivos eficientemente en lugar de ser lavados, nos dirigiremos seguro a una escasez de nutrientes”, añade. Además, señala que la alteración en la cadena de producción de alimentos será una fuente de conflictos geopolíticos.
“Las civilizaciones humanas se han levantado y caído por culpa del estado de sus suelos. Nuestra futura seguridad depende de nuestra habilidad de cuidar lo que tenemos bajo nuestros pies.”

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Fuentes y referencias:
Artículo original [2]
Foto: NeoFronteras.