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Descubren cómo borrar recuerdos

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Fotograma de una película (ficción).

La actividad constante de una enzima en nuestros cerebros consigue mantener la memoria. La enzima es sintetizada durante el proceso de aprendizaje y continuamente refuerza las conexiones entre las neuronas manteniendo constantemente con ello la memoria a largo plazo. Su bloqueo produce el olvido de recuerdos.
El ser humano siempre se ha planteado preguntas filosóficas sobre qué es el hombre. Creemos que si algo nos diferencia del resto de los animales es precisamente nuestra mente, nuestro avanzado cerebro. Casi todos los procesos que se dan en nuestros cerebros se dan en el resto de animales con sistema nervioso; la memoria es uno de ellos. Hay memoria a corto plazo, que es la que nos permite memorizar un número de teléfono, por ejemplo, y memoria a largo plazo que nos permite rememorar aquel día en el que fuimos felices o en el que perdimos a un ser querido. Todos nuestros recuerdos importantes, que nos definen como un ser único en este mundo se guardan en esa forma de memoria.
Cuando determinadas enfermedades afectan a la creación de nuevos recuerdos o a la evocación de los antiguos, somos conscientes que nuestra individualidad personal, nuestra “alma” reside en ellos, y que las personas afectadas por estas enfermedades pierden un poco su humanidad. No es de extrañar que los resultados científicos que tratan sobre este aspecto parezcan interesantes; no sólo para poder mejorar la situación de personas con Alzheimer o trastornos similares, sino porque además nos permiten saber más sobre la esencia de lo que es un ser humano.
Ahora Todd Sacktor del Downstate Medical Center en Nueva York City y Reut Shema y Yadin del Instituto Weizmann de Israel han descrito el papel jugado en la memoria a largo plazo por la enzima PKMζ (descubierta en 1993) que es parte de una gran familia de enzimas quinasas que consta de unos 500 miembros, muchas de la cuales se encargan de trasmitir información a las células nerviosas. Este resultado forma parte de una investigación que iniciaron hace algún tiempo sobre este tema y sobre la que NeoFronteras ya se hizo eco.
Todd Sacktor hace una analogía entre esta enzima y los motores. Según él la mayor parte del tiempo el motor de un automóvil está parado o inactivo. Si está en movimiento al dejar de pisar el acelerador el coche se para. A diferencia de los motores, una vez se sintetiza la enzima PKMζ no existe control sobre ella y funciona ininterrumpidamente. No existe un botón natural para el off.
Estos investigadores han estudiado qué es lo que pasa cuando se bloquea la acción de la enzima en cuestión, a diferentes intervalos de tiempo, después de que se haya adiestrado a unas ratas a realizar una tarea consistente en el rechazo de una comida desagradable.
Según sus conclusiones es posible borrar el recuerdo de lo aprendido mediante la inyección de un inhibidor de la PKMζ, un polipéptido denominado ZIP, en una parte central de los cerebros llamada ínsula (en este caso de las ratas), que es la responsable en el córtex del procesamiento del gusto.
Las neuronas se comunican gracias a las sinapsis que hay entre ellas. En estas terminaciones hay receptores para determinados neurotransmisores. La PKMζ incrementaría los receptores del neurotransmisor glutamato, que está relacionado con el aprendizaje y la memoria, y que refuerza la unión sináptica. El ZIP bloquea la acción del PKMζ y la sinapsis vuelve a su situación normal y la memoria se pierde.
Estos investigadores sugieren por tanto que la PKMζ mantiene la memoria mediante la creación de nuevos receptores para los neurotransmisores.
Los investigadores ofrecieron a las ratas agua edulcorada con sacarina y les indujeron una aversión a este líquido que les producía nauseas. Cuando a las ratas se les volvía a ofrecer este producto lo rechazaban. Sin embargo, independientemente del plazo de tiempo trascurrido desde el entrenamiento, al administrarles ZIP las ratas olvidaban su aversión. Ninguno de los roedores recupero la memoria transcurridos 25 días después de la administración de la sustancia. Pero podían aprender de nuevo la aversión si otra vez se les inducía a ello.
Según Sacktor no se puede decir que ZIP destruya el sentido del gusto en el córtex, puesto que este vuelve a ser recuperado. Es más bien un borrado de la información contenida en el “disco duro” y que pasadas dos horas se puede introducir nueva información sin problemas.
Este resultado sugiere que la memoria a largo plazo, incluso la asociada a recuerdos de años, puede ser eliminada de por vida, y que si se mantiene es porque existe un proceso permanente que la refuerza. En el momento que el proceso mantenido por la PKMζ se para la memoria falla. Esto contradice la hipótesis que dice que la memoria consiste en un almacenamiento estático de información.
Estos investigadores están comprobando ahora si el efecto de borrado permanece por periodos de tiempo más prolongados de los comprobados hasta ahora.
Según Sacktor estos conocimientos se podrían aplicar a las víctimas con desorden de estrés post traumático o para aliviar la sensación de dolor. Actualmente no hay tratamientos efectivos para estrés post traumático.
Lo que no está claro es que esta causa justifique el desarrollo de una técnica que en malas manos (siempre las hay) puede ser terrorífica. La hipótesis sugerida en “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” no parece ya, por desgracia, muy lejana.

Fuentes, referencias y material gráfico:
Shema, R. et al. Science 317, 951-953 (2007) (Resumen). [1]
Nota de prensa de Downstate Medical Center. [2]
Artículo anterior en NF sobre este mismo tema. [3]
Foto: fotograma de la película “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” (se estrenó en España bajo el título: “Olvídate de mí”).