NeoFronteras

Comments Posted By Martín

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Nuestros antepasados los fenicios

¡Qué proyecto tan bonito! Parece increíble que en cada uno de nosotros esté escrita la Historia, aunque sea a trazos gruesos.
En cada uno de nosotros están los héroes y villanos que ganaron las batallas, o las mujeres que siempre las perdieron. Están el descubrimiento de la agricultura y de la ganadería, del comercio y la moneda. El comienzo de la civilización y la pérdida de la inocencia. Gran parte de todo esto sucedió alrededor de este mar mágico cuyo fondo todavía está tachonado de barcos que transportaban aceite de oliva y vino en ánforas de barro. Alrededor de este mar inventamos un alfabeto y la comunicación, para que así las ideas pudieran viajar de un sitio a otro en rollos de pergamino o papiro impulsadas por la fuerza del viento y los músculos de los remeros. Algunos de esos humanos, los importantes, todavía nos hablan con lenguas que ya nadie pronuncia y cuya música nadie sabe reconocer. Nos hablan de mitos y dioses, de pasiones y dramas humanos, de guerras y esclavitud, de conquistas y sometimiento.
Todas estas fuerzas desplazaron poblaciones, familias, ejércitos y hordas. Los más humildes, los que nunca tuvieron voz, ni palabra, ni escritura ahora nos pueden hablar a través de sus genes y confesar que ellos también vivieron. Nos hablan desde cada célula de nuestros cuerpos.
¿Qué más nos deparará este proyecto? No lo sé, ya lo veremos, pero creo que seguro será una cura de humildad para todos aquellos grupos de humanos que creen pertenecer a razas puras o a pueblos orgullosos. Seguro que al final todos contaremos con algún antepasado perteneciente a algún pueblo extraño y extranjero.

Comment Posted By Martín On 04.11.2008 @ 21:23

Multiplican por 10 la vida de levaduras

No quería decir que los mortales sean mezquinos y cobardes sólo los que quieren serlo, y además hablaba en sentido metafórico.
Probablemente no somos libres y probablemente nunca lo seremos. No voy a entrar en esta cuestión entre otras cosas porque los filósofos llevan siglos discutiéndola sin muchos resultados. No sé siquiera lo que es el libre albedrío, si éste es sólo una ilusión o si la ilusión del mismo es precisamente el libre albedrío en sí.
Pero siempre se es un poco más libre si se tiene más tiempo. Dímelo cuando tu momento se acerque y estés cerca del abismo. ¿No comprarías un poco más de tiempo? ¿Qué darías a cambio?
Lo de la superpoblación ya te lo han respondido antes, así que no voy a insistir en ese punto. Y lo de solucionar otros problemas primero es el mejor camino para que la humanidad no avance, entre otras cosas porque esos problemas nunca se solucionarán del todo.
El sufrimiento es consustancial al ser humano. No sé si realmente quieres ser feliz como dices. ¿Es la felicidad tan importante? ¿Cuanta felicidad es necesaria? Supón un pacto con el diablo, supón que te ofrece la felicidad a cambio de algo. ¿Qué cambiarías Tomás? ¿Qué es para ti lo más precioso después de la felicidad para ti? Supón, por ejemplo, que te cambia cada unidad de tu inteligencia por cada unidad de felicidad. ¿Cuantas unidades cambiarías? Si así fuera sólo necesitarías ser absolutamente tonto para ser absolutamente feliz. Quizás los más bobos son los más felices, no lo sé. Sólo sé que no se puede tener todo.
¿Es un estado de simple euforia el mejor estado para un hombre? Si buscas algo así la heroína y similares te lo pueden proporcionar. Incluso el estado que las almas adquieren en el cielo se parece bastante a él. Triste idea de lo que es ser humano.
Bueno, sólo quería reflexionar un poco.

Comment Posted By Martín On 31.01.2008 @ 00:16

No creo que se pueda reorganizar un organismo ya desarrollado para que pueda ser inmortal o que se le pueda alargar la vida significativamente. Somos replicantes en un mundo Blade Runner creado por un dios tenebroso. No obtendremos las respuestas a muchas de nuestras preguntas e incluso se nos vedará la visión del futuro de nuestra estirpe, de nuestra herencia... Pero en un futuro nacerán humanos modificados genéticamente que quizás se acerquen a eso que llamamos inmortalidad. Podrán contemplar la vida de un modo en que nosotros sólo podemos soñar y serán más libres. Tendrán una oportunidad más para todo, tiempo para leer todo lo interesante que se haya publicado, de amar todas las veces necesarias, de equivocarse y aprender, de conocer a multitud de personas interesantes, de encontrar respuestas, y podrán quizás alcanzar una sabiduría que no somos capaces de soñar. Creo que ya expresé todo esto en otro comentario.
Pero probablemente muchos no lo lleguemos a ver, puesto que lo peor de ser mortal es que cuando te mueres te pierdes todo lo interesante que pasa después.
Sólo los mezquinos, simples y cobardes quieren ser mortales, porque probablemente ya están muertos en vida.

Comment Posted By Martín On 30.01.2008 @ 01:10

La sonda Messenger sobrevuela Mercurio

No me atrevería a decir eso de "bella desolación" que dijo algún astronauta del Apolo. La verdad es que debe de ser un mundo absolutamente hostil en el cual un sol gigante, suspendido sobre un cielo absolutamente negro, calcina la superficie hasta niveles inauditos. Es un mundo al que no merece la pena mandar seres humanos.
Nos debería hacer pensar sobre lo increíblemente afortunados que somos por vivir, en comparación, en un mundo perfecto.

Comment Posted By Martín On 21.01.2008 @ 01:17

Identifican pensamientos asociados a objetos

En el fondo de nuestra mente ocultamos nuestros más preciosos secretos: el primer recuerdo de nuestra infancia, la alegría de recibir el juguete esperado, el primer día de colegio, una tarde de verano en la playa en la que encontraste aquel objeto fascinante que trajo el mar, el amor secreto por una mujer, el primer beso que dimos, el día de tu boda, el momento en que tu primogénito agarró por primera vez, y con asombrosa fuerza, un dedo de tu mano... Guardamos situaciones cotidianas: una tarde de conversación intrascendente con un amigo, un paseo por el campo, el sabor la primera naranja de temporada... Se almacenan imágenes aleatorias que a veces pasan, como flashes, inesperadamente, delante de nosotros: una figura decorativa en tu cuna, una flor de los geranios de tu abuela, un destornillador desvencijado del eterno proyecto de minitaller de tu padre, el primer dibujo, absolutamente abstracto, de tu hijo... Se recrean sensaciones, percepciones, del mundo y de los otros: la caricia de una mano ajena, el olor, húmedo, de una nube alcanzando la montaña que has subido, el abrazo del ser amado...
En esa mente también están todos los libros que hemos leído, todas las películas que hemos visto, todas las clases a las que hemos asistido, la huella de la vida en nuestra alma, la sabiduría adquirida... También habitan nuestros más terribles secretos: miedos, pecados, envidias, miserias y otros demonios que nos recuerdan que somos humanos.
En esa mente habita el héroe anónimo que daría su vida por un desconocido y la mente atormentada del asesino.
Quizás algún día nuestros descendientes tengan la capacidad de leer los pensamientos de sus coetáneos. Quizás puedan leer todas esas cosas y transformen el mundo en un lugar siniestro en donde la gente tenga todavía más miedo a pensar. O quizás de ese modo la gente sea más libre al compartir cosas de una manera extraña. Quizás, incluso, la gente no muera para siempre cuando todos esos pensamientos se trasformen en datos volcados en un computador.
Pero lo que será muy difícil es que alguien ajeno a nosotros dote de significado a todos esos pensamientos.

Comment Posted By Martín On 09.01.2008 @ 01:13

Los primeros pobladores de América llegaron por Bering

Cuando pienso en este momento histórico me imagino a estas personas llegando a un mundo totalmente nuevo, vacío de todo rastro humano, inmaculado. No sé si eran conscientes de este hecho, no lo creo, pero tuvo que ser fascinante ser los primeros en pisar un nuevo mundo, un vasto y grandioso nuevo mundo.
A través de sus asombrados ojos verían bestias a las que temer que nunca antes habían sido vistas por otros humanos, y también contemplarían otros bellos animales que les llenarían de fascinación. También descubrieron plantas con las que alimentarse, multiplicarse y así extenderse por todo el continente. Descubrieron el cacao, el maíz, las patatas, los pimientos o los sabrosos tomates.
Debe ser bonito mirar al mundo con ojos nuevos, con la mentalidad de un niño, y asombrarse de lo que uno ve allá donde posa la mirada.
Contemplaron una costa del Pacífico poblada de secoyas antediluvianas que crecían entre la bruma, infinitas, hacia los cielos. También disfrutaron de las montañas rocosas cubiertas de nieve y de la inmensa brecha abierta en la tierra producida por el río Colorado y que probablemente creyeron esculpida por el martillo de un dios tenebroso. Más tarde llegarían a la selva más inmensa, un mar esmeralda regado por el río Amazonas. Al final alcanzaron la Tierra de Fuego, allá en el fin del mundo.
Quizás por todo esto, las personas inquietas, cuando se hacen mayores quieren seguir sorprendiéndose con las maravillas del mundo y entonces viajan a lugares remotos y exóticos, o exploran las fronteras de la ciencia con instrumentos sofisticados en busca de lo desconocido.
Esta sensación de llegada a un nuevo mundo sólo volvió a suceder cuando más tarde el ser humano llegó a Nueva Zelanda a bordo de frágiles canoas.
En aquellos tiempos, la necesidad, quizás el ansia de supervivencia o quizás el afán de aventura llamaba a muchos, pero sólo unos pocos entre los elegidos sobrevivían.
La llegada a mundos de fantasía probablemente nunca más se vuelva a repetir. Probablemente haya otros mundos con vida en alguna remota galaxia. En el caso de que sea concebible una tecnología que permita el viaje interestelar en tiempos razonables, esos mundos, con sus seres inimaginables, serán incompatibles con nuestra biología. A ellos, además, nunca llegaremos, porque nunca emprenderemos el viaje.
No creo que exista ahora esa fuerza impulsora del pasado. La escala de valores también es diferente. En las sociedades paradójicas en las que vivimos ya no aceptamos el sacrificio de vidas por un descubrimiento, pero promocionamos guerras e injusticia por doquier. No aceptamos el uso de embriones en investigación, pero dejamos morir a la gente de enfermedades horribles. No queremos financiar la "carrera espacial", pero nos entregamos sin medida al consumismo o al gasto absurdo. Y sobre todo nadie quiere construir catedrales que no vaya a ver terminadas. Probablemente los tiempos del Apolo y la excitación que producían en la imaginación se hayan acabado.
Pero antes de tomar este tipo de decisiones la civilización humana morirá de éxito. Su propia inmensa e inabarcable población acabará con todos los recursos y no habrá capital ni fuerzas para realizar empresas de descubrimiento. El calentamiento global ya amenaza nuestra supervivencia y la supervivencia de las otras especies con las que compartimos el planeta. Éstas desaparecerán primero, y luego nosotros, sumidos en la barbarie, las seguiremos.
Los mundos estériles de la Luna o Marte serán los únicos que, por un breve tiempo, contemplaremos.

Comment Posted By Martín On 03.12.2007 @ 21:24

Gusanos tratados con antidepresivos viven más

Por cierto, puestos a elegir entre mosca hambrienta o gusano "feliz" es preferible seguir siendo hormiga perpleja.

Comment Posted By Martín On 26.11.2007 @ 22:52

Las formas cambian. Los métodos, todos ellos fútiles, que intentamos son diferentes, pero el deseo imposible es el mismo. Hubo un tiempo en que algunos ingenuos soñaron con beber de las aguas de la fuente de la eterna juventud. Ahora nosotros soñamos con que una suerte de increíbles (quizás imposibles) modificaciones genéticas nos den lo mismo: la inmortalidad. Probablemente estemos tan lejos de esa misma meta como lo estaba hace siglos Ponce de León.
De todas las criaturas que han poblado y pueblan este mundo sólo el hombre es consciente de su propia mortalidad. Ya bastante carga es ser mortal como para además tenerlo que saber. Por eso siempre hemos soñado con lo imposible.
Podemos intentar crear grandes obras literarias o artísticas, hacer un gran descubrimiento científico, formar parte de un gobierno histórico o simplemente tener hijos. Muchos persiguen su trocito o sucedáneo de inmortalidad y que así los que vengan después sepan que uno ha vivido. Sólo quieren dejar una huella, una herencia real o simbólica de una vida no vana, de su paso por este mundo. Como si al ser recordados revivieran en las mentes de los demás.
Pero en el fondo del alma lo que a todos nos gustaría es no perdernos todo lo que vendrá después: las vidas de nuestros descendientes, la siempre nueva distribución de nieve depositada con gracia sobre las montañas en invierno, el rostro único de otra mujer bonita, los destellos fulgurantes y nunca iguales del sol sobre la superficie siempre inquieta del mar, los cambios políticos y sociales por venir, y sobre todo los secretos aún desconocidos del Universo que otros podrán en algún momento desvelar y que nosotros no veremos. Nos perderemos, sobre todo, las respuestas a algunas preguntas que nos planteamos una y otra vez y para las cuales no obtenemos satisfacción.
Quizás algún día futuro, inalcanzable y sideral, una hipotética civilización justa herede el Universo y todo lo que contiene porque haya sido capaz de desvelar el secreto último de la vida. Quiero pensar que los individuos de esa raza superior, dotados de vida eterna, puedan alcanzar a lo largo de sus largas existencias unas cotas de sabiduría que nosotros no podemos ni concebir. Ellos, como semidioses que serán, abandonarán por fin los miedos y supersticiones que nos atenazan y serán por fin libres y felices. Quizás, cuando piensen en nosotros lo hagan como ahora nosotros lo hacemos de nuestros antepasados homínidos; pero quiero creer que nos verán de forma cariñosa, amable y comprensiva, y que, como seres imperfectos que somos, nos perdonarán todos nuestros defectos y pecados. Quizás incluso nos guarden cierta reverencia por tener el coraje de intentar lo imposible siendo tan débiles y limitados. Al fin y al cabo seremos los antepasados de los dioses, los seres que abrimos el camino del cielo y la vida eterna, y que cuando estábamos cerca de tocar el infinito con la punta de los dedos se nos fue negado.
Pero claro, todo esto, lo que se dice nosotros, nunca, definitivamente nunca, lo sabremos.

Comment Posted By Martín On 26.11.2007 @ 22:51

El origen genético de la visión

Este tipo de resultados nos dice de dónde venimos y qué lugar ocupamos en el Universo. Por un lado nos retira un poco más de la posición privilegiada en la que el hombre se ha ubicado a sí mismo desde que, en los tiempos del mito y la irracionalidad, creímos ser el centro de la creación. Ahora sabemos que estamos solos en un Universo ajeno a nuestros sufrimientos, sueños y deseos. Un Universo al que cuesta arrancar respuestas a las preguntas que le plantean unos seres que se creen especiales.
Pero, por otro lado, nos reconcilia con el resto de la realidad y con el resto de la vida sobre la Tierra. Hay más de nosotros en una hidra que en cualquier objeto inanimado de este mundo. La simple hidra nos hace retrotraernos, a través del complejo árbol genealógico de la evolución biológica, hasta un tiempo en el que el Universo se vio a sí mismo por primera vez. En ese ser ya había parte de lo que somos nosotros ahora. En cierto modo ya estaba escrito cómo íbamos a ser. Formamos parte de un todo.
Darwin ya expresó mejor esta idea que yo cuando en The Descent of Man escribió:
A no ser que cerremos nuestros ojos a propósito, podemos, en el estado presente de nuestro conocimiento, reconocer aproximadamente a nuestra parentela; y no hay necesidad de avergonzarnos de ella. El más humilde de los organismos es algo mucho más elevado que el polvo inorgánico bajo nuestros pies. Nadie con una mente imparcial puede estudiar una criatura viviente, por muy humilde que sea, sin sentir un gran entusiasmo por su maravillosa estructura y propiedades”.

Comment Posted By Martín On 17.11.2007 @ 01:06

El precio de la extinción

No creo en el más allá. Toda mi vida, mis recuerdos, mis sentimientos, mis conocimientos... se extinguirán conmigo una vez que haya ido de este mundo. Pasado un tiempo seré borrado de la mente de mis amigos, de la de mis familiares e incluso de la de mis hijos y nietos cuando todos ellos desaparezcan. No quedará nada.
Quiero pensar, deseo pensar, que en un futuro alguien se sobrecogerá con un Mediterráneo increíblemente azul y que, a través de sus límpidas aguas, vea peces de oro danzar al unísono una coreografía escrita hace millones de años.
Quiero pensar, deseo creer, que esta persona o alguna otra, respirará el húmedo ambiente de un bosque de hayas y que, sentada sobre el musgo, se explique por qué los poetas imaginaron duendes y hadas, mientras se embriaga con el oxígeno recién liberado gracias al milagro de una fotosíntesis concebida hace miles de millones de años.
Quiero creer, deseo imaginar, que algunas de estas personas sentirán un placer intelectual inigualable cuando entiendan los procesos ecológicos que hacen que todos los seres vivos de este mundo estén interrelacionen, formando una biosfera que es la única capa planetaria viva de todo el Universo conocido.
Quiero creer, necesito creer, que en algún momento de un distante futuro habrá otros que se queden pasmados de fascinación ante la increíble exhibición de multitud de seres vivos, todos ellos únicos e irrepetibles, que pueblan esos maravillosos espacios naturales que todavía quedan.
Necesito creer, necesito saber, que todos estos seres vivos seguirán estando aquí una vez me haya ido, porque aunque los vientos del tiempo hayan borrado por siempre y para siempre mi recuerdo de la mente de los hombres, brillará un atisbo de inmortalidad cuando alguien sienta lo mismo que sentí yo en esos preciosos momentos, porque en esos nuevos momentos reviviré, aunque sea brevemente, de nuevo.
Salvando a todos estos seres nos salvamos a nosotros mismos, salvamos al mundo y, sobre todo, salvamos la mejor definición posible de lo que es ser humano.

Comment Posted By Martín On 14.11.2007 @ 01:22

 


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