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Éxito de vacuna contra malaria

Según los primeros ensayos clínicos, una vacuna de microrganismos vivos no atenuados parece tener una efectividad del 100% frente a la malaria.

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La malaria es una enfermedad infecciosa que tarda en desaparecer. Eliminada de las zonas templadas gracias a la erradicación de mosquitos portadores, persiste y mucho en las zonas tropicales.

Cada año se infectan de malaria unos 200 millones de personas en el mundo. Sólo en 2015 murieron 438.000 personas por culpa de la malaria. El 90% de los casos de muerte por malaria se dan en África, tres cuartos de los cuales son niños por debajo de los cinco años.

Si se visitan regiones tropicales temporalmente hay varias profilaxis que se pueden tomar por vía oral. Pero si se vive permanentemente en uno de esos países esta opción no es la solución debido a los efectos secundarios de una administración permanente de este tipo de fármacos.

Por estas razones, y desde las últimas décadas, se han redoblado los esfuerzos para desarrollar una vacuna que evite el contagio de esta enfermedad. Incluso la fundación de Bill Gates financia uno de esos estudios. Lo malo es que ninguna de esas vacunas ha funcionado hasta ahora.

Hace unos días se anunció que una nueva vacuna experimental ha proporcionado un 100% de protección en ensayos clínicos.

La malaria está causada por el Plasmodium falciparum, que no es ni un virus ni una bacteria, sino un eucariota. Por esta razón a veces se le llama parásito. Es transmitido a través de la picadura del mosquito hembra Anopheles.

Una vez la persona se infecta, el plasmodium emigra al hígado para reproducirse. En ese periodo de incubación el sistema inmunológico humano no responde y la persona no tiene síntomas de enfermedad. Lo malo es que la cloroquina y otros fármacos (básicamente, sustancias tóxicas para el parásito) tampoco son funcionales en ese estadio, por lo que tampoco impide que el parásito se reproduzca.

Posteriormente, los plasmodios entran en el torrente sanguíneo en donde se sigue reproduciéndose y extendiéndose. Es entonces cuando el plasmodio ataca los glóbulos rojos y se tienen los síntomas de la enfermedad. Ahí es cuando la cloroquina y similares funcionan y cuando el sistema inmunitario puede operar.

Si la persona no está muy debilitada, su sistema inmunitario puede llegar a sintetizar anticuerpos contra ciertas proteínas de la membrana celular del plasmodio y la persona pasa la crisis. Lo malo es que la reserva de plasmodios del hígado va lanzando oleadas periódicas de plasmodios mutados con distintas proteínas de membrana, por lo que la enfermedad se hace crónica con episodios de crisis periódicos.

La mayoría de los proyectos de vacunas que se han intentado hacer hasta ahora emplean moléculas individuales de la membrana de este microorganismo para así enseñar al sistema inmunitario a defenderse frente a futuras infecciones. Lo malo es que este tipo de vacunas sólo proporcionan un porcentaje de inmunidad muy por debajo del 100%.

Ahora, investigadores de la Universidad de Tübingen y de la compañía Sanaria Inc han conseguido una vacuna denominada Sanaria PfSPZ-CVac capaz de conferir, según el ensayo clínico realizado, un 100% de inmunidad hasta al cabo de 10 semanas de ser administrada.

En lugar de usar ciertas proteínas, esta vacuna usa plasmodios vivos no atenuados junto a un antipalúdico.

En el ensayo clínico participaron 67 adultos sanos, ninguno de los cuales había padecido malaria. La mejor respuesta inmunitaria se dio en los 9 que recibieron las dosis más altas de la vacuna, administrada en tres veces a intervalos de 4 semanas. Estos individuos obtuvieron al final una inmunidad del 100%.

Según Peter Kremsner, la protección está posiblemente causada por los linfocitos T y la respuesta de anticuerpos en el propio hígado.

La vacuna está confeccionada por el mismo parásito no atenuado, pero, a la vez, se administra un fármaco antipalúdico (cloroquina) para que así no se desarrolle la enfermedad. Los investigadores no observaron efectos secundarios provocados por esta vacuna entre los voluntarios.

Al vacunar con un patógeno completo y vivo, la respuesta inmunitaria es muy fuerte. Además, los datos indican que esta es prolongada y estable en el tiempo. En el caso de los 9 casos antes mencionados, la protección se mantuvo al menos hasta 10 semanas de terminar la vacunación.

Quizás, esta vacuna podría dar una protección permanente. Aunque los investigadores reconocen que este aspecto es susceptible de ser estudiado a largo plazo. El próximo paso es ver cómo evoluciona la efectividad de la vacunación a largo plazo en un estudio a varios años vista que se realizará en Gabón.

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Fuentes y referencias:
Artículo original. [2]
Foto de Anopheles Gambiae: James D. Gathany, The Public Health Image Library.