NeoFronteras

Salamandras fotosintéticas

Área: Biología — martes, 3 de agosto de 2010

Encuentran algas simbióticas viviendo dentro de las células de una especie de salamandra, siendo el primer caso conocido en vertebrados.

Foto
Embriones de salamandra. Fuente: TED LEVIN / photolibrary.com.

Cuando Ryan Kerney de la Universidad Dalhousie en Halifax (Canadá) examinaba embriones de la salamandra Ambystoma maculatum notó que su brillante color verde procedía no solamente de la cápsula gelatinosa que los envolvía, sino además también de los propios embriones.
Ese color verde es causado por el alga unicelular Oophilia amblystomatis. Se sabía que de la curiosa relación simbiótica entre el alga y la salamandra, pero se creía que el alga se encontraba fuera del embrión, que el embrión proporcionaba residuos ricos en nitrógeno que aprovechaba el alga y el alga aumentaba (gracias a la fotosíntesis) el nivel de oxígeno del agua que rodeaba los embriones y que ellos respiraban.
El pasado 28 de julio Kerney presentó en un congreso un estudio en el que se afirma que el alga está también en el interior de las células de la salamandra. Además, según él, hay signos de que el alga intracelular esté proporcionando oxígeno y carbohidratos a las células de la salamandra. Aunque una relación similar se da en los corales, éste sería el primer caso conocido de endosimbiosis de algas en un vertebrado.
Las células de los vertebrados tienen un sistema inmunitario adaptativo que destruye aquello que considera que no le pertenece. Por esta razón se creía que era imposible una simbiosis de este tipo. Pero en este caso o bien la salamandra ha conseguido que su sistema inmunitario no ataque el alga o bien el alga ha conseguido sortear dicho sistema.
Las imágenes de microscopia electrónica de barrido que obtuvo Kerney revelaron que las algas endosimbióticas están rodeadas frecuentemente de varias mitocondrias de la célula de la salamandra. Las mitocondrias son las factorías de energía de las células y convierten oxígeno y glucosa en ATP, que es la molécula que la célula usa para almacenar energía. Por tanto, esas mitocondrias probablemente rodean al alga para aprovecharse del oxígeno y carbohidratos generados por el vegetal.
La relación exacta entre las dos especies es, de momento, desconocida, pero Kerney está haciendo más estudios sobre el asunto.
El gran misterio es cómo el alga consigue entrar en las células de los embriones. Por otros estudios se cree saber cuando sucede: cuando empieza a formarse el sistema nervioso del embrión. Se cree además que coincide con una liberación de desechos nitrogenados por parte del embrión, algo que ayudaría al alga a lograr su meta al tener mayor proliferación.
Esto explicaría porque hasta ahora ningún investigador había informado antes sobre esta endosimbiosis en los embriones de esta salamandra. Simplemente los estudios se detenían antes de llegar a esa fase. Pero eso no significa que no haya algas antes. Kerney ha descubierto que el alga ya se encuentra en los oviductos de la salamandra hembra, por lo que el alga podría pasar de madres a hijos. Aunque todavía no se sabe si el alga pasa a las células germinales.
El estudio de este fenómeno podría ayudar a comprender los mecanismos de autorreconocimiento, pues las células de la salamandra tienen algún grado de pluripotencia (como las células madres) en edad adulta al ser capaces de grandes reparaciones anatómicas en caso de amputación.
Algún que otro experto sugiere que quizás esta especie de salamandra no es la única con algas simbióticas, que sólo hay que buscarlas.

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Fuentes y referencias:
Noticia en Nature.

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