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Aclarando malentendidos genéticos

Área: Genética — julio 22, 2005

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El buen uso del lenguaje es muy importante, nos permite comunicarnos con facilidad, sin ambigüedad y de manera precisa. Todo sistema de conocimiento tiene su vocabulario propio, incluyendo, por su puesto, la ciencia. Este vocabulario propio permite a los científicos comunicarse eficazmente entre ellos, pues los términos y palabras usadas suelen estar muy bien definidos.
En el caso de la ciencia, cada nuevo descubrimiento lleva aparejado la incorporación de nuevas palabras. Muchas de estas palabras no llegan al gran público y no nos ha de preocupar. Sin embargo, otras palabras saltan de los laboratorios a la sociedad debido a su importancia y pasan a forman parte del lenguaje ordinario.
La genética, como ciencia del siglo XXI que es, y debido a sus implicaciones prácticas e incluso éticas, es un caso especial. Así, palabras como gen, ADN, código genético, genoma, cromosoma, etc, se han incorporado a la sociedad rápidamente. A veces han sido confundidas entre sí, y otras su uso no ha sido el adecuado, denotando un desconocimiento del preciso significado de alguno de estos términos por parte del hablante.
Este artículo pretende aclarar dichos conceptos mediante una analogía sencilla para que la gente corriente lo pueda entender.

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Doble hélice de ADN.

La “enciclopedia” sobre cómo construir, por ejemplo, un ser humano es el ADN (ácido desoxirribonucleico) contenido en las células. Vamos a ver que esta “enciclopedia” tiene “volúmenes”, “frases”, “palabras” y “letras”.
Toda la información sobre cómo hacer un hígado o un cerebro está codificada en ese ADN que reside en cada célula de nuestro cuerpo. Esta información no se distribuye al azar en dicho ADN sino que está muy estructurada.
En organismos más complejos, tales como plantas, animales y otros organismos multicelulares, la mayoría de ese ADN reside en el núcleo celular.
Los constituyendes más importantes del ADN son las bases nitrogenadas. Existen cuatro bases denominadas adenina (A), guanina (G), citosina (C) y timina (T). La información genética está codificada en estas bases. De este modo, las “letras” del alfabeto genético son sólo cuatro: A, G, C y T
Para formar el ADN, se unen largas cadenas de estas bases mediante moléculas de fosfato y azúcar. La información está por tanto alineada. Las bases que forman la cadena se emparejan con otras bases (C con G y A con T) formando otra cadena complementaria que da como resultado una doble hélice compacta.
La información contenida está protegida, por tanto, por una doble copia, y se puede reconstruir toda la información a partir de una sola de las hebras. Cosa que se realiza durante la reproducción celular, pues a partir de cada cadena complementaria se forma una doble hélice completa, doblándose así la información y pudiendo dejar copia de toda la información en cada nueva célula hija de las dos surgidas de la progenitora.
Para leer los datos primero hay que abrir la doble hélice. Después, el encargado de su lectura es el ARN (ácido ribonucleico).

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Dibujo de una proteína.

Puede hacer esta lectura tantas veces como sea necesario, o lo que es lo mismo, cada vez que se necesite sintetizar una proteína.
La información de las “letras” A, C, G y T se organiza en “palabras” llamadas tripletes que contienen tres bases. Por ejemplo, son tripletes estas combinaciones: ACT, GGT, GAT o CAT; pero hay muchas otras combinaciones.
Todo en el organismo está hecho o regulado por proteínas. Nuestros músculos están hechos por proteínas y nuestra grasa, azúcar y demás sustancias se forman o se metabolizan gracias a que unas proteínas regulan el proceso de su formación o de su destrucción.
Los “ladrillos” que forman las proteínas se llaman aminoácidos. Se han descubierto unos 100 aminoácidos en la Naturaleza.
Recordemos que el ADN sólo almacena información, siendo ésta su única función. Por eso hay un sistema mediante el cual la información contenida en el ADN es leída y traducida para crear proteínas.
A cada triplete o “palabra” del ADN le corresponde un aminoácido. Sólo hay 20 aminoácidos que sean codificados por el ADN. Por tanto, el número de combinaciones de las bases es superior al número de aminoácidos.
El código genético son las reglas que dictan qué aminoácido corresponde a un triplete o tripletes específicos; en nuestro lenguaje, qué “ladrillo” corresponde a cada “palabra”. Es además, salvo error, unívoco.
Este código genético es universal. Es decir, es válido para una ameba, un roble, un gato o un humano. De este modo, expresiones como “el código genético humano”, “el código genético del ratón”, etc, son totalmente erróneas. En estos casos hay que utilizar los términos “el genoma humano”, “el genoma del ratón”, etc, para referirse a la totalidad de la información que determina un humano o un ratón.
Un gen sería una “frase” con sentido. Es decir, una secuencia de tripletes (“palabras”) que determina por completo una proteína específica. Para ello hay tripletes que hacen las veces de “signos de puntuación”, marcando el comienzo y el final de un gen, o según nuestra analogía el principio y final de una “frase”.

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Imagen microscópica de varios cromosomas.

No todos los genes son leídos en cada una de las célula. Así, sólo los genes de “cómo hacer piel” son leídos en las células que forman la misma.
También hay genes que regulan otros genes. Éstos serían entonces como instrucciones de lectura.
Una vez leída la secuencia de un gen, la maquinaria celular es capaz de crear la proteína. Ésta, a pesar de ser una cadena de aminoácidos, no forma un simple “hilo” o secuencia, sino que se pliega sobre sí misma para formar una estructura terciaria que es la que le da en última instancia su función.
El conjunto de todos los genes contenidos en el ADN de una célula de una especie en particular, como pueda ser la humana, se denomina genoma. Sería, en nuestra analogía, toda la información contenida en todas las “frases”.
El ADN se agrupa en “volúmenes” llamados cromosomas, que son conjuntos compactos de ADN y que se dan por pares. Los cromosomas están hechos de la totalidad del ADN del interior del núcleo celular. Estos “volúmenes” forman, por tanto, la “enciclopedia” de “Cómo hacer un ser humano (o un gusano)”. (Autor: J. J. Moreno García)

Autor: Dr. J. J. Moreno García
Profesor universitario

2 Comentarios

  1. Abriendo Juego, Abriendo Mundos:

    Lenguajes esenciales para el siglo XXI: genómica y biotecnología

    El siglo XXI sin duda va a estar marcado por la biotecnología y la genómica. Sin embargo, nos encontramos con un vocabulario insuficiente y que sigue siendo un lenguaje de expertos. Por eso considero que debemos prepararnos.
    Y aquí presento una excel

  2. luigigen:

    La genética tiene su código como la música, el lenguaje, etc.
    Sin duda es complicado para los que no estamos constantemente sobre el tema, pero vale la plena ir conociéndolo, porque es el lenguaje del libro de la vida, y solamente cuando lo manejemos al dedillo, sabremos más de ella.
    Buena nota, felicitaciones.
    Ciencia cosmo global.

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