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| Selva hondureña donde se realizó el descubrimiento. Foto: Montana State University. |
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Cuando se buscan argumentos a favor de conservar la biodiversidad en la Tierra a veces se usan criterios utilitaristas para el ser humano, como si cualquier cosa estuviese supeditada al beneficio del hombre. Así, se afirma que hay que preservar las selvas tropicales porque ahí puede haber una planta u otro tipo de ser vivo que nos sirva para encontrar una nueva medicina o un nuevo tratamiento contra el cáncer o cualquier otra cosa útil que desaparecería para siempre una vez que la especie que lo produce se extinga.
No necesitamos este tipo de razones para defender esos seres que tienen derecho a la existencia. Estos argumentos son un poco pobres, tristes y egoístas, pero no son en ningún modo afirmaciones gratuitas, pues los seres que ahí habitan llevan compitiendo por la supervivencia durante miles de años y han desarrollado toda una gama de productos bioquímicos para defenderse por ejemplo de las infecciones y de otros seres.
Es más, ese tipo de afirmaciones se basan en la realidad de ahora mismo y no en una hipótesis o en un futurible. Para ilustrar este hecho NeoFronteras quiere hacerse eco de un pequeño descubrimiento que el biólogo Gary Strobel de Montana State University ha hecho en la selva de Honduras. Este investigador lleva unas dos décadas recorriendo las selvas tropicales del mundo en busca de esos nuevos tesoros químicos.
Su campo se ha centrado en el estudio de los hongos y bacterias que pueblan esos ambientes tan húmedos. Le interesan concretamente las variedades endofitas que viven dentro de las plantas, y es ahí donde busca productos útiles para la industria como puedan ser fármacos o pesticidas. (leer más…)