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Las catástrofes que ni Hollywood imaginó

Área: Geología — diciembre 9, 2006

Esta vez Juan Antonio Bernedo se hace eco de la polémica surgida entre astrofísicos y geólogos a raíz de la posibilidad de que impactos meteoríticos recientes hayan producido maremotos gigantes.

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La cuña de sedimentos marinos de Fenambosy, una de las cuatro existentes en la esquina sur de Madagascar, tiene 200 metros de alta y está a 5 km del océano. Foto: Dallas Abbott.

Algunos geólogos sostienen que los impactos cósmicos han causado maremotos gigantescos en los últimos 10.000 años. Sostienen que un enorme cometa o asteroide pudo caer sobre el océano Índico hace sólo 4.800 años. Sin embargo, de otro lado, los astrónomos no creen que se hayan producido grandes impactos tan recientes.
En el extremo sur de Madagascar hay cuatro enormes depósitos sedimentarios en forma de cuña, compuestos por material procedente del fondo oceánico. Cada uno tiene 100 kilómetros cuadrados, con una capa de sedimento que supera los 300 metros de profundidad. Contienen microfósiles de las profundidades oceánicas, fundidos con una mezcla de metales producida típicamente por los impactos cósmicos. Todos ellos señalan en la misma dirección: hacia la mitad del océano Índico, donde, a 3.800 metros de profundidad, se ha descubierto un cráter de 30 kilómetros de diámetro.
Para algunos científicos, la explicación es obvia: un gran asteroide o cometa, de esos capaces de matar a la cuarta parte de la población mundial, se estrelló en el océano Índico hace 4.800 años, produciendo un gigantesco maremoto con olas de 200 metros de altura (13 veces mayor que el de Indonesia de hace dos años) que transportó a tierra los enormes depósitos de sedimentos.
La mayoría de los astrónomos duda que en los pasados 10.000 años (el Holoceno) se estrellaran contra la Tierra grandes cometas o asteroides, y explica esos depósitos por la erosión y las glaciaciones. Hasta 185 grandes asteroides o cometas impactaron contra la Tierra en el pasado distante, aunque la mayoría de los cráteres se encuentran en tierra firme.
En lugar de una vez cada 500.000 ó 1.000.000 de años, como calculan los astrónomos, los impactos catastróficos podrían producirse cada pocos miles de años. Los investigadores, que formaron el grupo de trabajo tras conocerse en un congreso internacional, residen en Estados Unidos, Australia, Rusia, Francia e Irlanda. Son reputados expertos en geología, geofísica, geomorfología, maremotos, edafología y arqueología, incluido el análisis estructural de mitos. Sus esfuerzos acaban de empezar, pero presentarán parte de su trabajo en el congreso que la Unión Geofísica Estadounidense celebrará en diciembre en San Francisco.
Este año, el grupo ha empezado a utilizar Google Earth, una fuente gratuita de imágenes por satélite, para buscar las grandes cuñas de sedimentos en todo el mundo. Han aparecido muchos en Australia, África, Europa y Estados Unidos. Cuando varios apuntan en la misma dirección, hacia mar abierto, Dallas Abbott, del Observatorio Lamont-Doherty de Palisades, Nueva York, usa tecnología de satélites para buscar cráteres oceánicos. Y los encuentra cada vez con más frecuencia, incluido uno especialmente grande de hace 4.800 años.
Nadie había dedicado mucho tiempo a buscar cráteres en el mar por suponer que serían antiguos y estarían llenos de sedimentos. Muchos piensan que Dallas ha dado realmente con algo similar a lo que descubrió Walter Álvarez, el científico que pasó una década convenciendo a los escépticos de que un asteroide gigantesco causó la extinción de los dinosaurios.
También se localizaron dos cuñas de sedimentos 6,5 kilómetros tierra adentro, cerca de Carpentaria, en la Australia norcentral. Ambos señalan al norte. Se buscaron los cráteres de los posibles impactos, y mediante satélites de exploración marina se localizaron dos. Se obtuvieron muestras del sedimento de esos cráteres y contenían rocas fundidas y esferas magnéticas con las fracturas y las texturas características de un impacto cósmico. La roca estaba pulverizada, como si hubiera sido golpeada con un martillo. Se encontraron diatomeas fundidas con tectita, una sustancia cristalina formada por meteoritos. El cristal fundido y las rocas despedazadas sólo pudieron producirse mediante un impacto. Calculan que esos dos cráteres tienen 1.200 años.
Bruce Masse, arqueólogo medioambiental del laboratorio de Los Alamos, en Nuevo México, cree que el impacto de Madagascar se produjo exactamente el 10 de mayo del 2807 A. C. Ha analizado 175 mitos sobre inundaciones en todo el mundo, y 14 mitos mencionan un eclipse solar total en esa fecha, la mitad menciona lluvia torrencial, y un tercio habla de un maremoto. Pero son mitos.

Por Juan Antonio Bernedo.

Fuente: Resumido de un artículo de Sandra Blakeslee, del New York Times del 14 de noviembre de 2006.

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