NeoFronteras

Nueva teoría sobre la explosión del Cámbrico

Área: Paleontología — Lunes, 19 de Mayo de 2008

Una teoría sugiere que el origen de la explosión del Cámbrico podría descansar en la aparición de las interacciones entre las especies, tales como la depredación, que condujo hacia procesos evolutivos que aumentaron la complejidad de la vida.

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Impresión artística de la vida marina en el Cámbrico. Foto: biologyreference.

Hace unos días hablábamos en estas páginas sobre el papel que la depredación tuvo durante el Cámbrico. Ahora una nueva teoría sostiene que precisamente la aparición de la depredación posiblemente originara la explosión del Cámbrico misma.
La llamada explosión del Cámbrico consistió en una explosión de diversidad de una riqueza sin igual en la historia de la vida. Se puede ver en el registro fósil cómo aparecen por primera vez, justo en ese momento y de forma rápida, organismos pluricelulares más complejos que criaturas simples del estilo de esponjas, medusas y similares. Durante esta explosión surgen aproximadamente, y de repente, cincuenta grandes grupos de organismos (filos), en muchos casos sin que existan precursores evidentes.
Esta súbita explosión de vida, que ocurrió entre hace 542 y 490 millones de años, ha dejado perplejos a los paleontólogos desde los tiempos de Darwin. Obviamente dicha explosión solamente se puede considerar como tal de forma relativa, desde en punto de vista geológico y en comparación con lo que pasó antes y durante los 500 millones de años después, pues duró unos cuantos millones de años.
Hay varías propuestas que intentan explicar este fenómeno. El aumento de oxígeno en la atmósfera terrestre de aquel entonces probablemente lo propició, así como el final de la era glacial denominada “bola de nieve” y la aparición de mecanismos genéticos que permitieron la simetría bilateral, los huesos, los caparazones y la locomoción rápida.
Ahora Geology Charles Marshall de la Universidad de Harvard presenta una teoría más en la que se sugiere que la razón podría haber sido la interacción entre las especies, tales como la depredación, que condujo hacia procesos evolutivos de escala que finalmente dieron lugar al desarrollo de dientes, garras y a toda una variedad de características anatómicas que todavía vemos hoy.
La explosión del Cámbrico es importante porque fue en ese momento cuando aparecieron todos los filos (grandes grupos de clasificación filogenéticos), como por ejemplo el de los cordados, que incluye a los vertebrados, y por tanto a nosotros.
Antes de esta explosión la vida sobre la Tierra era muy simple, primitiva y estaba constituida por criaturas de cuerpo blando que se alimentaban de bacterias que flotaban en el agua o medraban en el fondo oceánico (fauna de Ediacara). Pero estas formas de vida precámbricas desaparecieron antes de la explosión cámbrica. Los antepasados de los filos modernos a los que reemplazaron no han sido encontrados aún en el registro fósil.
Marshall ha revisado las teorías que se han dado con anterioridad llegando a la conclusión de que no explican bien este fenómeno.
Quizás las criaturas del Precámbrico no desaparecieron completamente y, a pesar de que fueran muy diferentes de las que le siguieron, serían lo suficientemente complejas para ser las semillas de la explosión. El hecho de que diversas criaturas actuales, que van de las moscas a los peces, compartan muchos genes apoyaría esta idea. Desde el punto de vista genético estos seres difieren más en cómo usan los genes que en su presencia o ausencia. No hay muchos genes nuevos que creen la innovación, sino la forma en la que se organizan.
Si el precursor de las criaturas del Cámbrico ya habitaba los mares de Ediacara algo tuvo que disparar este cambio tan dramático.
Marshall dice que un modelo computacional sobre las formas de las plantas bajo diferentes ambientes podría proporcionar pistas. El modelo muestra que la diversidad en las plantas puede surgir de un antepasado único cuyos descendientes estén bajo condiciones diferentes. El modelo empieza con una planta simple y primitiva bajo seis reglas genéticas básicas. Entonces se añaden cuatro presiones de selección que dirijan el cambio evolutivo: éxito reproductor, estabilidad mecánica, interceptación de la luz y minimalización de la superficie. El modelo produce 20 tipos de formas vegetales diferentes. Cuando se compara este resultado con el registro fósil se pueden encontrar todas estas formas.
Aplicando esta idea a los animales, Marsahll empezó a investigar las fuerzas ambientales que podrían haber dirigido cambios dramáticos en los animales que poblaban los océanos antes del Cámbrico. Se dio cuenta que antes del Cámbrico los animales no tenían órganos de interacción con el medio. Es decir, no tenían ojos, ni antenas, ni mandíbulas, ni garras… pensó que la nueva fuerza que apareció en escena fue la habilidad de los animales de interaccionar unos con otros.
Los animales de Ediacara no interaccionaban entre sí como lo hacen los actuales y según este investigador sería precisamente esta característica de las interacciones ecológicas la que daría lugar a la explosión del Cámbrico. Los otros factores conocidos irían de la mano de esta fuerza.
Marshall admite no saber qué hizo que aparecieran estas interacciones ecológicas, podría haber sido tan sencillo como la aparición de los primeros seres con “bocas”, “mandíbulas”, o “grandes estómagos” que empezaran a comerse, a base de “chupetones”, el festín de cuerpos blandos que cubría los fondos marinos. La carrera de armamentos evolutiva de medidas y contramedidas haría el resto.
Desde el punto de vista filosófico no deja ser curioso que nuestro propio origen y el de las criaturas más complejas se asiente sobre conductas depredadoras.

Fuentes y referencias:
Nota en Universidad de Harvard.
El Cámbrico en NeoFronteras.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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