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Tras la extinción del Pérmico

Área: Paleontología — lunes, 6 de mayo de 2013

Un estudio pone de manifiesto que la extinción del Pérmico dio la oportunidad a la diversificación de animales que más tarde terminaron siendo los dinosaurios.

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Dicynodon y asilisaurio. Fuente: Marlene Donnelly, Field Museum of Natural History.

Una especie marginal puede terminar por desaparecer o bien prosperar y diversificarse. Todo depende de lo que le pase a las demás.
Se ha asumido que, tras una extinción masiva, esas especies marginales se diferencian y diversifican al quedar vacíos los nichos ecológicos de las especies dominantes anteriores. Se supone que ante un cataclismo estas especies dominantes y especializadas pueden desaparecer más fácilmente que las especies marginales y oportunistas que no están tan especializadas. Esto es lo que se supone que pasó con los mamíferos tras la extinción masiva del Cretácico de hace 65 millones de años que hizo desaparecer los dinosaurios de la faz de la Tierra. Nuestros antepasados eran seres pequeños parecidos a las musarañas de hábitos nocturnos, pero se diversificaron en todos los mamíferos que aparecieron posteriormente al desaparecer los dinosaurios.
Pero todo esto que parece obvio no se había logrado demostrar, hasta ahora, para la diversificación que sucedió después de la extinción del Pérmico, hace 252 millones de años. Esta extinción fue la mayor ocurrida en la historia biológica de nuestro mundo y se llevó por delante al 90% de las especies.
Ahora, un grupo de científicos ha conseguido demostrar que la extinción del Pérmico fue la que allanó el camino para la diversificación posterior de los dinosaurios. El resultado está basado en especímenes fósiles encontrados en lo que es ahora Sudáfrica y suroeste de Rusia, lugares que en esa época formaban parte de Pangea.

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Localizaciones en donde se encontraron los fósiles.

Los animales descubiertos, y que datan de unos 10 millones de años tras esta extinción masiva, dieron lugar a un linaje animal en lo que ahora es Zambia, Malawi, Tanzania y Antártida que terminó siendo el de los dinosaurios. Millones de años más tarde, en el Triásico medio, los dinosaurios se extendían ya por todo el globo.
Estos fósiles se recolectaron en 2003 en varias expediciones financiadas por National Geographic Society y National Science Foundation, pero además se tuvieron en cuenta ejemplares pertenecientes a otras colecciones anteriores para el estudio.
El estudio revela que las especies presentes tras la extinción eran más pequeñas que las que había antes y estaban menos conectadas geográficamente.
Antes de la extinción, por ejemplo, el tetrápodo terrestre Dicynodon era el animal dominante entre los herbívoros del sur de Pangea. Después de la extinción del Pérmico estos animales desaparecieron y el número de otras especies emparentadas se redujo en gran medida. Estos grupos, que antes funcionaron bien, no lo hicieron tras la extinción. Nuevos herbívoros surgieron, compitieron con los antiguos y los desplazaron si todavía estaban ahí.
Antes de la extinción el 35% de los tetrápodos estaban en dos o más de las áreas estudiadas, pero 10 millones de años después de la extinción ese porcentaje bajó a sólo un 7%. Es decir, las especies estaban menos conectadas geográficamente
Los arcosaurios vivían en lo que hoy es Tanzania y Zambia, pero no estaban distribuidos a lo largo de todo Pangea, aunque los animales de cuatro patas anteriores a la extinción sí lo estuvieran. Los arcosaurios incluyen a los animales que más tarde dieron lugar a los dinosaurios, cocodrilos, las aves y otros grupos ya desaparecidos. Dieron lugar, por ejemplo, a Nyasasaurus parringtoni que es el dinosaurio más antiguo conocido hasta el momento.
Estos primeros arcosaurios vivían en comunidades muy fragmentadas, lo que sugiere que su posterior diversificación está más relacionada con la complicada recuperación tras la extinción del Pérmico.

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Fuentes y referencias:
Nota de prensa.
Artículo original.

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4 Comentarios

  1. r:

    Desde un punto de vista humano las extinciones siempre evocarán recuerdos tristes por aquel ser vivo que se ha ido para siempre, pero ni modo, como lo establece esta información las extinciones son necesarias y se dan de forma natural.

    Gracias por el artículo, está muy completo.

  2. tomás:

    Yo creo que precisamente por ser tan completo no está teniendo comentarios.
    Quizá ya lo sabéis pero, por si acaso, os notifico que ayer oí que ya hemos superado las 400 ppm de CO2. Por ahí dejé apuntado, en el año 2000 que estábamos en las 380 ppm. El incremento es acongojante, por decirlo en fino -sólo sobra una «g» y cambiar un poco el orden-.

  3. Miguel Ángel:

    Al hilo de lo que comenta «tomás», en casa tengo un medidor de CO2 y suele darme valores en torno a 480-500 ppm, nunca me ha dado un valor inferior a 470 ppm. Las mediciones las hago en un pueblo de Castilla la Mancha de 27.000 habitantes situado a 130 Km de Madrid y a unos 600 metros de altitud, mi casa se halla en el exterior del pueblo y en muchas ocasiones el viento venía del campo, así que no creo que sea achacable a la contaminación de la localidad.
    Estos medidores son caros, no recuerdo cuánto me costó pero andaba entre 150 y 190 euros (y eso que era el modelo más sencillo) y venía con un certificado de calibración sellado en Alemania. Puede ser que no esté bien calibrado, pero ver esas cifras me resulta inquietante.

  4. tomás:

    Caramba Miguel Ángel, pues me preocupa lo que dices. Espero que no haya un interés político-económico en rebajar los datos entregados por los medios de comunicación.

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