NeoFronteras

Novedades de la misión Kepler

Área: Espacio — domingo, 10 de enero de 2016

La misión Kepler, tanto en su primera versión como en la segunda, sigue dando frutos.

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El telecopio Kepler observaba permanentemente 150.000 estrellas en dirección a la constelación de Lira en espera de algún tránsito. Estuvo realizando esta tarea hasta que el número de volantes de inercia operativos decayó ostensiblemente.

Gracias a esta tarea de vigilancia consiguió detectar unos 4175 candidatos a planetas alrededor de otras estrellas. De todo estos ya han sido confirmados 1030 planetas. Los demás esperan su turno a poder ser confirmado o descartados por los astrónomos que operan telescopios en Tierra (o el Hubble).

Pese a que ya no observa esa región del cielo, los descubrimientos siguen publicándose según se producen confirmaciones. Recientemente se han validado 8 nuevos planetas, 6 de los cuales son de tamaño similar a la Tierra y están en la zona de habitabilidad de su estrella. Tres de ellos en la parte más alejada de su estrella en esa zona habitable. Dos de estos tienen muy alta probabilidad de ser además planetas de tipo rocoso como la Tierra: Kepler-438b y Kepler-442b.

Estos dos planetas tienen un diámetro menor que 1,5 veces el terrestre. Kepler-438b está a 465 años luz de nosotros y tiene un periodo orbital de 35,2 días, mientras que Kepler-442b está a 1100 años luz y tiene un periodo de 112 días. Tienen un tamaño un 12% y un 33% mayor al terrestre respectivamente.

Aunque las estrellas a las que orbitan son más frías que nuestro Sol, Kepler-442b orbita un estrella de tipo naranja (clase espectral K) y no una estrella de tipo enana roja (clase espectral M). Kepler-438b sí orbita una enana roja.

Algunos astrónomos optimistas esperan que entre los datos recolectados por Kepler en esos 4 gloriosos años esté escondida alguna Tierra II. Sobre todo una vez que se ponga a punto el nuevo software con el que esperan barrer el catálogo de esta misión.

Ya hay seis candidatos más con tamaños similares al terrestre que orbitan estrellas similares al Sol en tamaño y temperatura, pero, de momento, esperan confirmación.

Hay que tener en cuenta que, conforme la estrella es más parecida a nuestro Sol y se aleja de las enanas rojas, la zona de habitabilidad está más lejos de la estrella y el periodo orbital de un posible planeta habitable es más largo. Si una civilización extraterrestre lograse detectar la Tierra con el mismo método necesitaría de un poco más de un año terrestre para empezar a tener una estadística de sólo dos sucesos.

Una vez sepamos cómo de frecuentes son los planetas de tipo rocoso en la zona de habitabilidad de estrellas similares al Sol podremos saber algo más sobre nuestro lugar en el Cosmos.

Pese a que el viejo telescopio ya no puede apuntar permanentemente a una zona del cielo, los técnicos de la misión consiguieron reconfigurar su tarea para poder observar ciertas regiones del cielo durante unas semanas. La misión Kepler II (o K2) ya está dando frutos desde hace tiempo. K2 ya cuenta con 100 planetas confirmados y otros 200 aún por confirmar.

Los últimos hallazgos de Kepler II fueron hechos públicos recientemente por Ian Crossfield at (University of Arizona) en un congreso celebrado en Kissimmee (Florida) y organizado por la American Astronomical Society.

Lo más paradójico es que, al parece, K2 está descubriendo más planetas alrededor de estrellas más cálidas que las de tipo M que en la misión original, auque K2 observa una mayor proporción de enanas rojas que K1. De momento no parece que haya una buena explicación al hecho, podría ser una fluctuación estadística o ser debido a algún sesgo observacional al estudiar estrellas más cercanas.

Además, K2 está descubriendo más sistemas planetarios. De esos 100 planetas, 58 son planetas solitarios, mientras que 28 forman parte de sistemas con dos planetas y 14 con tres planetas.

Muchas de las estrellas observadas ahora están más cerca del Sistema Solar que las estrellas estudiadas por K1. Esto facilita que los planetas que se van detectado puedan estudiarse desde tierra con telescopios convencionales, tanto para su confirmación como para su estudio en profundidad.

Algunos casos han sido muy interesantes, como la detección de los restos de la desintegración de un planeta alrededor de una enana blanca. También ha conseguido detectar supernovas en sus primeros estadios si daba la casualidad de explotar justo en la zona del cielo observada.

El 7 de abril de este año K2 probará una nueva técnica observacional. En lugar de esperar a que se produzca algún tránsito, durante tres meses observará galaxias y objetos extensos para comprobar si se produce algún caso de microlente gravitatoria provocada por exoplanetas. Cuando algo así sucede, en lugar de recibirse menos luz como en el caso del tránsito, se produce un aumento momentáneo del brillo. Se espera observar entre 85 y 120 sucesos de este tipo mientras dure esta campaña. Esto mejorará la estadística sobre cómo son los exoplanetas.

¿Qué fracción de estrellas similares al Sol tienen planetas de tipo rocoso similares a la Tierra a su alrededor? De momento no lo sabemos, pero la misión K2 podrá estudiar una mayor gama de casos que ayuden a contestar esta pregunta.

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Fuentes y referencias:
Artículo original
Ilustración: NASA.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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5 Comentarios

  1. Gerardo:

    Sigo pensando que ese tema de la “habitabilidad” es demasiado ambiguo como para clasificar los planetas:

    1ro: se dice que es habitable “para nosotros los humanos”, pero uno “no habitable” puede albergar sin problemas extremofilos. Es decir, un planeta NO habitable puede tener vida y la ciencia lo está descartando

    2do: un planeta fuera de la zona de habitabilidad, o que no sea rocoso (otro cliché), puede tener una luna que sea habitable. Por ejemplo: si vieramos a jupiter desde otro sistema solar, lo descartariamos por no estar en la zona de habitabilidad del sol, PERO NO SABRIAMOS QUE EN LA LUNA EUROPA HAY AGUA LIQUIDA (o eso parece), lo que lo hace bastate “habitable”

    3ro: un planeta en la zona de habitabilidad PUEDE QUE NO SEA HABITABLE, y si no preguntale a Venus

    4to: un planeta debe ser propicio para INICIAR la vida, una vez que esta arrancar SE ADAPTA A LAS CONDICIONES CAMBIANTES QUE LE IMPONGA EL PLANETA. Es decir, un planeta actualmente “no habitable” puede que en el pasado haya sido “habitable” haya iniciado la vida y esta siga existiendo adaptandose a su planeta ahora “no habitable”

    5to: un planeta no habitable puede ser “terraformado” haciendolo habitable para una civilización avanzada

    CONCLUSIÓN: puede que nos esten saludando desde un planeta “no habitable” y nosotros ni siquiera lo estemos viendo

  2. Gerardo:

    Agrego al comentario anterior: más importante para la vida (creo yo) es que el planeta tenga magnetosfera, eso si es importante para INICIAR la vida (si despues la magnetosfera desaparece, la vida se adapta a eso)

  3. tomás:

    Estimado Gerardo: Me parecen muy acertadas tus observaciones y, si me lo permites, añadiré otra. Puede que los tiempos sean muy distintos a los nuestros. Quizá, estando en zona habitable y cumpliendo todos los requisitos tanto para la vida como para una civilización, por la causa que sea, ni una ni, por tanto la otra, se hayan dado aún; o, por el contrario, hayan terminado, la civilización, o la vida toda.
    Un cordial saludo.

  4. apalankator:

    Amigo Gerardo,
    Aquí en la Tierra ya existía vida antes de tener magnetosfera, que según estudios recientes sólo tiene entre 1000-15000 millones de años.
    A mí me parece que las radiaciones que nos evita la magnetosfera afectan a los organismos cuanto más complejos son, y los unicelulares esquivan los daños recibidos con su alta tasa de reproducción y su simpleza.
    De forma que tenemos una limitación menos para encontrar vida.
    Te sugiero leer el artículo “el reciente campo magnético terrestre” en este mismo blog.
    Saludos

  5. Miguel Ángel:

    Tampoco podemos extrapolar el ejemplo de los extremófilos terrestres a esa presunta vida extraterrestre que no tenemos ni idea de cómo es. No sabemos si tendrán mayor o menor capacidad de adaptación.
    Por lo demás, muy buen apunte de Gerardo.

    Un saludo y/o abrazo.

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