Cáncer y mala suerte
Dos tercios de la prevalencia del cáncer podría deberse a la simple mala suerte y no a factores ambientales o hereditarios.
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Hace más de seiscientos millones de años que células individuales empezaron a cooperar para formar seres pluricelulares que eran más complejos que los precedentes. Para ello algunas de las células debieron se sacrificar su individualidad y delegar en unas pocas las labores de reproducción. Esto es algo que la teoría darwiniana a secas le cuesta explicar, pero se puede entender si consideramos que el único espacio que quedaba en los ecosistemas era hacia una mayor complejidad. (leer más…)

