NeoFronteras

Buenas noticias para los noctámbulos

Área: Neurología — miércoles, 29 de abril de 2009

La gente trasnochadora, en su horario natural, parece tener una ventaja cognitiva respecto a la gente madrugadora.

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Una cosa está clara, hay gente que al llegar la noche cae en estado de somnolencia y tiene unas ganas terribles de irse a la cama y otra gente sigue atenta y en vigilia hasta más tarde. Por la mañana se invierten los términos y al primero le cuesta poco levantarse, mientras al segundo le cuesta horrores.
Esta diferencia entre madrugadores y trasnochadores no es de hábito, sino genética. Se sabe incluso qué genes controlan este comportamiento. Se ha hipotetizado que en el pasado esto representaba una ventaja adaptativa para la especie. Si alguien estaba en vigilia mientras que los demás miembros del clan dormían, podía advertir o evitar el ataque de algún depredador. Posteriormente los condicionamientos culturales han criticado a los trasnochadores, pero no se puede negar la ventaja que tienen algunos de estos “búhos”, precisamente durante las primeras horas de la noche. A veces la inspiración y la creatividad les viene justo entonces.
Ahora han hecho un estudio neurológico sobre este asunto que ha revelado aspectos curiosos del fenómeno y proporciona más pistas sobre cómo el cerebro organiza el sueño y la vigilia. El estudio, según los autores, podría mejorar las predicciones sobre cuándo una persona tiene más riesgos de sufrir un accidente laboral o de tráfico por falta de sueño.
Dos factores controlan nuestro tiempo de estar en la cama. El primero no se puede cambiar y está implementado fuertemente en el cerebro. Consiste en un “reloj maestro” cerebral que regula el ritmo circadiano, que sincroniza el patrón de actividad las 24 horas del día. Éste les dice a unas personas que se vayan ya a la cama a las 9 d ella noche y a otras que se vayan a las 3 de la madrugada. En personas trasnochadoras hay una mayor abundancia de una determina versión de un gen, que en los “búhos” más pronunciados está presente en dos copias (una procedente de la madre y otra del padre).
El segundo factor, denominado presión de sueño, no depende de la hora del día, sino cuánto tiempo se ha pasado despierto. Una persona con desfase horario debido a un largo vuelo transoceánico caerá dormida aunque no sea “su hora”.
Como la presión de sueño se va acumulando durante las horas de vigilia, la lógica sugiere que deberíamos de estar más alertas y brillantes al poco de levantarnos en lugar de justo antes de irnos a la cama, independientemente de si somos unos “unos pájaros de la mañana” o unos “búhos”.
Sin embargo, esto no fue lo que Christina Schmidt y Philippe Peigneux de la Universidad de Lieja en Bélgica y sus colaboradores encontraron.
Reclutaron a 21 voluntarios para hacer unos experimentos, 16 de ellos eran madrugadores y 15 eran noctámbulos. Se vigiló su grado de alerta con un escáner cerebral. Los sujetos tenían que poner atención a unos números que aparecían en la pantalla del ordenador que tenían delante y apretar un botón cuando los números empezaran a cambiar, Para controlar en efecto del reloj cicardiano se permitió a los sujetos dormir su ciclo natural de sueño y se les hizo la prueba 1,5 horas y 10,5 horas después de levantarse, independientemente de la hora del día.
Ambos grupos realizaron la primera prueba con igual éxito, pero después de 10.5 horas privados de sueño los noctámbulos lo hicieron mejor. Las reacciones de los “búhos” eran un 6% mejores que las de los madrugadores y mejores que sus propios resultados a la hora y media de haberse levantado.
Esto sugiere, según los autores del estudio, que una vez se despiertan, la presión del sueño se acumula más rápidamente en la gente madrugadora que en los noctámbulos y va mermando sus facultades cognitivas.
Según otros investigadores el estudio tiene consecuencias prácticas. Los análisis de riesgos usan la hora del día las horas trabajadas para predecir si una persona puede estar en riesgo de tener un accidente. Esto es fundamental, por ejemplo, en aviación. Habría ahora que tener en cuenta que los madrugadores pierden su atención más rápidamente.
Lo más interesante viene de las imágenes proporcionadas por el escáner cerebral. Los noctámbulos muestran mayor actividad en la región del reloj maestro cerebral (un grupo de neuronas conocidas como el núcleo supraquiasmático) que los madrugadores cuando realizaban el segundo test del día. Esto sugiere que la presión de sueño y el ciclo circadiano pueden influenciarse el uno al otro directamente, juntando dos sistemas que durante décadas se pensó que operaban totalmente por separado.
Pero no es sólo esto lo que se ha descubierto recientemente. Un análisis de genes demuestra que el sistema genético que controla el reloj circadiano es más complejo de lo que se creía. Determinados genes se activan en ciclos de 8 ó 12 horas, además de los ya conocidos de 24 horas. Este descubriendo tendría implicaciones en los estudios del sueño y sus problemáticas.
Y usted, ¿es un noctámbulo o un madrugador?

Fuentes y referencias:
Noticia en Science.
Artículo original (resumen).
Noticia en Science.
Nota de prensa.
Artículo original.

Foto cabecera: Nighthawks de Edward Hopper (1942).

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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5 Comentarios

  1. RicardM:

    Hace un tiempo leí que, por término medio, de nuestro ciclo diario dos tercios son de vigilia y un tercio de sueño. Pero el caso es que no todos tenemos un ciclo diario de 24 horas. Los hay de ciclo corto (pongamos, por ejemplo, de 18 horas) y de ciclo largo (de 36 horas). Los de ciclo corto (como yo) al cabo de 12 horas de vigilia ya tenemos sueño y por eso vamos a la cama temprano. pero como con 6 horas de descanso ya tenemos suficiente, podemos madrugar mucho. Lo que pasa con los de ciclo largo es lo contrario: se van tarde a dormir, pero necesitan más horas de descanso. Los de ciclo corto nos pegamos madrugones para estudiar. Los de ciclo largo se quedan hasta altas horas de la madrugada.
    En colectivos en los que se establecen turnos estrictos de trabajo (por ejemplo los astronautas) parece que se procura que todos sus componentes tengan el mismo tipo de ciclo.
    No se si en el estudio que se comenta se habrá tenido en cuenta expresamente el ciclo individual. Supongo que sí.

    Saludos cordiales

  2. lluís:

    Puedo decir que RicardM es compañero de cíclo. A las cero horas estoy más que dormido, pero a las 6 de la mañana ya estoy despierto y cuando funciona mejor mi mente es precisamente al amanecer o primeras horas del día. En mi época de estudiante (un tanto lejana ya) si estudiaba por la noche me quedaba dormido encima del libro. En mi caso siempre fue así. Y, además, si no duermo en esa franja horaria concreta y las seis o siete horas de un tirón, simplemente no funciono. Nunca fui un búho.

  3. radek:

    Son las 2 de la mañana y si no me pongo limites, desde ahora hasta las 6 sería el momento de más lucidez y creatividad de mi día. Lamentablemente tampoco me siento cómodo durmiendo de día…

  4. Estrategic:

    Soy noctámbulo también, la noche es mi hora de trabajar, comer, crear, etc. Es más fuerte que yo, es un impulso interno, si estoy en la cama no puedo evitarlo me levanto me vuelvo a vestir y me pongo a trabajar. Muy Buenas Noches.

  5. k0rp:

    Buenas noches a todos los “búhos”. Son las 2 y cuarto de la mañana, y desgraciadamente, soy uno de los millones de noctámbulos que nos vemos forzados a madrugar al día siguiente, mermando notablemente así nuestras capacidades durante gran parte del día. Sin embargo, en cuanto pasan de las 11 de la noche, a pesar de que ayer durmiese 5 horas, me encuentro tan lúcido como el que más, y con más ganas que nunca de ponerme a leer artículos, noticias, o apuntes de asignaturas; estaría así toda la noche, hasta las 5 o 6 de la mañana, y mañana me levantaría sin problemas a las 2 de la tarde habiendo dormido suficiente.
    Lamentablemente, me veo forzado a tumbarme en la cama, perdiendo el tiempo intentando dormirme en vano. Un precioso tiempo que podría emplear en satisfacer mi curiosidad y mis ganas de aprender leyendo artículos como este…
    ¿Cuál sería la solución para nuestro problema? ¿Mudarnos a EEUU y adecuar así nuestro ritmo al del resto de los mortales? ¿Medicarnos?

    …pensaré sobre ello mientras doy vueltas en la cama.

    Muy buenas noches al que pueda disfrutar de ella!

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