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Secuenciado el genoma del coral

Área: Genética — miércoles, 3 de agosto de 2011

El genoma de Acropora digitifera puede ayudar a entender por qué el coral es tan sensible a los cambios en el medio ambiente y además apunta a que este animal se separó del resto hace 500 millones de años.

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Acropora digitifera Foto: Chuya Shinzato.

Si todo sigue como hasta ahora todos los arrecifes de coral del mundo habrán desaparecido dentro de unos veinte años. La acidificación, la subida de la temperatura del mar, las malas artes de pesca, la contaminación y otros factores están acabando con ellos. Desde el punto de vista ecológico un arrecife coralino es el análogo en el mar en biodiversidad a las selvas de tierra firme. Así que en unos veinte años uno de los ecosistemas más ricos y bellos de la Tierra habrá desaparecido para siempre. No habrá más “cousteaus” ni aficionados ni profesionales que puedan contemplarlos (ni en TV ni en directo), ni gente local que pueda beneficiarse de la pesca o del turismo.
Bajo este punto de vista toda información sobre los corales puede ser fundamental a la hora de evitar el desastre. Precisamente ahora se ha publicado la secuenciación del genoma completo del coral, en concreto de la especie Acropora digitifera. Esta tarea la han realizado expertos del Instituto para la Ciencia y tecnología de Okinawa en Japón.
El coral está sufriendo las consecuencias de los efectos que el ser humano está provocando en su entorno. Así por ejemplo, en 1998 los corales de Okinawa y de otras partes del mundo sufrieron un proceso de blanqueamiento que provocó la muerte de los pólipos. Aunque conocer el genoma del coral no va a permitir saber inmediatamente las causas del blanqueamiento ni a evitarlo, puede facilitar su estudio.
En este instituto de investigación japonés han usado la última generación de secuenciadoras para descodificar el genoma de Acropora digitifera, que consta de 23688 genes codificadores de proteínas. Gracias a esta secuenciación han averiguado varios aspectos muy interesantes de este animal.
Comparando este genoma con los de otros cnidarios (hidras, anémonas y medusas) han podido inferir que el origen del coral se dio hace 500 millones de años, mucho antes de lo que se creía y 250 millones antes que los fósiles más antiguos encontrados hasta ahora. El coral divergió en ese momento del antepasado de la anémona Nematostella vectensis.
Entre los hallazgos más relevantes se puede citar que carece de la enzima para sintetizar el aminoácido cisteína, por lo que tiene que recurrir a un simbionte microscópico que vive en el interior de sus células para poder hacerse con este aminoácido esencial, en concreto de dinoflagelados del género Symbiodinium. Pese a que esta endosimbiosis parece muy antigua, no se han hallado señales de transferencia horizontal de genes. Esta dependencia del simbionte podría ser una de las razones por las que el coral es tan sensible al cambio climático.
También han encontrado en el genoma genes que expresan aminoácidos similares a la micosporina que son compuestos que brindan protección a la radiación ultravioleta. Esto es lógico si se piensa que los corales habitan en ambientes en los que son expuestos a una fuerte irradiación solar (ver foto de abajo).

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El análisis de este genoma ha permitido además saber que su sistema inmunitario es significativamente más complejo que los otros miembros de cnidaria (hidras, anémonas y medusas), que no tienen al simbionte Symbiodinium en su seno. Esto significaría que los genes de Acropora digitifera juegan papeles múltiples en simbiosis o colonialidad.
Por último, varios genes encontrados juegan papeles en la calcificación y algunos de ellos son exclusivos del coral.
Todo este repertorio de hallazgos indica claramente que el genoma del coral proporciona una plataforma para comprender las bases moleculares y respuestas a los cambios del medio ambiente.
“Empezamos esta investigación desde cero hace unos tres años… El hecho de que esta investigación se haya realizado en Okinawa, una isla rodeada de bellos arrecifes de coral, hace este trabajo incluso más especial”, afirma Noriyuki Satoh, líder del proyecto.

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Fuentes y referencias:
Nota de prensa.
Artículo original.

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1 Comentario

  1. Miguel Angel:

    Me impresiona cuando Neo comenta que en 20 años no quedarán arrecifes de coral.
    Me resulta especialmente impactante cuando hace 5 años tuve el placer de bucear en un arrecife en una reserva próxima a la isla de Saint Anne, en las Seychelles. Iba con la idea de que seguramente no vería gran cosa, pero nada mas lejos de la realidad: en medio de un abanico multicolor de peces entre los que pude distinguir al “Gobiodon citrinus” y al “Melichtys indicus”, de repente apareció un pez trompeta y después otro y otro, disponiéndose en el agua en una caprichosa formación circular , como si fuesen las horas de un reloj y el tiempo simplemente se detuvo por un instante…me sentí dichoso y liviano, como si sintiese que yo mismo era en aquel momento una gota de agua en el inmenso oceáno.

    No tenemos derechos a privar a nuestros descendientes de tales maravillas.

    Cuidemos La Tierra.

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