NeoFronteras

Sobre la regulación geológica del CO2

Área: Geología — domingo, 23 de marzo de 2014

La meteorización de las rocas libera dióxido de carbono e impide la glaciación aunque se formen montañas.

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Pese a que la Tierra se encuentra situada en la zona de habitabilidad del Sistema Solar, no es fácil garantizar que tengamos siempre más o menos el mismo clima. Así por ejemplo, la distancia de la Tierra el Sol no cambia, pero hace miles de millones de años el Sol era menos brillante que ahora. Es lo que se ha llamado paradoja del Sol joven, todavía sin resolver. Debe de existir una mecanismo de termorregulación que permita mantener las condiciones de habitabilidad sin que la Tierra se convierta en un Venus o un Marte. Uno de los factores que pueden ser determinantes es la concentración de dióxido de carbono. La vida en la Tierra depende del ciclo del carbono. Aunque ahora el ser humano emita mucha cantidad de dióxido de carbono, el ciclo natural del carbono se da a una escala geológica de millones de años.
Desde hace tiempo se sabe que los mecanismos que exponen rocas frescas a la intemperie durante la formación de las montañas hacen que estas actúen como esponjas que absorben dióxido de carbono. Pero este mecanismo permitiría el enfriamiento rápido del planeta hasta una glaciación que duraría unos pocos millones de años. Pero esto es algo que no se ha observado, por ejemplo, durante la formación del Himalaya.
Se ha propuesto a los volcanes como fuentes de dióxido de carbono, pero este mecanismo no parece que sea suficiente como para contrapesar el primero. Parece que más bien que la roca expuesta también emite dióxido de carbono durante los procesos de meteorización. Mark Torres (USC Dornsife College of Letters, Arts and Sciences) y sus colaboradores han publicado en Nature un estudio que intenta aclarar esta cuestión.
Este grupo de investigadores recolectó rocas de los Andes en Perú y encontró que el proceso de meteorización las afectó en el pasado como para que emitieran dióxido de carbono en una cantidad superior a lo que se había estimado. Este resultado tiene implicaciones globales a considerar cuando se tiene en cuenta la formación montañosa.
La meteorización de la pirita presente en esta cadena montañosa genera ácidos y otros compuestos que atacan la roca y esta reacciona liberando dióxido de carbono.
Al igual que otras grandes montañosas, como el Himalya, los Andes se empezaron a formar durante el periodo Cenozoico, que comenzó hace 60 millones de años y que coincide con una gran perturbación en el ciclo del carbono. A partir del registro proporcionado por los sedimentos marinos estos científicos han podido reconstruir el equilibrio entre el dióxido de carbono que se emite y el que se absorbe provocado por el levantamiento de estas cadenas montañosas. Han deducido que la liberación de este gas por parte de la roca puede haber jugado un papel importante que hasta ahora no se había tenido en cuenta, papel que ha regulado la concentración de dióxido de carbono atmosférico durante los últimos 60 millones de años.

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Fuentes y referencias:
Nota de prensa.
Artículo original.
Foto: Josh West en Perú en busca de rocas por Mark Torres.

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6 Comentarios

  1. tomás:

    Pues ha sido un buen chasco para mí, que pensaba que la carbonatación de las rocas retiraba CO2 de la atmósfera. Ahora resulta que la meteorización de la pirita, es decir sulfuro de hierro -FS2-, produce dióxido. Sólo podrá hacerlo creando ácidos de azufre que atacarán -supongo- al carbonato cálcico. En resumen, toda una sorpresa. Quedo en espera de que expliquen las reacciones y cuantifiquen el fenómeno.

  2. JavierL:

    Asumo que esto afecta la teoría de que en el futuro se enfriaría la tierra porque el CO2 se retendria en dichas rocas (sin actividad humana claro)

  3. David:

    ¿Qué es la meteorización? ¿Qué caen meteoritos en abundancia a la Tierra?

  4. NeoFronteras:

    No, al igual que el informe meteorológico no es la predicción de caída de meteoritos.

  5. tomás:

    A ver, David, que Neo te dice lo que no es y tú preguntas lo que es. Pero es que anda muy escaso de tiempo.
    Las rocas en último término provienen del manto. Allí hay unas condiciones de presión y temperatura acongojantes. Cuando quedan expuestas por formación de los continentes por ejemplo, se encuentran con otras condiciones de mucha menor presión y temperatura. Y eso hace que los minerales (mezcla y hasta disolución de compuestos y también de elementos químicos) cambien a otras proporciones y se expansionen, por ejemplo. Además se encuentran con el oxígeno y se oxidan, con la lluvia que los disuelve o, como mínimo, los arrastra, con el hielo que se mete por las grietas y los cuartea al dilatarse, con el viento que los erosiona; incluso con los cambios de temperatura día-noche e invierno-verano. Todo eso son meteoros y es que meteoro se llama a muchos fenómenos que ocurren en la atmósfera, como la lluvia o la nieve, etc. El caso es que la roca más sólida puede acabar en arena del desierto o en blanda tierra de labranza. También sería meteoro la perturbación atmosférica producida por un meteorito, que es lo que a ti te ha confundido.
    Espero que esta página te haya sido útil.

  6. Dr. Thriller:

    David, un meteoro es cualquier fenómeno atmosférico (a notable excepción de las nubes). En realidad, es una palabra griega, y el griego, como el latín (y el inglés), tienen una manía de jugar con los pronombres que no veas. El latín montaba sus propios phrasals (im-portar, ex-portar, trans-portar, a-portar…), lo del griego ya era de comer aparte, ya no sólo los verbos, la de Dios. Meteoro viene de μετέωρος, de meta- y -oros (más popular en palabras como orogenia, “creación de montañas”), por no enrollarme: meteoro -> levantado del suelo. Tal cual.

    Como las piedras caían del cielo eran meteoros, y como su desintegración aerodinámica dejando una estela de plasma es otro meteoro, de ahí lo de meteorito. En realidad deberían haber buscado un nombre diferente una vez discernido que el origen era ajeno a la atmósfera, porque nos hemos quedado en la situación en que cuando se dice “meteoro” se piensa otomáticamente en “pedrusco que cae del espacio”, cuando en realidad hablamos de granizo, fuegos de San Telmo (por cierto, mala segmentación: Sant[o] Elmo) o tornados.

    Meteorización obviamente es la erosión producida por meteoros. Viento incluido.

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