NeoFronteras

Parte del agua terrestre procede del manto

Área: Geología — Domingo, 5 de Febrero de 2017

Un nuevo estudio apunta a que al menos parte del agua terrestre se forma en el interior del manto, por lo que no tendría un origen exclusivamente extraterrestre.

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Llamamos a nuestro mundo el planeta azul, posiblemente haciendo alusión a los océanos de agua que lo recubren en gran parte de su superficie.

Estos mares de agua han estado sobre la tierra al menos durante unos 3800 millones de años, lo que cubriría toda la historia evolutiva de la vida sobre este mundo. La vida tal y como la conocemos depende del agua, de ahí la importancia que le damos.

Pero explicar el origen del agua sobre la Tierra no es sencillo. Aunque el agua era abundante en la nebulosa de gas y polvo que dio origen al Sistema Solar, pues el oxígeno y el hidrógeno son muy abundantes en el Universo, la parte interior del disco de acreción que dio origen a los planetas rocosos debía de haberse quedado sin agua debido a la temperatura demasiado alta de la época en esa región.

Por esta razón, se propuso en su día que el agua vino en forma de hielo a bordo de los cometas que impactaron más tarde sobre la Tierra. Para ello debía de cuadrar la composición isotópica del agua terrestre con la que habría en el agua de los cometas. Pero las mediciones que se han venido haciendo sobre este tema en los cometas contradicen esta propuesta. Recientemente se ha propuesto que el agua también podría venir de los asteroides mediante el mismo sistema o de otro tipo de cometas, pero la cosa sigue sin encajar, pues los estudios isotópicos tampoco apoyan en este caso la hipótesis.

Además, reciente se ha discutido la existencia del Gran Bombardeo Intenso Tardío, por lo que el número de impactos de este tipo sería menor de lo pensado y, por tanto, la cantidad de agua aportada mediante este mecanismo.

Se puede afirmar, por tanto, que al menos no toda el agua de la Tierra vino a bordo de estos cuerpos extraterrestres y que, al menos, tiene que haber además otro origen.

Por esta razón, hace pocos años, la comunidad científica empezó a proponer que el agua procedería en gran medida de la misma Tierra y que la cantidad de agua de los océanos se mantiene constante gracias a un sistema en equilibrio, movido por la tectónica, entre el agua marina y el agua que hay debajo de la corteza terrestre. Algo que ya hemos visto en NeoFronteras en varias ocasiones. Estos estudios han encontrado pruebas de que los océanos se podrían nutrir del agua atrapada en la roca a 100 km de profundidad.

El último estudio al respecto viene en el mismo sentido. Según esta nueva idea, el agua se formaría mediante reacciones químicas en el manto terrestre y no vendría del espacio exterior. Esta agua estaría bajo gran presión y podría disparar terremotos a cientos de kilómetros de profundidad bajo la superficie terrestre. La existencia de estos temblores era algo para lo que todavía no había una buena explicación, por lo que ya habría pruebas físicas que apoyen esta hipótesis.

El estudio se basa en unas simulaciones computacionales sobre lo que le pasa a una mezcla de cuarzo e hidrógeno cuando es sometida a una gran presión. El cuarzo está constituido por dióxido de silicio y es muy abundante en la Tierra, pero es muy estable.

Pese a esa estabilidad, cuando a esa mezcla se le somete a una presión de 20.000 atmósferas y a una temperatura de 1400 grados centígrados, condiciones reinantes en el manto terrestre, se genera agua e hidruro de silicio. Un grupo japonés de investigadores ya realizó experimentalmente esta reacción química en 2014 usando celdas de yunque de diamante calentadas por láser.

“Esta es una manera en la que el agua se puede formar en la Tierra. Mostramos que es posible tener agua formándose en el ambiente natural de la Tierra en lugar de que esta tenga un origen extraterrestre”, dice John Tse (University of Saskatchewan).

Los investigadores implicados simularon las condiciones reinantes típicas en el manto entre 40 y 400 km de profundidad y vieron cómo estas afectaban la mencionada reacción química. Comprobaron que, efectivamente, se formaba agua tal y como el grupo japonés informó en su día, pero además descubrieron que el agua no podía escapar. El hidrógeno se difunde por las capas de cuarzo, pero no forma agua en la superficie de los cristales, sino en el interior. El análisis de la densidad y la estructura de esta agua atrapada desveló que estaba a muy alta presión que, según las simulaciones, podía llegar a las 200.000 atmósferas.

Precisamente, el agua a tal presión llevó a los investigadores a pensar en la posibilidad de que indujera terremotos. Estos se producirían cuando el agua finalmente escapase de los cristales de cuarzo. Sin embargo, se necesitan más estudios para cuantificar la cantidad de agua liberada de este modo.

Según otros investigadores, esta hipótesis del agua presurizada podría ser una buena explicación a los terremotos ultraprofundos que se registran provenientes de la litosfera terrestre y que algunas veces se generan justo debajo de la corteza terrestre y en las partes más profundas de las placas continentales.

Según Tse, el agua formada en el manto puede alcanzar la superficie mediante varios mecanismos, por ejemplo, transportado por el magma en la actividad volcánica. Así que el agua del manto podría ser el origen o uno de los orígenes del agua terrestre.

El agua se estaría formando todavía hoy en día en el interior terrestre e incluso podría suceder lo mismo en otros planetas.

Conforme sabemos más sobre la geología terrestre, más somos conscientes de que un planeta geológicamente muerto será un planeta biológicamente muerto. La tectónica no sólo mantendría el termostato global de tal modo que las condiciones para la vida en la Tierra han venido siendo propicias para la vida desde el punto de vista de la temperatura durante miles de millones de años, sino que, además, habría generado, al menos en parte, el agua necesaria para la propia vida, manteniendo un suministro estable de la misma pese al tiempo trascurrido desde su formación y aunque se hayan producido pérdidas.

Este resultado recuerda que no todos los exoplanetas descubiertos hasta la fecha pueden ser propicios para la vida tal y como la conocemos, pese a estar en la zona de habitabilidad. Una composición de las rocas distinta puede dar lugar a la no formación de agua o, lo que es peor, a unos minerales más rígidos o menos fluidos que impidan la existencia de una tectónica.

Copyleft: atribuir con enlace a http://neofronteras.com/?p=5319

Fuentes y referencias:
Artículo original
Artículo sobre resultados experimentales.
Agua en el manto profundo.
Sobre el origen del agua terrestre.
Foto: Pixabay.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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15 Comentarios »

  1. Dr. Thriller:

    Es imprescindible hablar aquí del experimento soviético del pozo superprofundo de Kola, creo que llegaron a 12 km de profundidad. Una de las cosas más sorprendentes es que, efectivamente, salía hidrógeno molecular a chorros para lo que no tenían explicación. Un geólogo de entonces propuso una teoría según la cual la Tierra tenía muchísimo más hidrógeno atrapado en su interior del que se podría pensar, hidrógeno que altera las propiedades de los compuestos internos de la Tierra de una forma que desconocemos. La teoría era más compleja, y proponía que la abundancia relativa de elementos en el disco protoplanetario no dependía, no sólo al menos, de su masa atómica, sino de sus potenciales de ionización (incluyendo obviamente a moléculas iónicas), y algún tipo de campo.magnético que crearía el protosol. No sé qué fue de esta teoría, no estoy seguro siquiera de que llegase a ser muy conocida.
    Como consecuencia, el hidrógeno poco a poco se va abriendo camino a la superficie a la que llega como agua, vía tectónica de placas, con lo que la Tierra no sólo no necesitaría aporte exterior de agua, sino que posiblemente necesitaría *perderla* hacia el espacio, salvo que la tectónica pueda ajustar el ciclo. El papel de la Luna en todo esto es difícil de vislumbrar, y Venus es un mundo muy distinto siendo en masa muy parecido.
    Lo que parece claro es que un mundo para ser geológicamente activo, tiene que ser grande. Salvo que actúen fuerzas de marea gravitatoria, sólo Venus, en cualquier caso parece que menos activo, y la Tierra lo son, mundos muy masivos para lo que es el zoo telúrico de nuestro sistema y con mucha más gravedad que los demás. Hasta el triple que el siguiente de la lista. Es decir, deberíamos buscar en supertierras, más que en planetas más pequeños que el nuestro.

  2. bpico:

    ?Otro punto a favor de la teoría “Rare Earth”? Se requieren demasiadas condiciones para que pueda eexistir la vida tal como la conocemos.

  3. Miguel Ángel:

    Depende de cómo lo quieras enfocar, “bpico”. A pesar de que puede haber trillones de sistemas planetarios, si lo tomamos en sentido estricto, podemos asegurar que en ningún otro planeta la vida será como la terrestre. Incluso aunque tenga una bioquímica muy similar.
    Si nos fijamos en la Luna podríamos decir que el planeta es muy especial, dado que estimamos que es muy infrecuente que dos protoplanetas choquen y originen un sistema similar al de la Tierra y la Luna. Además según algunos estudios recientes, la Luna puede ser la responsable de que tengamos campo magnético.
    Pero eso no excluye que pueda haber supertierras, como las que comenta Dr. Thriller, que sean capaces de mantener su campo magnético durante largos periodos de tiempo.
    Y tampoco la ausencia de campo magnético descarta la vida, ni mucho menos: pueden bastar 200 micras de polvo para frenar la radiación y la vida subacuñatica puede también puede prosperar sin problemas.
    Un saludo.

  4. Tomás:

    En apoyo del último argumento de Miguel Ángel, los seres podrían desarrollar un exoesqueleto capaz de resistir la radiación.

  5. bpico:

    El problema con las supertierras (planetas rocosos en la zona de habitabilidad de su estrella, con océanos) es calcular la cota a partir de la cual la masa de la supertierra (su gravedad) genera una atmósfera aplastante y que produce un efecto invernadero desbocado.¿A mayor gravedad, mayor actividad tectónica? Una actividad tectónica desbocada parece un obstáculo para la evolución de la vida compleja. En el caso de las minitierras (planeta rocoso de masa menor que la tierra) se pueden tener los problemas “contrarios”: gravedad insuficiente para retener la atmósfera, presión y temperatura insuficientes en el núcleo para generar y / o mantener un campo magnético, débil actividad tectónica o ausencia de la misma.

  6. Dr. Thriller:

    No veo la relación entre gravedad y efecto invernadero “desbocado”. De hecho, no sabemos explicar por qué Venus es así, y si eso tiene relación (o es causa, o consecuencia) con su aparente carencia de tectónica de placas. Tampoco tenemos la menor luz sobre la rotación de Venus, que es con mucho su singularidad más notable (mucho más que su superatmósfera, y dado que Venus es retrógrado tampoco puede explicar su virtual cuasi inmovilidad). De hecho, la rotación de un mundo (su período) posiblemente sea mucho más importante que otros factores, quizá si Marte rotase más despacio, aunque parezca contraintuitivo, podría ser más caliente, más uniforme y con atmósfera más densa. Tampoco sabemos por qué hay pérdidas de atmósfera, tenemos muchas piezas e intuímos que el viento solar puede ser determinante, pero esto podría ser un efecto meramente residual. Una supertierra sería muy estable dada su gran masa, tanto orbitalmente cuanto a la estabilidad de su eje y su rotación, y esto significa poner más peso en efectos endógenos que en accidentes exógenos, un escenario que parece ser el terrestre, y que podría perfectamente el típico artefacto deus ex machina. Y tampoco sabemos si nuestras teorías de dinamo planetario sobre mundos telúricos son parcialmente correctas o totalmente disparatadas, en el sentido original de la palabra (“totalmente alejada”).
    Y eso por no sacar a pasear la “paradoja” del sol primitivo, dado que todo el acervo paleontológico lo deniega rotundamente, igual que otros escenarios, o el bombardeo tardío. No voy a decir la frase ominosa, porque en realidad el problema no es tanto lo que se ignora, sino cómo rellenamos esas lagunas de ignorancia.
    De hecho, el propio concepto de supertierra fue absolutamente inesperado, lo cual es muy significativo de los prejuicios que operan.

  7. Tomás:

    Dr. Thriller, por tu referencia a Venus y Marte:
    Parece razonable que la conservación de una atmósfera dependa de la masa del planeta, de los gases que la componen -masa molecular, disposición-, de su geología, o sea, de la actividad volcánica que pueda aportarlos, de su temperatura, del campo magnético propio y del viento solar que sufra; también de la dinámica -vientos- de esa atmósfera. Por ello imagino que Venus ha de perder mucha atmósfera en virtud de su temperatura, aunque las moléculas de sus gases sean pesadas, pues muchas de ellas superarán la velocidad de escape. Creo que el hidrógeno que haya tenido, debió perderlo hace tiempo, pues prácticamente ya no tiene vapor de agua, de masa molecular 9 veces mayor. Al tener una cubierta de nubes de dióxido de azufre y ácido sulfúrico, pienso que por encima de ella ha de tener una parte de su atmósfera, como sucede en la Tierra, aunque, en nuestro caso, el peso molecular del vapor sea menor que el del nitrógeno o del oxígeno. Pero es razonable deducir que más importante que la masa molecular es la densidad, aunque haya bastante relación que conjuga con la distancia intermolecular o de las pequeñísimas gotas que puedan formarse.
    Lo que resulta aleccionador es que la inmensa proporción y cantidad de dióxido de carbono es la causa de las altísimas temperaturas de la superficie. Y sin que lleguemos a eso, el efecto invernadero terrestre, está ya provocando mayor dinámica atmosférica.
    En cuanto a Marte, parece claro que la causa principal de su mínima atmósfera es su menor gravedad y su débil campo magnético que tan poca protección contra el viento solar. Porque, aunque la proporción de dióxido de carbono sea tan alta como en Venus, su cantidad total es muy pequeña, aunque capaz de un discreto efecto invernadero.
    Sin embargo no se me ocurre por qué dices que si rotase más despacio podría poseer una atmósfera más importante. A rotación más lenta, a ese nivel, pienso que correspondería menor efecto Coriolis y, posiblemente, vientos más suaves. Si se trata de eso, puede ser; es que no caigo en otro motivo-

  8. Dr. Thriller:

    Pues Tomás, discúlpame, pero no estoy de acuerdo. En realidad nuestra carencia de datos empíricos es tan brutal que en estos casos concretos precisamente ya ni cabe hablar de hipótesis. Ni entre conjeturas nos movemos.
    Las diferencias entre las atmósferas de Venus y la Tierra son enormes. No por el efecto invernadero masivo. Por ejemplo, si sacásemos por arte de magia todo el CO2 de Venus, la atmòsfera resultante tendría una presión en superficie de 3,2 atm, muy superior a la terrestre, prácticamente toda ella de N2, lo que arroja la bonita cifra de cuatro veces más que aquí (porque la parcial de N2 en la Tierra viene siendo 0,8), todo esto con *menos* gravedad. ¿De dónde vino allá todo ese N2 o dónde se fue aquí? ¿Está atrapado en la biomasa? No tengo cálculos para esto último, pero grosso modo me da que muy cortos por ahí. Por otro lado la atmósfera de Venus tiene agua, no poca, muchísima (sería suficiente para inundar zonas del planeta, no muchas pero más que los cuerpos líquidos de Titán, p.ej.), tanto libre como atrapada como sulfúrico, claro, para lo masivo de la atmósfera es un porcentaje ínfimo, y mucha menos que en la Tierra, pero poca, depende de cómo lo consideres.
    No sabemos si Venus ha perdido agua. Hay menos, y las relaciones isotópicas H/D parecen apuntar a que ha existido tal pérdida, dado que la riqueda de deuterio es altísima, y además de ella se puede inferir una cantidad original de agua. Parece que la explicación es esa, pero entiendo que antes de asegurar esto sería necesario tener muchos más datos. Por ejemplo, del interior de Venus no sabemos nada (cero datos sismográficos), incluso con una rotación tan lenta debería tener campo magnético si el modelo fuese similar al terrestre, y no lo es.
    Efectivamente, con un efecto Coriolis menor la climatología atmosférica cambia mucho, y parece ser que eso hace la temperatura más uniforme, sin zonas tropicales, circumpolares, etc., para entendernos. La razón de la uniformidad en Venus no es la superrotación atmosférica, sino que el CO2 a esa presión es supercrítico y conduce el calor con una eficiencia increíble.
    Yo no creo que en la Tierra pueda darse un efecto invernadero desbocado y que termine como Venus. Que se puede ir todo al cuerno está claro, pero no hace falta poner todo a 480° para eso, ni mucho menos. De hecho se piensa que la Tierra tuvo todo lo contrario, fases totalmente cubierta de hielo y nieve (lo que la asemejaría a Marte). Las zonas más desérticas de este planeta están en la Antártida, ni siquiera en chimeneas termales. El hielo le gana al fuego, al menos en estas circunstancias.
    Tengo para mí que las mecánicas atmosféricas son muchísimo más complejas de lo que pensamos. Titán, otro mundo con N2 a punta pala, tiene todo su C atmosférico como hidrocarburos, lo cual es simplemente inexplicable por ahora, además, por ejemplo, la tasa de CH4 es inestable con lo poco que dabemos (debería o bien agregarse en cadenas más largas o desaparecer por alguna vía), de ahí que se supongan reposiciones o un ciclo, ciclo que por cierto funciona a unas temperaturas gélidas. Y una vez más, la diferencia principal entre Titán y sus compañeros saturnianos, es la masa.

  9. Tomás:

    Bueno, quizá tu no estás de acuerdo conmigo, aunque me gustaría que concretases, pero yo sí estoy de acuerdo contigo en bastantes puntos. Por ejemplo en que carecemos de muchos datos concretos. También en que las diferencias entre las atmósferas de los dos planetas -Venus y Tierra- son enormes, aunque evidentemente incluiría el efecto invernadero, y si tu lo excluyes es por puro defecto dialéctico -para resaltar otras importancias-, no porque no lo sepas y conozcas, en su popular evidencia, su tremenda magnitud.
    Sí sabemos que, en última instancia, cualquier elemento, y entre ellos el N, ha tenido que provenir de la nebulosa protosolar, o protosistema y, por tanto, en ella ha de estar en una u otra forma, así que me decanto porque el nitrógeno que en la Tierra no está formando su ciclo bio, ha de estar en la corteza y el manto. Posiblemente en Venus haya podido escapar a su atmósfera. También, en todos los casos, las condiciones particulares de formación planetaria, han dado resultados de proporciones distintas de los elementos. Lo que desconocemos son los procesos que han llevado a cada una de las distribucines particulares de cada planeta.
    En nuestra Tierra, no creo que el atrapado en la biomasa sea de una importancia determinante, pero si tenemos en cuenta que en su ciclo, pasa por el subsuelo, parece lógico que por la subducción, acabe en el manto, y esto durante miles de millones de años. Así que podemos suponer que allí hay algún reservorio, porque creo que ni en las fuentes hidrotermales de las dorsales ni en la erupciones volcánicas, el N sea de alguna importancia.
    Quizá en todo lo antedicho no difiramos mucho. Solo en el agua pienso que sí. Venus pudo tener mucha agua, pero actualmente ha de ser insignificante en su atmósfera, en la que impera el CO2, algo de N2 y trazas de SO2 y algunos gases más, según la NASA. Dan razones y una teoría sobre ello y es que, evaporada el agua, el viento solar disoció el vapor en H2 y O2, que escaparon al espacio -bueno, esto muy resumido, porque hablan también de un campo eléctrico cinco veces mayor que el terrestre que ayudaría en ese proceso-.
    Por otra parte, si rota tan despacio, no veo que su campo magnético pueda ser importante, amén que ello explica que el viento solar tuviera allí efectos tan importantes. Digo tuviera porque supongo que ahora, bajo la protectora capa de nubes seguramente es mucho menor, aunque será importante encima de ellas.
    De todas formas, seguro que tienes razón en que las mecánicas atmosféricas son mucho más complejas de lo que creemos.
    Saludos.

  10. Dr. Thriller:

    Tomás, es que me explico como la región glútea haciendo referencia a las válvulas terminales del tracto digestivo, no es en absoluto culpa tuya. Releyendo lo tuyo veo que mi subconsciente (consciente subnornal) no está de acuerdo con cosas aquí y allá, matices los más.

    Por concretar, según datos de Venus Express, Mars Express y la cohorte de satélites dedicados en torno a nuestro planeta, si he entendido bien el tema cosa que en tu lugar tomaría con pinzas y verificaría (algo que siempre debe hacerse), actualmente las pérdidas atmosféricas en los tres planetas son similares, lo cual es cuanto menos sorprendente por la diferencia de masas involucradas (y obviamente, Marte tiene un suspiro de atmósfera), la diferente distancia al Sol y otros detalles menores (campos magnéticos y tal y tal). Hay muchas cosas por comprobar en el modelo de “se pierde atmósfera por la acción del Sol”. No es imposible que esté totalmente equivocado.

    Pero enlazando con todo lo que dices, hay otra sospecha que se abre camino. Aquí tengo que vender una moto, y es que la navaja de Occkham sólo funciona (si es que es universal, que esa es otra) en presencia de todos los datos, obviamente no es válida en ausencia de piezas (y no digamos críticas), pero con toda la ignorancia que tenemos sobre Venus, por ejemplo, lo que percibo es esa hermosa actividad cultural de meter artefactos a punta pala para insertar a martillazos las piezas del puzzle, donde acabamos concluyendo (supongo que porque le gusta a mucha gente) que Venus empezó siendo de otra manera y acabó así, el pobre, c’est la vie, unos tanto (horno) y otros nada (nevera marciana).

    Bueno, pues como la elección de sesgo al menos es libre, yo opto por aplicar la navaja (o mi navaja) que, al menos, es económica. ¿Y si Venus ya es así desde el principio? En apoyo de esto tengo que decir que prácticamente todos los mundos telúricos, con quizá la excepción de Marte, son tal cual son desde que alcanzan un equilibrio muy al principio, es decir, apenas formados. Por ejemplo, la Tierra de hace 4 eones debía ser bastante diferente de la actual, sin ir más lejos su atmósfera, pero no al punto de ser irreconocible, al contrario, probablemente quitando el color que aporta ahora la biosfera sería muy reconocible. Sabemos que había continentes, es más que probable que tectónica de placas y naturalmente océanos. Mercurio y la Luna son como son desde hace mucho tiempo, y quizá sólo Marte haya tenido una “estabilización” más dilatada en el tiempo. O no.

    Ergo, para mí lo más simple es suponer que Venus es así desde el comienzo de sus días, es decir, que hace 4 eones tenía exactamente la misma pinta que ahora, diferencias que no distancian críticamente aparte. Puestos a perder agua, o a retenerla atrapada en el interior de alguna manera con una tasa de exudado por así decir negligible, no creo que se necesiten esas escalas de tiempo (en realidad, lo bueno de los modelos es marearlos a ver cómo se portan). Esto de paso tiene una clara predicción: que Venus es estéril, porque no tendría vida originaria que se refugiase en su atmósfera y porque sería muy difícil que un meteorito terrestre sembrase seres vivos en una reentrada en medio de una onda de choque de plasma.

    Pero claro, si uno quiere reconstruir una evolución más compleja y dramática, entonces sí tiene que haber grandes catástrofes, tipo bíblico si me apuras. La pregunta claro, que aunque hemos simplificado (considerablemente) el escenario pero en realidad no la hemos contestado, es por qué es así. Eso no lo sé, y sí, es bastante prioritario saberlo. Pero que el planeta prácticamente no rote, eso es una pérdida de energía enorme y no creo que se explique con colisiones. No algo tan grande.

  11. Miguel Ángel:

    Son muy enriquecedores vuestros diálogos, amigos Tomás y Dr. Thriller.
    He leído con atención lo que sugieres acerca del nitrógeno, querido Tomás, pero creo que no acabo de entender el motivo que esgrimes para considerar que no es tan relevante el que está en moléculas biológicas.

    Abrazos.

  12. Tomás:

    No puedo estar de acuerdo en tu interpretación de tu subconsciente. Tampoco con eso de que un planeta haya sido así desde el comienzo porque , para empezar, habrá que situar el comienzo. Yo voy a suponerlo, para acercarme a tus tesis al final del proceso de acreción y luego distribución según densidades, creación o no de campo magnético y estabilización a base de vulcanismo -que, en cierto modo se produce por la conjunción de distribución más pérdida de calor-. Ahí considero que termina el principio a que te refieres, Pero luego viene una evolución más reposada que yo intuyo como reacciones químicas, tipo gran oxidación, por ejemplo, o disociación de compuestos cuyas moléculas más ligeras, escapan al espacio cambiando la composición atmosférica como mínimo. Si el mismo Sol evoluciona, ¿cómo no van a hacerlo sus planetas más cercanos aunque solo sea como reacción a esos cambios que, aunque para la estrella sean menos importantes, para los diminutos planetas, en comparación, son descomunales?
    Tampoco comprendo como dices que las pérdidas atmosféricas en los tres planetas son similares, siendo atmósferas tan distintas. He encontrado que la Tierra pierde más de 270 000 kg/día, mientras que Marte solo menos de 9000; no he hallado datos de Venus, aunque supongo que se parecerán más a los de la Tierra. Pero, como tu, no es imposible que esté equivocado porque esos datos no sean fiables.

  13. Tomás:

    Querido amigo Miguel:
    No me parece que el N2 de la biosfera sea de gran importancia en relación con la gran cantidad del contenido en la atmósfera porque los seres vivos estamos hechos sobre todo por agua y luego carbono. Así que no queda excesivo % para el nitrógeno, mientras que en la atmósfera el 78% es N2. Eso no quiere decir que su cantidad total no sea de un buen número de kg, pero al lado de la masa de la atmósfera total, que es algo así como 5,2 x 10^18 kg, es decir, unos 5,2 trillones de kg, creo que el N, tanto libre como en amoniaco o toda otra forma, fuera de la atmósfera y del manto -que a ver quién calcula este último- es muchísimo menor. Pero no sabría decirte la cifra.
    Un fuerte abrazo de los tuyos.

  14. Dr. Thriller:

    Cierto, Tomás, para variar me he explicado muy mal. Supongo que lo que quería decir es que, una vez finalizado el proceso de acreción y “decantación”, vamos a llamarlo así, cada planeta adopta una ruta evolutiva de la que después ya no sale. La Tierra tuvo una tectónica de placas posiblemente desde el primer momento, y toda la evolución ha venido marcada por ahí, según mi idea Venus ha tenido una superatmósfera también desde sus orígenes, por qué, ni idea. En el caso terrestre su “ruta” ha permitido el establecimiento de una ecosfera, que ha venido retroalimentándose con la evolución del planeta (básicamente enfriarse internamente mientras el Sol le da vuelta y vuelta), pero el mecanismo fundamental seguiría siendo el mismo de no existir esa ecosfera (a no ser que ambos fenómenos también estén ligados de alguna forma de la cual por ahora ni flores).
    Respecto a los datos atmósfericos, pues también los he estado buscando, y no los encuentro. La idea debió venirme de algún correo de la ESA (listas para el público), que aquí no tengo, así que es posible que haya interpretado mal algo (o muchos algos). Por ejemplo, parece que la pérdida de iones O en la Tierra es mayor (proporcionalmente a su disponibilidad para escapar) que en Marte y Venus, a pesar de tener campo magnético (este punto veo que sigue siendo objeto de debate). Buscando los datos me acabo de leer un PDF muy detallado donde analizaban los datos de la VEX para medir los flujos (de escape) iónicos de H/He/O, p.ej. para diferenciarlos de los de origen solar se supone energías de 1000 eV para estos y ~200 para los atmosféricos, distribución normal, claro, y la relación H/O sale 2,7:1 que estequiométrica (2:1) como anuncia el título, pues, mucho no es, pero para el margen de error vale, si tienen en cuenta los átomos neutros (H/H+ y O/O+) la cosa se va a 3:1, que vale, quiero decir con esto que son pocos datos y con los márgenes habituales para lo difícil que es obtenerlos, pero la idea que tenía en la cabeza es que por ahora, no arrojan mucha luz sobre unas u otras teorías. Es decir, que no pueden confirmar mucho ni desmentir menos.
    Confusos y atropellados abrazos.

  15. Miguel Ángel:

    Muchas gracias, mi querido Tomás, sospechaba que tenía que ser por razones cuantitativas. Queda aclarado y más abrazos.

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