Comida y estrés
El placer producido por la comida sabrosa o por el sexo reducen los efectos perniciosos del estrés en ratas de laboratorio.
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Describamos una situación determinada. Usted llega tarde a casa después de una jornada laboral miserable en la que ha odiado, una vez más, su trabajo. Viene estresado y, pese a que su ocupación habitual es más bien sedentaria y no consume muchas calorías, se prepara una buena cena. Pero un rato después no puede quitarse las preocupaciones de la cabeza y, pese a que no tiene hambre, va a la cocina a devorar un flan, un helado o cualquier otro producto que le guste. Quizás en ese momento, además de darse cuenta de que todo trabajo es una cárcel física y mental, sea consciente de que está usando la comida como si fuera un ansiolítico, echando a perder, otra vez, su dieta.
Resulta que, según un estudio, este comportamiento tiene una base biológica. Una actividad que proporciona placer como es la comida o el sexo (seguimos siendo animales muy básicos) reduce el estrés mediante la inhibición de las respuestas de ansiedad del cerebro. Además, esta reducción del efecto del estrés se prolonga a lo largo de varios días, lo que sugiere un beneficio a largo plazo. Al menos así se afirma en este estudio. (leer más…)

