NeoFronteras

Los peines de mar y el árbol de la vida

Área: Genética — Lunes, 14 de Enero de 2013

Según resultados recientes los peines de mar estarían en la base del árbol de la vida animal, incluso por debajo de las esponjas.

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Aunque se parezcan a las medusas, los ctenóforos, “medusas peine” o “peines de mar” no lo son. De hecho incluso forman su propio filo.
Su nombre viene de las líneas de cilios iridiscentes que están situados a lo largo de sus cuerpos y que les permiten nadar. Tradicionalmente se situaba en el árbol de la vida a estas criaturas entre la rama formada por los cnidarios (medusas y las anémonas) y la rama formada por los animales con cabeza y que incluye a los humanos, peces o caracoles. Son unas criaturas más complejas que las esponjas, pues tienen nervios, músculos, distintas capas de tejidos, órganos sensibles a la luz… Sin embargo, los análisis de su genoma realizados recientemente indican que aparecieron antes que las esponjas. Algunos de los estudios previos ya fueron cubiertos por NeoFronteras en su día.
Ahora, un grupo de la Universidad de Washington dirigido por Billie Swalla ha secuenciado el genoma del peine de mar Pleurobrachia bachei y ha presentado sus resultados en un congreso en San Francisco. Este estudio sitúa a los peines de mar en la base del árbol de la vida animal.
Otro grupo, esta vez de la Universidad de Florida, ha hecho lo propio con Mnemiopsis leidyi y ha llegado a resultados similares.

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Fotografía del peine de mar Mnemiopsis leidyi. Nos da la mejor idea de cómo era el más remoto de nuestros antepasados animales. Fuente: William Browne/Univ. of Miami.

Los peines de mar son depredadores que cazan a sus presas gracias a unos tentáculos, para lo cual tienen que ejercer una acción de activa para la que necesitan órganos sensoriales y un sistema nervioso que procese información. Una esponja es un mero filtrador pasivo sin sistema nervioso ni órganos sensoriales ni tejidos diferenciados. Pero, al aparecer, los peines de mar precedieron a las esponjas, lo que contradice la visión tradicional de que la vida animal evolucionó a partir de seres muy simples como las esponjas.
Ahora no queda más remedio que imaginar una vida animal previa que precedió a las esponjas, ctenóforos y cnidarios. Todos estos seres son animales muy simples que se han conservado casi sin cambios desde hace cientos de millones de años, pero otras especies anteriores pudieron correr peor suerte y desaparecer para siempre. Como, además, los animales de cuerpo blando fosilizan raramente, no sabemos cómo serían esos primeros animales. Incluso podrían ser diferentes de los modernos peines de mar o de las esponjas.
Pero gracias a las modernas técnicas genéticas podemos inferir que tales seres una vez existieron sobre nuestro planeta.
Los genes y la expresión genética encontrados en estos genomas apoyan la idea del origen remoto de los peines de mar. Así por ejemplo, se ha encontrado que estos seres forman los nervios con un conjunto de genes único y calificado de “alienígena” por alguno de los investigadores implicados. Alguno de ellos especula que quizás los peines de mar descienden de los organismos de la fauna de Ediacara encontrados en registro fósil. Hace un par de años un paleontólogo afirmó que algunos ejemplares de 580 millones de años de edad se parecían a los peines de mar.
Otra particularidad es que estas criaturas son los únicos animales que carecen de ciertos genes que son cruciales para producir microARN (cadenas cortas de ARN que ayudan a regular la expresión genética). Tanto las esponjas como los peines de mar carecen de familias de genes que el resto de los animales sí poseen.
La alternativa a esta nueva hipótesis es que un alto grado de acumulación de mutaciones genéticas haya hecho que el linaje de los peines de mar parezca más cercano a la base del árbol de la vida animal que lo que en realidad le correspondería. Análisis de las proteínas ribosómicas no indican que los ctenóforos estén por debajo de las esponjas.
Si es verdad que las esponjas evolucionaron después de los peines de mar se puede pensar que entonces tuvieron que perder parte de la complejidad ancestral por el camino. La alternativa es que las esponjas posean una complejidad que sea difícil de apreciar a primera vista, pero que los científicos ya han empezado a apreciar.

Copyleft: atribuir con enlace a http://neofronteras.com/?p=4005

Fuentes y referencias:
Noticia en Scientific American
Árbol filogenético con ramas. reordenadas.
Reconstruyendo el árbol filogenético.
No somos esponjas evolucionadas.
Foto cabecera: peine de mar fotografiado por geirf, vía Flickr.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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3 Comentarios

  1. David:

    Vi un documental en la televisión, hace algún tiempo, donde hablaban de que los cristales al igual que las estrellas, pueden tomar elementos del medio donde se encuentran, para incorporarlo a su estructura cristalina y así poder evolucionar en el medio en que se encuentran. Las estrellas nacen en nubes de polvo, crecen, evolucionan y mueren, completando su ciclo. Aunque no se pueda hablar de que estos objetos inanimados tienen vida, como la entendemos, sería interesante conocer como pasaron los objetos inanimados cambiantes o evolucinantes, a objetos animados orgánicos, si es que no hay también inorgánicos animados, como una hipotética vida con base en silicio. Las bioquímicas hipotéticas son especulaciones sobre los distintos tipos de bioquímicas que podría revestir una vida extraterrestre exótica en formas que difieren radicalmente de las conocidas sobre la Tierra, con distintos grados de plausibilidad. Así encontramos hipótesis que hablan de Bioquímica del silicio, del boro, de nitrógeno y fósforo, y basada en otros elementos de bioquímicas exóticos. http://es.wikipedia.org/wiki/Bioqu%C3%ADmicas_hipot%C3%A9ticas. Cuanto menos, son hipótesis que aunque no confirmadas, resultan curiosas e interesantes.

    Si los cristales que se forman en la tierra,pueden tomar elementos de su alrrededor y evolucionar ¿Podrán interactuar entre ellos y con el medio que les rodea?

  2. NeoFronteras:

    Estimado David:
    Sin ánimo de ofender, pero muchas veces sus comentarios no se entienden, parece que son producto de una mezcla ideas en una coctelera sin orden ni concierto. Da la impresión que no comprende lo que lee o ve por ahí o lee textos no rigurosos.
    Simpre es útil leer libros (serios) sobre divulgación y tratar de entenderlos. A veces picar aquí y allá en Internet no es apropiado sin un guía.
    Eso que cuenta de los cristales que toman elementos no parece tener mucho sentido. Un cristal crece aburridamente, pero nada más, no es un ente vivo ni comparte con los seres vivos prácticamente ninguna propiedad. Es un tema recurrente en la ciencia ficción mala, eso sí, imaginar cristales vivos.
    Un cristal casi no contienen información, pues se basa en una celda que se repite, ni procesa información, ni computa, ni se reproduce, ni evoluciona…
    Sobre las especulaciones acerca de otras bioquímicas, pues de momento son sólo especulaciones. Se estuvo cerca con las bacterias esas de arsénico, pero parece que al final se ha quedado en nada.
    De todos modos el tema del post no tiene que ver con otras posibles bioquímicas ni sobre esas temáticas.

    Los peines de mar tienen la misma bioquímica que usted, incluso comparte con ellos un antepasado común.

  3. r:

    Realmente las fuentes y las referencias ayudan a comprender bastante el tema, sin embargo no me queda claro cómo puede un científico a partir de la comparación de genomas de distintas especies, determinar cuál de estas especies es más antigua o cómo sabe cuándo un gen es más primitivo que otro.

    Saludos.

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