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Un bivalvo de 507 años

Área: Biología — jueves, 14 de noviembre de 2013

Un nuevo estudio eleva la edad de la almeja más vieja conocida.

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Unos científicos del clima recolectaron en 2006 bivalvos del fondo del mar cerca de Islandia. Eran ejemplares de Arctica islandica.
El proyecto estaba relacionado con el estudio del clima y cómo este había cambiado a lo largo de los últimos 1000 años. Las temperaturas oceánicas del pasado pueden ser inferidas gracias a las líneas de crecimiento de las conchas y el análisis de los isótopos de oxígeno, lo que nos da una idea de cómo es el cambio climático.
Resultó que uno de los ejemplares era el animal más viejo conocido, con más de 400 años de edad. Se apodó Ming al animal porque nació durante la dinastía Ming. Lamentablemente fue muerto durante el estudio, pero posiblemente hay otros ejemplares similares en el fondo del mar. De hecho, el número de individuos de Arctica islandica que se recolectan en este tipo de investigación está restringido para que así el impacto sobre su población sea mínimo. En 2006 los investigadores de este proyecto extrajeron sólo 200 ejemplares. Sin embargo, parece que se sigue pescando para consumo humano en grandes cantidades.
¿Ha probado el amigo lector a contar las líneas de las almejas que se come?, quizás se sorprenda y sean más viejas de lo que se imagina.
Las conchas de estos seres no crecen de forma continua, sino que sólo lo hacen durante el corto verano ártico. Esto crea un sistema de curvas de crecimiento similares a los anillos de los troncos de los árboles. Contando el número de estas líneas se puede saber su edad. Pero a veces no es sencillo debido a lo estrechas que pueden ser.
Ahora un grupo de investigadores ha estudiado de nuevo las conchas de este ser y ha recalculado la edad contando mejor las líneas y usando además la técnica de carbono 14. Ha resultado que era más viejo de lo que se pensaba y que en realidad tenía 507 años cuando fue recolectado. Es decir, que nació en 1499, un poco después de que Colón descubriera América, vivió durante la reforma, la ilustración, la revolución industrial, la guerra de Cuba o durante la construcción del Taj Mahal o la torre Eiffel. Si fuera consciente podría haber contado muchas cosas.
Es estadísticamente inconcebible que en ese mismo ecosistema no haya individuos con más edad, así que posiblemente hay ejemplares aún más viejos, sobre todo porque las condiciones allí reinantes favorecen la longevidad por el bajo metabolismo.
No se sabe bien por qué esta especie vive tanto, pero obviamente ha logrado que en su seno evolucionen sistemas de defensa que evitan los efectos destructivos de la edad. Así que podría servir como modelo animal en el estudio del envejecimiento y cómo evitarlo o retrasarlo en humanos.
Además han determinado que los patrones de crecimiento son muy parecidos en almejas que han vivido en el mismo lugar durante el mismo periodo de tiempo.

Aunque alguno ha establecido una conexión entre este caso y el del pino Prometeo, se trata de casos bien distintos.
A principios de los años sesenta Donald Rusk Currey estaba estudiando para su tesis doctoral los anillos de crecimiento de los pinos Bristlecone (Pinus longaeva) cuando se le quedó atascada la barrena con la que extraía los testigos en uno de los ejemplares. Así que ni corto ni perezoso pidió permiso al servicio forestal de EEUU para talarlo y recuperar así la barrena. Aunque parezca increíble le concedieron tal permiso. Resultó que este árbol (Prometeo) era el más longevo conocido hasta la fecha, con 4862 años en aquel momento. Este es un hecho que sólo se puede calificar de vergonzoso y ridículo, a la vez que triste.
En 2012 se descubrió otro ejemplar de pino de la misma especie de 5062 años de edad, lo que le convirtió en el árbol individual más viejo de Norteamérica. Como en otros casos, se guarda celosamente su ubicación para evitar cualquier atentado.

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Pando. Fuente: Wikipedia.

Pero todo depende de lo que consideremos como un único ser vivo. La colonia clonal Pando de álamos temblones (Populus tremuloides) del Fishlake National Forest en Utah ha sobrevivido a todo tipo de vicisitudes a lo largo de 80.000 años. Es decir, un ejemplar de álamo temblón creció hace 80.000 años en la zona y ha estado clonándose a sí mismo, rebrotando de su sistema de raíces, incluso cuando los incendios destruyeran la superficie. Si se analiza cada rama u hoja se puede comprobar que es el mismo genoma a lo largo de las 80 hectáreas que mide la colonia. Aunque hay otras colonias similares, todas son mucho más pequeñas y no suelen llegar a la hectárea de tamaño, siendo, por tanto, mucho más jóvenes.

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Antipatharia. Fuente: Wikipedia.

Pero no solamente los árboles son muy longevos. Los animales más longevos viven en el mar. Además de la almeja Ming que ya hemos visto, tenemos el caso del coral negro Antipatharia Leiopathes, que vive a profundidades oceánicas de entre los 300 y 3000 metros. Una investigación realizada en 2009 calculó que un ejemplar tenía una edad de 4.265 años. El crecimiento radial de una de estas colonias de pólipos es de sólo de 4 a 35 micras al año. Que se sepa, este ejemplar es el animal que ha vivido continuamente más en el planeta Tierra. Ha vivido una vida en la oscuridad, pobre en recursos y muy lenta. Sin duda la percepción del tiempo es algo relativo.
Posiblemente hay ejemplares más viejos aún, colonias de pólipos que, por ejemplo, nacieron justo cuando hace 4500 años fue escrita la epopeya de Gilgames. Esta epopeya es la primera expresión literaria conocida y narra la historia del héroe sumerio que salió junto a Enkidu en busca de la inmortalidad.

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Turritopsis dohrnii. Fuente: Discovery News.

Pero, si entendemos la inmortalidad como un ciclo de transformación y renacimiento al más puro estilo oriental, ningún ejemplo es mejor que el de la medusa Turritopsis dohrnii, que vive en el Mediterráneo y en el mar de Japón. Este animal nace a través de una reproducción sexual convencional, pero es capaz de revertir su cuerpo hasta el estadio de inmadurez sexual colonial una vez alcanzada la vida madura sexual en solitario. Lo logra a través un proceso de transdiferenciación mediante el cual se altera el estado diferenciado de sus células.
Esta medusa, de sólo medio centímetro, es biológicamente inmortal, vive por siempre. Sólo puede morir al ser atacada por un depredador, en un accidente o por culpa de un científico curioso.

ACTUALIZACIÓN

Quizás sea imperdonable haber dejado de lado a Posidonia oceanica. Esta planta es endémica del mar Mediterráneo y es una angiosperma, es decir, produce flores. Al igual que algunos mamíferos regresaron al mar y se convirtieron en delfines o ballenas los antepasados de esta planta hicieron los mismo. Florece en otoño y produce frutos flotantes en primavera.
Forma praderas submarinas que tienen mucha importancia ecológica, además de proporcionar protección de la línea de costa frente a la erosión. Se considera que es un buen indicador de la calidad de las aguas marinas.

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Los rizomas de esta planta se extienden lentamente hasta ocupar varios kilómetros y producen millones de plantas clónicas Estos rizomas son leñosos y mantienen las conexiones con el mismo clon durante miles de años.
Científicos del CSIC descubrieron el año pasado, en concreto cerca de Formentera, que esta planta acuática forma colonias clonales de hasta 10 kilómetros de longitud y de hasta 100.000 años de antigüedad.



Si caigo, habré conquistado la fama.
La gente dirá: ¡Gilgamesh cayó
luchando contra el fiero Humbaba!…
Estoy decidido a penetrar en
el bosque de los cedros.
Hasta ahora es feliz mi corazón:
oigo este canto, veo una flor
quiero fundar toda mi gloria.

Tablilla III, columna 4



¿A dónde vas, Gilgamesh?
La vida que tú buscas
nunca la encontrarás.

Tablilla X, columna 1



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Fuentes y referencias:
Nota de prensa.
Nota de prensa.

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4 Comentarios

  1. NeoFronteras:

    Dicen que una vez preguntaron a Woody Allen si quería alcanzar la inmortalidad a través de su obre. Este dijo:

    “Quisiera alcanzar la inmoralidad no muriéndome”

  2. Miguel Ángel:

    Un buen repaso a los records de longevidad entre los seres vivos, es muy bonito el de los álamos de Utah de 80.000 años y las medusas inmortales. Aquí podemos ver a la “Turritopsis nutricula”, también inmortal:

    http://www.youtube.com/watch?v=eP-tsM29jPg

    Las citas, cómo no, muy oportunas.

  3. NeoFronteras:

    Esta entrada ha sido actualizada.

  4. tomás:

    Es envidiable esa forma de pervivencia en la que se recupera la juventud, porque la longevidad de otros seres, aunque desde nuestro punto de vista, como mucho centenario, pueda ser largo, siempre nos parecería corto, sobre todo si nos acercamos al final. Hace unos días, mi querido padre que ya ataca los 101, me preguntó textualmente: “Bueno… pero yo ¿cuando me muero pues?” Y le repetí lo de siempre que sale una conversación parecida: Huy, ahora la gente vive hasta los 120 por lo menos. Y se quedó pensativo.

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