NeoFronteras

Los humanos tenemos buen olfato

Área: Biología — domingo, 23 de marzo de 2014

Los seres humanos son capaces de distinguir, al menos, un billón de tonos de olor diferentes, lo que contradice el mito según el cual tenemos mal olfato

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Estamos tan inmersos en la información sonora y visual que normalmente la información olfativa pasa desapercibida. Pero si prestamos atención al sentido del olfato seguro que nos podrá proporcionar mucha información.
En estas mismas páginas hemos visto que los humanos somos capaces de seguir un rastro casi tan bien como un perro y que, posiblemente, en el sentido del olfato estén involucrados mecanismos mecánico-cuánticos. Ahora resulta que podemos distinguir mucho más olores de lo que jamás habíamos pensado. La idea de que los humanos somos malos a la hora de distinguir olores es absolutamente falsa.
Cuando los humanos inhalamos una mezcla de sustancias las distintas moléculas de olor que lo componen estimulan los receptores de nuestra nariz. La mayoría de la veces cientos de estas moléculas constituyen el olor de algo, por ejemplo el del chocolate o el de una rosa.
Según un estudio de científicos del Howard Hughes Medical Institute y de la Rockefeller University los seres humanos somos capaces de distinguir un billón de olores diferentes, mucho más de lo que nadie había anticipado. Esto significa que nuestro sentido del olfato está capacitado para reconocer una paleta olfativa enorme.
El resultado contradite lo asumido en las últimas décadas según lo cual los seres humanos somos capaces de reconocer solamente 10.000 olores diferentes. Número aceptado que provenía de los años veinte del pasado siglo y que aparece en libros y revistas, pero que, hasta ahora, no se había medido realmente bien.
Según Leslie Vosshall ese número de sólo 10.000 olores no tenía sentido y tenía que estar equivocado, pues implicaría que distinguimos muchos menos olores que colores. No es consistente con que los tres receptores del color permitan distinguir 10.000 millones de colores y que los 400 receptores del olor sólo permitan 10.000.
En sonidos hace tiempo que se midieron las frecuencias a las que el oído humano es sensible, así como las longitudes de onda que el ojo no ve y qué colores somos capaces de distinguir. El problema es que es organizar frecuencias o longitudes de onda es sencillo, pues basta un escala lineal. Pero es muy difícil organizar olores en categorías distintas.
Vosshall , Andreas Keller y otros colaboradores se pusieron a medir el asunto de los olores que nadie hasta este momento lo había hecho.
A los sujetos voluntarios se les presentó una serie de mezcla de olores complejos que tenían que distinguir. Además diseñaron una estrategia para medir los resultados obtenidos adecuadamente. Las mezclas estaban constituidas por 128 esencias moleculares diferentes. Estas esencias incluían olores que evocaban el olor de la hierba, del limón, etc. Los combinaron de manera aleatoria en mezclas de 10, 20 y 30 sustancias de tal modo que ya no eran familiares. No querían que fuesen reconocibles explícitamente. Algunas mezclas olían bien, pero otras olían mal o raras.
Entonces presentaron a los voluntarios tres viales a un tiempo de tal modo que dos de ellos eran iguales y otro no. Se les pidió que identificaran aquel que era diferente a los otros dos. Cada voluntario realizó 264 comparaciones.
Se trataba básicamente de un problema combinatorio que trataba de comprobar la resolución a la hora de distinguir olores. Según los cálculos de extrapolación que hicieron posteriormente a partir de los datos obtenidos llegaron al resultado de que el olfato humano es capaz de distinguir un billón de olores distintos como cota inferior. El resultado fue sorprendente por lo alto que resultó ser el número.
Según Vosshall los humanos probablemente no estamos expuestos a un billón de olores en el día a día, pero le gusta pensar que esta capacidad es muy útil porque el mundo está cambiando continuamente. “Las plantas evolucionan hasta producir nuevos olores, las compañía de perfumes están haciendo nuevas esencias o te puedes mover a otra parte del mundo en la que te encontrarás con frutas, vegetales o flores que crecen allí. Pero tu nariz está preparada. Estamos completamente preparados para cualquier cosa con un sistema olfativo que es complejo”, añade.
Andreas Keller sugiere que si los perros son más sensibles a los rastros de olor es porque en el suelo es más fácil seguir rastros porque allí están los olores interesante, pero que tienen una resolución olorosa o una capacidad de discriminación muy similar a la humana. En lo que nos ganan es en la capacidad de cuantificar cantidades de cada olor, pues tienen muchas más neuronas implicadas en su sentido del olfato.
Nuestros antepasados mamíferos remotos estaban capacitados con un gran sentido del olfato. Gran parte de sus cerebros estaban dedicados a procesar esa información y nuestro neocortex evolucionó a partir de ello. No deja de ser sorpréndete que genéticamente tenemos receptores del olor que ya no son funcionales. ¿Qué podríamos oler si esos receptores funcionaran? Quizás algún humano transgénico con ese aspecto arreglado pueda algún día contarlo.
En todo caso saber cómo funciona nuestro sentido del olfato también constituye una ventana neurológica para saber cómo funciona nuestro cerebro, ventana que además es independiente de la vista o el oído. ¿Cómo la nariz y el cerebro trabajan juntos para procesar los olores?

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Fuentes y referencias:
Nota de prensa.
Artículo original.
Foto: Zach Veilleux / The Rockefeller University.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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7 Comentarios

  1. Dr. Thriller:

    Pues claro, el órgano de los perfumistas. Me imagino que el experimento de Vosshall debió ser el festival de los ésteres. Y exacto, los perros cuantifican mejor que nosotros. Supongo que los umbrales como todo en el organismo dependen del cansancio y el estado de alerta general. Yo siempre he pensado que los olores desempeñan un papel todavía por descubrir en nuestras vidas, a todos los niveles, pero debe estar todo en planos no enteramente conscientes (no muy distinto de lo que pasa con otros sentidos).

    Y la verdad, los occidentales urbanizados vivimos metidos en un cenagal de mierda, literalmente. Cualquiera puede comprobarlo si vive habitualmente en un núcleo urbano de tamaño mediano o mayor y se desplaza al medio rural. No es sólo que el aire se nota diferente y bien diferente, es que efectivamente la percepción de los olores se multiplica.

  2. lluís:

    Pues la verdad es que hasta ahora yo estaba entre los convencidos de que verdaderamente teniamos un olofato bastante deficiente.Pero este estudio resulta sorprendente,¡un billón de de tonos de olor diferentes!. Nunca hubiera apostado por tal cantidad, ni siquiera por una cuarta parte.Pero esta clase de sorpresas son uno de las aspectos más bonitos de la ciencia.
    Lo malo del caso es que con tan buen olfato como tenemos, nos las siguen dando con queso en demasiadas ocasiones.

  3. petrus:

    Si tendremos buen olfato que algunos incluso lo tienen para los negocios, que son productos esencialmente inodoros, la mayoría.
    Lo que sí es notable es el cuidado con que muchos atienden sus órganos olfativos. Existe incluso un mecanismo automático que asegura su buen estado de conservación y limpieza, mecanismo fácil de observar en muchos momentos, por ejemplo en las detenciones ante semáforos o retenciones de tráfico. La madre naturaleza está en todo.

  4. RicardM:

    El sentido del olfato es el más antiguo. La quimiopercepción está presente incluso en bacterias.

    La dificultad en “medir” el sentido del olfato estriba en que, a diferencia del oido o de la retina, que captan ondas acústicas o electromagnéticas dentro de un intérvalo continuo, la quimiopercepción depende de la acción de determinadas moléculas en receptores de membrana de las células olfactivas. Es, en cierto sentido, una recepción de tipo cualitativo. La intensidad de un determinado olor dependerá del número de receptores de membrana estimulados por una determinada sustancia. También dependerà de que los núcleos cerebrales del olfato sean capaces de discriminar distintos olores (ser un buen catador de vino depende tanto de la capacidad olfactoria innata como de la experiencia). Además, al mover la cabeza en dirección del viento, podemos incluso establecer de dónde procede un olor.

    El olfato interviene en la parte más emocional de nuestra mente. Esto es así porque la región del olfato es muy antigua filogenéticamente y se relaciona con zonas cerebrales correspondientes a la conducta instintiva. La mayoría de perfumes contienen cantidades de aceite de almizcle porque su olor es un estimulante sexual.

    Tampoco hay que olvidar la capacidad evocadora de los olores. Una imagen o un sonido pueden hacer emerger recuerdos de imágenes o sonidos, pero un olor nos retrotrae a vivencias emocionales complejas (el primer beso o el placer de una tarde de primavera en el campo).

    Finalmente decir que, aunque el olfato sea un sentido un poco olvidado, quien más o quien menos, todos procuramos salir de casa por la mañana emtiendo buenos efluvios…

    Saludos.

  5. Miguel Ángel:

    Al hilo de lo que comenta RicardM sobre el papel del olfato en el inconsciente me gustaría recordar aquel estudio que se hizo dándole a oler a un grupo de mujeres las camisetas de una muestra de varones: el resultado fue que se mostraban más atraídas por los varones que tenían el antígeno de histocompatibilidad (HLA) más compatible con el de cada una de ellas.
    Solemos hablar de “elegir pareja” como si fuese un ejercicio de libertad, pero la realidad es que estamos tremendamente precondicionados: ahora recuerdo otro estudio en el que se les mostraba a varones fotos de mujeres y el resultado es que las encontraban mas atractivas cuando estaban a mitad de periodo, es decir, durante la fase de ovulación, cuando son más fértiles.
    Estudios similares muestran que nos sentimos atraídos por las mujeres con las pupilas dilatadas o las que tienen una proporción 10/7 de cadera/cintura.

  6. Dr. Thriller:

    Y no veas el estudio que hicieron con estudiantes a los que torturaron haciéndoles pasar hambre no sé cuántos días y se revelaba una atracción no habitual por mujeres rellenitas xD.

    Hombre, a ver, condicionados estamos desde el momento que somos humanos. Tampoco es para tanto. En realidad “elegir pareja” creo que sí es un ejercicio de libertad, no está escrito ni predeterminado que tengas que juntarte con una persona que dé alto en una escala de valores subjetivos fuertemente condicionados por nuestra constitución y nuestra experiencia, o dicho de otra forma, no creo que puedas calcular probabilidades aplastantes a priori. En un momento dado la atracción física puede verse desbordada por la atracción emocional -de unas circunstancias totalmente accidentales-, o intelectual (los cronistas cuentan que Cleopatra más bien era del montón para los cánones de la época, pero que tenía una labia impresionante y eso que era lo que cabía esperar para las mujeres de su posición), y finalmente, y puede que esté tirando piedras contra mi tejado (de mis hipótesis), lo que se llama vulgarmente el comportamiento en la cama que si bien como todo tiene fecha de caducidad, suele ser determinante en las relaciones (no siempre, pero sospecho que en una mayoría muy abultada); y ese tipo de etología sí que es muy difícil de extraer de la contingencia pura y dura, porque depende de tal cantidad de factores que no creo que sea posible hacer siquiera cálculos probabilísticos.

    Por supuesto que estamos condicionados, pero cuando los condicionantes son tantísimos y cuyos efectos pueden ser incluso antagónicos en función de la situación y las circustancias tan numerosas, yo casi que hablaría de libertad, al menos en el sentido puramente físico del término (que es el único que podemos analizar). Es un poco como comer, es cierto que alimentos azucarados pueden condicionarnos a comerlos con más preferencia que sin azúcar (o no, depende de otras circunstancias), pero una vez que conocemos el condicionante (y no me refiero a nivel científico-metabólico, sino simplemente a darnos cuenta de que se añade azúcar) podemos perfectamente aislarlo y hacerlo pasar a ser en negativo, en vez de en positivo.

  7. NeoFronteras:

    Sí, el experimento de las camisetas sudadas es muy interesante. Las mujeres se verían atraídas por los hombres cuyo sistema inmunitario es distinto. Supuestamente porque así la descendencia tendría un sistema inmunitario mejor.

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