NeoFronteras

Sin vuelta al Edén

Área: Ecología,Medio ambiente — domingo, 27 de julio de 2014

Tener poblaciones salvajes autosostenidas en paisajes prístinos y sin tocar por la mano del ser humano es cada día más difícilmente alcanzable.

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¿Hasta que punto la desfaunación es reversible? Un estudio reciente apunta a que la recuperación del Edén terrestre no es fácil una vez se pierde. Según este estudio, la pérdida acelerada de biodiversidad no puede invertirse sin abrazar nuevas formas de tratar la administración de las especies. Vías pueden ser controvertidas.
Philip Seddon (University of Otago, Nueva Zelanda) y sus colaboradores examinan el papel creciente que la conservación por traslocación puede jugar en los esfuerzos por combatir la pérdida de biodiversidad. Esta política consiste en el traslado y liberación de plantas y animales para así reestablecer nuevas poblaciones.
Los investigadores sostienen que la meta tradicional de tener poblaciones salvajes autosostenidas en paisajes prístinos y sin tocar por la mano del ser humano es cada día más difícilmente alcanzable. En su lugar sugieren crear zonas que sean más prácticas y fáciles de obtener. Esta aproximación necesitaría de la traslocación para restaurar los procesos ecológicos tales como las interacciones predador-presa en paisajes compartidos, tanto por la fauna salvaje como por el ser humano.
La reintroducción en una área dada de especies indígenas ha sido la forma de traslocación más ampliamente aplicada, pero este investigador sostiene que el nivel de éxito mostrado ha tenido escaso éxito y frecuentemente está sesgada por los animales carismáticos, como grandes mamiferos, en lugar de por aquellas especies en mayor peligro.
Una de las formas polémicas de la traslocación consiste en la introducción de especies en territorios en las que nunca fueron nativas para que así se beneficien de una mayor protección. Otra forma es introducir una especie distinta en un ecosistema para que cumpla el papel que realizaba otra que ya está extinta. Un ejemplo podía ser la introducción que se ha realizado de tortugas gigantes exóticas en islas del Índico para que así dispersen semillas y realicen otras funciones.
Este tipo de introducción puede requerir la colonización asistida, cuando algunas especies son trasladadas de su territorio habitual, para así tratar de evitar su extinción a causa de las amenazas que hay en su hábitat nativo. Como ejemplo se puede mencionar el traslado de pájaro kakapo de a una isla libre de predadores para así protegerlos de los depredadores invasores que los amenazan en su lugar de origen. Otro ejemplo puede ser el establecer una colonia de demonios de tasmania libres de cáncer facial contagioso en la Isla María, lejos de la costa de Tasmania.
Según este investigador el mayor desafío es aplicar las herramientas de traslocación disponibles para maximizar los beneficios en la conservación mientras se minimizan los riesgos.
Añade que la perspectiva de traer de nuevo especies extintas a través de tecnologías avanzadas crea un nuevo dilema, pues si el potencial de des-extinguir muchas especies se hace una realidad, ¿qué especies deben ser resucitadas y en qué hábitats deberían de introducirse?
Los autores de este trabajo concluyen que los proyectos de traslocación pueden proporcionar un modo poderoso de reconectar a la gente con su herencia natural, de involucrarlos como socios en la conservación y que auxilien a los animales salvajes y hábitats alrededor de ellos.

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Fuentes y referencias:
Artículo original.
Nota de prensa.
Foto: Wikipedia.

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3 Comentarios

  1. Klamidad:

    ¿Por qué el nido que hace un pájaro es tan maravilloso y un edificio construido por le hombre tan horrible? Al fin y al cabo los dos son alteraciones del entorno por parte de dos animales para facilitar su vida.
    Esta visión, tan arraigada en los ecologistas, de que lo “natural” es bueno de por sí y lo artificial es malo me parece solo una muestra de estupidez.
    Debemos cuidar el medio ambiente por que nos va la vida en ello, no por una estúpida idea pseudromántica de que todo lo que no esta tocado por el hombre es superior, la cual en el fondo no es más que otra manifestación de egocentrismo, de creerse que el ser humano es especial, cuando no es más que otro animal más que trata de poner las posibilidades a su favor. Tan natural es el ordenador en el que estoy escribiendo como el nido de cigüeña del campanario de la iglesia o la gran barrera de coral.

  2. tomás:

    Hombre, Klamidad, un poquito especiales sí que somos. Al fin y al cabo nos hemos quedado con el planeta, que usamos en provecho propio y del que abusamos sin medida. Eso no ha podido hacerlo ninguna otra especie.
    Un cordial saludo.

    Pasando a otro tema, he visto por ahí unos vídeos en los que a ese pájaro con cara de bonachón, al “cacapo” -¡hay que ver que perra tiene el filtro con la ca!- de la ilustración, le llaman de todo y se ríen de él. A mí me parece un animalito encantador e inocente. No parece que sus costumbres le garanticen la supervivencia. Deberíamos proteger con más ahínco tal especie que cae mucho mejor que el rabioso diablo de Tasmania, dueño del peor genio conocido y también en peligro -a este lo que le ha salido es el llamado cáncer de la mala leche que es ferozmente agresivo-. ¡Cosas de la evolución! Llevarlo a otra isla, como dice el artículo será una buena solución.
    Abrazos generales.

  3. r:

    No tenía idea de la existencia del Strigops habroptilus. Todo lo relacionado con él, es muy interesante, pero me llamó la atención el temible enemigo que llegó a tener: la gigantesca águila de Haast. Es una lástima que el cacapo corra con la misma suerte.

    Saludos.

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