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Mandíbula de posible Homo de hace 2,8 millones de años

Área: Antropología — domingo, 8 de marzo de 2015

Encuentran una mandíbula de hace 2,8 millones de años que podría corresponder a uno de los antepasados más antiguos del linaje Homo.

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Una mandíbula inferior recientemente encontrada en la región etíope de Afar hace retroceder el origen del género Homo hasta hace 2,8 millones de años.
Esta mandíbula es anterior al fósil más antiguo de este tipo que había hasta ahora, de 400.000 años de antigüedad.
El descubrimiento de este fósil en Ledi-Geraru se hizo en 2013 por parte de un equipo internacional liderado por Kaye E. Reed, Christopher J. Campisano, J Ramón Arrowsmith y Brian A. Villmoare. Ahora se publica el hallazgo en la revista Science.
El problema del registro fósil es que siempre es incompleto, sea de organismos emparentados con nosotros o no. Por esta razón, los esfuerzos realizados durante décadas para reconstruir las primeras bases de nuestro linaje han sido bastante infructuosos. Los hallazgos realizados hasta ahora eran más recientes o no correspondían exactamente con nuestro linaje, sino, posiblemente, a linajes paralelos al nuestro.
Hay que borrar de la mente la típica estampa de una secuencia lineal de seres cada vez menos encorvados que dan lugar al hombre moderno. La evolución, incluida, la evolución humana, no funciona así.
La evolución humana viene a ser una rama que se va ramificando sucesivamente y de la que ya sólo queda una ramita: la nuestra. En la base de esa rama quedan otras ramitas pequeñas correspondientes a chimpancés, bonobos, orangutanes y gorilas. Esas ramitas y la nuestra partieron de una rama común hace unos 7 millones de años. Es decir, los chimpancés y nosotros compartimos un antepasado común de hace 7 millones de años.
Pero en el registro fósil sólo quedan fragmentos de algunas de esas otras ramas que se extinguieron. Son unas muestras al azar y no secuenciales que no nos permiten reconstruir plenamente al árbol filogenético de los homínidos. Lo que sí sabemos es que hubo periodos en los que convivieron en la Tierra más de una especie de homínido.
Los expertos, debido a la carencia de información, no se ponen de acuerdo sobre cómo fue la evolución humana durantes esos millones de años.
Hay cierto consenso sobre que el Homo erectus de hace 2 millones de años es uno de nuestros antepasados. Otra posibilidad es que sea el Australopithecus afarensis (“Lucy”) de hace 3 o 4 millones de años, pero esta especie era muy bajita y simiesca. Una especie que podía hacer de puente entre las dos sería el Homo habilis (cuyos primeros fósiles aparecieron en Tanzania), pero se especula que hubo al menos dos especies Homo precedentes que existían hace entre 2 y 3 millones de años.
El intervalo crítico que se quiere desvelar es el comprendido entre hace 2,5 y hace 3 millones de años. El nuevo fósil de Ledi-Geraru proporciona nuevas pistas sobre lo que puedo pasar entonces. En concreto, muestra los cambios en la mandíbula y los dientes sólo 200.000 años después de que apareciera el Australopithecus afarensis, cuyo fósil fue encontrado en la región etiope de Hadar.
Entre los avances que se produjeron en esos 200.000 años están los molares más delgados, premolares simétricos y una mandíbula proporcionada de tipo parabólico, rasgos que distinguen al linaje Homo, como el Homo habilis de hace 2 millones de años, del más simiesco Australopithecus. Pero los rasgos del mentón relacionan el fósil de Ledi-Geraru con los antepasados de Lucy.
El caso es que este fósil ayuda a rellenar la laguna evolutiva entre Australopithecus y los primeros Homo. Es un caso muy bueno de fósil de transición en un periodo clave de la evolución humana.
Muchos de los fósiles de homínidos que se han hallado hasta ahora estaban a lo largo de la gran falla del Rift, falla cuyo comienzo africano se sitúan en Etiopía, pero que baja hacia el sur creando los grandes lagos africanos.
De algún modo, esa región del gran Rift se convirtió en un centro de radiación de homínidos. Se ha especulado que la actividad tectónica cambió las condiciones climáticas del este de África y que esto determinó la especiación de homínidos.
Ahora se publica también otro estudio en el que se señala a las cada vez más secas condiciones en la región como las culpables de que el bosque fuera desapareciendo y convirtiéndose en sabana, condiciones que justamente empezaron hace unos 2,8 millones de años.
Básicamente, este cambio obligó a las especies de la región (homínidos o no) a extinguirse o a evolucionar para adaptarse a las nuevas condiciones.
La aparición de los Homo se daría al cambiar sus ámbitos y empezar a consumir más carne y a usar herramientas. Ya que, al tener herramientas, como un cuchillo de sílex, no era necesario poseer mandíbulas poderosas, sus rasgos anatómicos fueron cambiando.
Los datos que se tienen indican que el tipo de mandíbula como la de Ledi-Geraru se da en hábitats con paisajes más abiertos en los que dominaba la hierba y arbustos, al contrario de lo que ocurre con las localizaciones en las que se encontraron las mandíbulas de los Australopithecus.
De todos modos, es pronto para asegurar que este cambio climático fue el origen del género Homo.
La especie que corresponde al fósil de Ledi-Geraru tampoco tiene nombre aún, pues los miembros del equipo quieren encontrar más restos antes de dar un nombre a la nueva posible especie.

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Fuentes y referencias:
Artículo original.
Artículo original.
Foto: Kaye E. Reed.

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2 Comentarios

  1. Pocosé:

    “Esta mandíbula es anterior al fósil más antiguo de este tipo que había hasta ahora, de 400.000 años de antigüedad.”
    Estimado Neo. ¿No sera?:
    “Esta mandíbula es anterior al fósil más antiguo de este tipo que había hasta ahora, *en* 400.000 años de antigüedad.”
    Y no me extraña, como he expresado antes por aquí, no concibo que nuestros antecesores se pusiesen a fabricar herramientas sin haber tenido antes un largo periodo de adaptación y dependencia del uso de elementos naturales como herramientas, poco o nada transformados. Uso y dependencia que en mi opinión tuvo mucho que ver con los cambios anatomicofisiológicos que dieron lugar a unos antecesores capaces de fabricar intencionalmente herramientas líticas reconocibles como tales en el registro fósil.
    Abrazos y o saludos

  2. tomás:

    ¡Jolín con la ramita! Vamos por 7.300.000.000, que no somos pocos. Y creciendo.

    En cuanto a lo que dice Pocosé respecto a las herramientas, también pienso que hubo de ser así. Sólo tenemos que fijarnos en que los papiones arrojan palos a los felinos que pretenden cazarlos, antes de echar a correr, claro -creo que no se entretienen en mejorarlos-. También los chimpancés utilizan piedras tal como están para partir las nueces, y palitos a los que quitan las hojas -mejor si ya las han perdido (son un poquito vagos)-. Ya lo describió Raymon Dart con su “cultura osteodontoquerática”. Y el buen dios ya lo sabía; por eso a Caín le procuró una quijada de burro para atizarle a Abel y no una bifaz -demasiado trabajo para aquellos entonces-.
    Si los homos se hubieran dado en las playas, seguramente hubieran usado conchas para cortar. Y, sin duda, eso, hubiera modificado nuestra evolución.

    Será pronto, para asegurar que el género Homo fuese consecuencia directa del cambio climático, pero todo indica que fue una circunstancia fundamental. Otras contingencias también, naturalmente. Bueno sería poder comparar cambios en otros géneros, a ver como fueron afectados.

    Y también estoy con Pocosé con “de-en”, porque no se comprende muy bien en una primera lectura. Parece como si nuestro primer registro fósil Homo tuviese 400 000 años. Pero bueno, es cosa de poca importancia.

    Saludos cordiales.

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