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Ilusión de elección

Área: Psicología — Sábado, 21 de mayo de 2016

Algunas veces la experiencia consciente de elección se construye después de que ya se ha actuado.

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El asunto del libre albedrío es algo que se ha debatido durante siglos entre filósofos. Ahora es un tema que puede ser estudiado, o al menos algunos de sus aspectos, por la ciencia.

Frente a una posible elección tenemos la seguridad de que tomamos una decisión conscientemente. Esta sensación es la base de los que llamamos libre albedrío. Pero, ¿y si, al menos algunas veces, esta sensación de elección fuera meramente una ilusión?

Así por ejemplo, puede que usted, amigo lector, haya decidido hacer clic conscientemente en el enlace de esta entrada de entre todas las que aparecen en la página principal de este sitio web. Pero puede que esa decisión haya sido tomada ya por su mente antes de que su consciente haya decidido nada y que luego esa misma mente suya reconstruya a posteriori la sensación de haber elegido hacer ese clic. Digamos que nuestras mentes rescribirían la historia.

Este truco que la mente nos hace sucede más a menudo de lo que creemos según lo que se propone en una investigación de científicos de la Universidad de Yale.

Paul Bloom y Adam Bear realizaron un experimento para comprobar cómo percibimos las elecciones. En uno de ellos a lo participantes se les dijo que cinco círculos blancos aparecerían en una secuencia rápida en una pantalla delante de ellos y uno se haría rojo súbitamente. Se les solicitó predecir cuál de ellos se tornaría rojo y anotarlo mentalmente. Luego tenían que apretar una tecla dependiendo de si habían acertado, si no habían acertado o si no habían tenido tiempo de hacer elección.

El círculo que se tornaba rojo era elegido por el sistema de un modo aleatorio, así que había un 20% de posibilidades de predecir correctamente cuál se tornaría rojo. Cuando se daba muy poco tiempo para hacer la predicción, los participantes acertaban por encima de ese 20%. Sin embargo, cuando se daba suficiente tiempo entonces los aciertos bajaban justo al 20% esperable, por lo que los participantes no tenían intención de mentir.

Los investigadores sugieren que los eventos se reordenaban en sus mentes. Los sujetos percibían subconscientemente el color rojo antes de que poder elaborar una predicción y luego el consciente percibía la secuencia en orden contrario.

La clave está en que esta experiencia consciente de elección se construya después de que se actúe, incluso cuando se siente que es la causa de nuestro comportamiento.

Basados en este y otros estudios anteriores, Bear y Bloom sugieren que muchas de las decisiones que tomamos están aparentemente bajo un mayor control del consciente de lo que realmente lo están.

De momento no saben si esta ilusión está provocada por alguna rareza en el procesamiento perceptual que sólo puede ser reproducida en el laboratorio o si tiene efectos relevantes en nuestra vida diaria y en el sentido del libre albedrío.

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Fuentes y referencias:
Artículo original
Ilustración: Michael S. Helfenbein, foto cortesía de Shutterstock

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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7 Comentarios

  1. Tomás:

    Estoy absolutamente convencido: primero se actúa; luego autojustificamos nuestro acto. No es inútil que la ciencia lo corrobore, pero se deduce fácilmente una vez conocemos -más o menos- nuestro funcionamiento neuronal.

  2. Isaak Solavera:

    Es como la diferencia entre las ideas y tus pensamientos… Mis ideas no las conozco o percibo mientras pasan, mis ideas no son mías. Son inherentes del ser humano.

  3. Tomás:

    Pues no sé, estimado I. Salavera:
    Parece que no te refieres a las ideas como propiedad al decir: “no son mías”, aunque se me hace contradictorio cuando es seguido por la frase: “Son inherentes del ser humano”. Si lo son, como afirmas, las tuyas son inherentes a ti.
    De todas formas, bueno sería que definieses tu concepto de idea e incluso el de pensamiento.
    Saludos cordiales.

  4. Isaak Solavera:

    Pues estimado Tomás, con idea me refiero a las conclusiones o propuestas fugaces que parecen salir de la nada, sin unir conceptos propios o adquiridos conscientemente. Las ideas a mi parecer son procesos inconscientes, producto de un cerebro que no hace mas que obedecer al ADN y velar por su replicación. Un instinto no tan salvaje, pero que vive en el subconsciente.
    El pensamiento es un procesó lineal, consciente y controlado. Fruto de la individualidad de la persona.
    Algo se debe entender entre las lineas propuestas, espero.
    Entonces, mis ideas pertenecen a la humanidad. La increíble capacidad que tiene el cerebro humano de poder hilar ideas, conclusiones. Tomar información de carácter azaroso y hilarla en algo con sentido, sin necesidad de mi conciencia.
    Saludos Tomás.

  5. Juan Luis:

    Sorprendente “hallazgo”, yo llevo dando el fenómeno por hecho en mi práctica profesional desde siempre. Aunque no soy de orientación psicodinámica, es más o menos lo que los psicoanalistas llaman racionalización. El hecho es que la acción se realiza por hábitos y luego para mantener la ilusión de poder sobre la propia conducta se realiza la atribución de que ha sido originada por el Yo, que se supone que está trabajando incluso de forma latente.

  6. Tomás:

    Creo entenderte y parecen aceptables tus descripciones, estimado I. Salavera.
    También parece coincido con Juan Luís.

    Mis mejores saludos para ambos.

  7. Tomás:

    Estimado I. Salavera:
    He releído tu 4 y sobre todo estoy de acuerdo con la primera frase. Es lo que algunos filósofos -y yo he acogido el término porque me parece muy descriptivo- llaman “ocurrencias”. Como el cerebro nunca descansa, sino que es recorrido por ese enjambre de corrientes, con frecuencia emerge alguna ocurrencia que se hace notar: un nombre olvidado que no se ha recordado desde hace decenas de años y que no pretendíamos evocar, un perfume, una situación, o algo novedoso -como la conocida serpiente de Kekulé-; todos han llegado sin ser llamados, aunque en el caso del químico cabría la duda.
    Dices que el cerebro no hace mas que obedecer al ADN. Bueno, eso lo hace todo nuestro organismo: al ADN y al ambiente interior, corporal y al exterior, y a los ambientes previos, pasados, que lo han ido conformando. Así que yo preferiría decir que es producto de la evolución propia del ser único que somos cada uno; es decir al Yo al que parece referirse Juan Luis.
    Solo me cabe la duda en la frase en la que concluyes que tus ideas pertenecen a la humanidad. No digo que no tengas razón. Incluso, para aceptarlo la justifico imaginando que unos y otros cerebros de toda la humanidad estamos conectados por la palabra, los medios de comunicación, etc. de modo que nuestros subconscientes alcanzan a tener mucho en común.
    Saludos muy cordiales.

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