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¿Descendientes de la fauna de Ediácara en el Devónico?

Área: Paleontología — miércoles, 27 de diciembre de 2017

Proponen que unos fósiles de hace 380 millones de años sería descendientes de seres ediacarenses del género Spriggina, por lo que la biota de Ediácara no se habría extinguido totalmente con el advenimiento de la explosión del Cámbrico.

Foto

La biota de Ediácara toma su nombre de las colinas homónimas de una región de Australia, que es en donde se encontraron los primeros restos fósiles de esa época. Al final terminaron llamando al periodo geológico de esa época con el mismo nombre: Ediacarense o Ediacárico.

Estos seres, que vivieron desde hace 635 a hace 540 millones de años, dejaron escasos restos fósiles debido a que no tenían capacidad de generan partes duras, como huesos o conchas. Aunque se han encontrado por todos los continentes excepto en la Antártida, pero puede que esto se deba, posiblemente, a la escasa roca descubierta y a las dificultades para investigar que se dan allí.

Desde que se descubrió, esta fauna de Ediácara ha sido motivo de controversia entre los expertos porque es complicada de interpretar. La biota de Ediácara es, posiblemente, la más misteriosa de las que han aparecen en el registro fósil.

Se trata de las primeras formas de vida pluricelular de la que se tiene noticia, siendo anteriores a la explosión del Cámbrico. Sus fósiles tienen formas y simetrías un tanto raras y extrañas.

Esta biota está constituida por formas de vida muy sencillas de animales de cuerpo blando. Algunos parece que estaban anclados al lecho marino, mientras que otros parece que se desplazaban de algún modo sobre dicho lecho. Da la impresión de que fue una especie de experimento fallido, una rama evolutiva que se exploró, pero que fue cortada.

No parece que dejaran descendientes posteriores, pues la biota del Cámbrico no desciende de ella. Se cree que la explosión del Cámbrico posterior provendría de otros seres situados más en la base y que sería una ramificación distinta.

La interpretación tradicional habla del “jardín” de Ediácara, de unos seres pasivos y simples sujetos al fondo de un mar somero. Según esta idea, se trataría de un mundo plácido y lento en donde casi no habría movimientos voluntarios ni depredación. A lo más, habría seres similares a las medusas flotando lentamente en las aguas y dejándose llevar por estas. Los seres ediacarenses vivirían de microorganismos, del plancton, de detritus del fondo o de algas simbióticas. Pero una vez que apareció la depredación, estos seres, al ser presas fáciles, serían barridos de la existencia y desaparecerían para siempre.

Las últimas investigación sugieren que estos seres no eran tan pasivos como se creía, pero puede que incluso tampoco desaparecieran al comienzo de la explosión del Cámbrico.

En un artículo reciente, Gregory Retallack (University of Oregon) afirma que unos fósiles que se encontraron en lo que hoy es Nueva York podrían corresponder a un descendiente de la biota de Ediácara. Esto no representaría muchos problemas sino fuera por la edad de estos fósiles: 380 millones de años para uno de ellos. Sería muy similares, según este investigador, a los ediacarenses del género Spriggina.

Es decir, estos supuestos vendobiontes (Protonympha transversa y Protonympha salicifolia) habrían sobrevivido durante, al menos, 160 millones de años a la extinción de sus congéneres tras la explosión del Cámbrico. Habrían sobrevivido incluso hasta el momento en el que los primeros vertebrados se estaban atreviendo a pisar tierra firme.

Los fósiles de Protonympha encontrados parecen enteros e intactos, con buen estado de conservación. Sin embargo, otros expertos del campo han sugerido que estos Protonympha podrían ser gusanos poliquetos o brazos de alguna estrella de mar. Al fin y al cabo, se han encontrado fósiles de estrellas de mar cerca de estos fósiles en el mismo tipo de roca. También podrían ser partes de algunos gusanos u otras partes de otros animales o plantas, incluso líquenes.

Para liar más el enigma, Protonympha no se encuentra rodeado de fósiles marinos, sino de fósiles de plantas como Lepidosigillaria whitei o Haskinsia colophylla. El ecosistema en el que parecería vivir se asemejaría, según esto, a un bosque pantanoso o a una región costera de lagunas de agua dulce.

Puede que, al final, la biota de Ediácara nunca nos revele definitivamente todos sus secretos y el misterio siempre permanezca. En todo caso, este planeta Tierra tuvo que ser muy interesante en el pasado, con numerosos mundos habitados por seres de todo tipo. Seres que, en su inmensa mayoría, nunca sabremos cómo eran.

Copyleft: atribuir con enlace a http://neofronteras.com/?p=5897

Fuentes y referencias:
Artículo original.
Foto: S. Conway Morris y D. Grazhdankin.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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15 Comentarios »

  1. Miguel Ángel:

    Tenemos la desventaja de no poder ver el fósil en directo, pero, según la impresión que me produce la foto, ese agujero podría ser compatible con un estoma. Si fuese un brazo de esponja o un liquen no tendría por qué estar ahí el agujero.
    Lo que no puedo es descartar que sea una parte de otro animal, una especie de penacho de ectodermo.

  2. tomás:

    Muy sagaz, querido e inapreciable amigo.

    Pero yo deseo, por celebrar el inocente día sin salirme del tema, contar que una tal Edith, aficionada a los fósiles, esta misma mañana ha ido a su proveedor habitual, versado en paleontología, con la foto de inicio de este artículo, a ver si podía conseguirle algo de la fauna de Ediácara. Para ello ha tomado menos de 200 € entre billetes, monedas y céntimos. El vendedor, además de sus conocimientos es un buen comerciante y no la ha soltado hasta venderle una muy pequeña amonita fósil, engarzada en plata de modo que podía usarse como pendiente y seccionada de forma que pueden verse las diminutas cámaras. Y, claro, le ha confesado dos cosas: una que solo tenía ese ejemplar, pero sospechaba que el vendedor del otro extremo de la larguísima calle, poseía la otra mitad de la amonita; otra que era extremadamente difícil encontrar en este tan minoritario mercado, ningún fósil ediacarense, pues se guardaban para su estudio en museos donde siempre estaban disponibles con el fin de continuar la inacabable investigación, pero que quizá en el lugar que le recomendaba hubiese algo de esa época. (No le dijo, el muy ladino, que el comerciante del muy alejado final de la calle era su hermano y socio).
    Allá fue nuestra aficionada y tras media hora de andar, pues la distancia era considerable y su paso lento, encontró al segundo vendedor. Este parecía ser imaginativo y, enseñándole un trozo de caballa extraído de una lata de conserva le hizo ver que entre la imagen y lo que estaba comiendo había cierto parecido. ¿No serán coetáneas? -bromeó-, porque esta conserva parece pasada de fecha, le dijo señalándole la caducidad evidente. Pero Edith no estaba para enredos y fue al grano. Y no, nada edicariense tenía, pero le enseñó unos mosquitos atrapados en ámbar, realmente preciosos que, casualmente estaban muy cerca de la mitad de la amonita engarzada de modo exacto a la anteriormente adquirida -el hermano le había avisado por teléfono de la inmediatez de la visita-. En cuanto Edith la vio preguntó el precio y se asustó, pues era casi el doble de lo que le había costado la primera. No, no puede ser el doble, le dijo el vendedor, pero, puesto que no tengo ni puedo conseguirle lo que desea, se lo dejaré a buen precio. Y Edith compró la otra mitad de la amonita.
    Fuese a casa y se dio cuenta -¡oh, casualidad!- de que había gastado exactamente la mitad del total del dinero que había cogido y, para mayor asombro, resultó que los euros que le quedaban igualaban a los céntimos que había tomado. Y más asombro aún: los céntimos que le habían sobrado eran en número igual a la cantidad inicial de euros, incluyendo billetes y monedas de uno o dos euros.
    Pero no podían darse tantas casualidades juntas. Quizá su memoria fallaba. Así que como no se fiaba de ella, echó cuentas como pudo y -¡qué maravilla!-, le salieron. Pero ¿qué cuentas?, ¿cuantos euros y cuantos céntimos había cogido para su fallida compra de algún fósil de Ediácara? Ella consiguió saberlo.
    Esa es la cuestión, querido amigos, para el día de los Santos Inocentes que otrora fuese el Día de los Locos, y para las amonitas, mozas de los amonitas, que algo debieron tener que ver con el dios Amón, aunque ¿luego? fuesen un pueblo semita que habitase al noreste del Mar Muerto.
    Buena solución deseo a quien lo intente.

  3. Miguel Ángel:

    ¿Casi el doble de lo que le había costado la primera?…pero si dices que al primer vendedor no le compra nada.

  4. Miguel Ángel:

    En tal caso, la respuesta sería cero. En otro caso, ya me dirás, pero creo que 2 euros y dos centimos.

  5. Miguel Ángel:

    No, 4 euros y 4 céntimos.

  6. tomás:

    No has leído con detenimiento, querido Miguel. Dice: “… y no la ha soltado hasta venderle…”. Y no, no son esas las soluciones.
    Sin embargo comprendo que seguir el cuentecillo que adorna el problema y que, además, contiene una pequeña inocentada, puede ser excesivo. Por ello resumo y dejo la esencia:
    Toma menos de 200 €. Compra dos veces. Ha gastado la mitad de lo que se llevó. En lo que le sobra, los euros coinciden con los céntimos del principio y los céntimos que le quedan son igual cantidad que los euros iniciales. Hay que hallar cuanto dinero se llevó. Estos son los datos importantes; lo demás no hay que tenerlo en cuenta.
    ¡Podía haberlo abreviado así, ¿no?! Pero es que era el día de los Inocentes y tampoco quería salirme del tema del artículo.
    Verás que las soluciones que aportas no cumplen las condiciones -solo la primera (<200 €)-, aunque si se acierta en lo que ha gastado, el problema sale resuelto de inmediato.
    Abrazos.

  7. tomás:

    Ando un poco desilusionado por el poco éxito de mi inocentada. De verdad que creí sería resuelto en un pispás por las privilegiadas mentes matemáticas que por aquí pululan; tampoco, supongo ha despertado interés alguno -bueno quitemos el “al” en pro de Miguel Ángel-. ¡Pero Lluís, JavierL, echadme una mano -o una solución-! Ni siquiera Dr. Thriller a quien supongo enfurruñado por los comentarios que sostuvimos Miguel Ángel y yo. ¡Venga hombre, pelillos a la mar! Tú nos perdonas y se acabó la historia. Nada es tan importante. Lo mismo digo para RicardM, a quien nunca he olvidado. Bueno, a quien haya ofendido que me excuse. Prometo no poner ningún problema en el que entre el ingenio hasta el siguiente 28-12.
    ¡Abur!

  8. JavierL:

    Yo si intente amigo tomas… Pero por las fiestas llevo un par de días sin darle cabeza… Como lo tengo en el teléfono te voy a pegar lo que llevo… A mejor a otro le sirve…

    Lo intente con una chica decimal
    X + 0,1 y = 2*(y + 0,1 x)
    = 2y + 0,2 x
    X – 0,2 x = 2y – 0,1 y
    0,8 x. = 1,9 y
    Pero no haye un número entero de un dígito que me cumpla

    Así que busque de dos dígitos
    X + 0,01 y = 2*(y + 0,01 x)
    = 2y + 0,02 x
    X – 0,02 x = 2y – 0,01 y
    0,98 x. = 1,99 y
    Y los entreros más cercanos que consigo son

    ” Que tomó 67,33 y que le sobran 33,67″

    Es casi pero no es el doble exacto. Pero como no soy matemático sino ingeniero el margen de error es aceptable… Jaja

    Les mando un gran abrazo y mis mejores deseos para el nuevo año

  9. tomás:

    Querido amigo JavierL. En primer lugar, darte las gracias. En segundo, felicitarte porque casi lo has conseguido. Solo te falta, como a mí me sucedió durante un rato, saber interpretar lo que has hallado, es decir 0,98x = 1,99y. Por favor, lo tienes hecho, interprétalo y tendrás el resultado exacto; no aproximado. Yo utilicé otro camino, no de tanteo como tú has hecho, pero es igual; lo tienes. ¡Venga!
    Un abrazo.

  10. JavierL:

    ¿Te refieres a que tomo 199,98 y le sobraron 98,99?

    Porque en ese caso ¿que hacemos con el 1? ¿tiene relación con “incluyendo billetes y monedas de uno o dos euros.” de tu comentario 2?

    ¡Porque fuera de ahí no se me ocurre nada más!

    Te mando el doble de abrazos que los buenos deseos del comentario anterior, y la mitad de Buenos deseo que de los abrazos iniciales…

  11. Miguel Ángel:

    Yo tampoco, querido JavierL, por si te sirve de consuelo.

  12. tomás:

    ¡Exacto! Cogió, para salir de compras 199,98 € y le sobraron 199,98/2 = 99,99 (no 98,99; un pequeño error tuyo; quizá será ese 1 que mencionas y no comprendo).
    Si nos metemos en la discusión del problema, vemos que, así expuesto, lo que le sobra = gastado, parece que 99,99 no coincide con la condición de que los céntimos que le sobran son igual cantidad que los euros que se llevó, etc., pero fíjate qué sencillo: 99,99 € = 98,199 €; es decir que llevaba un € en forma de 100 céntimos, más 99 céntimos para el total de ellos.
    Sin embargo, hay algo que no comprendo, a no ser que sea para despistar: la condición de que haga dos compras. Porque, perfectamente, con una sola compra de 99,99 €, le podían haber dado la vuelta en forma de 98 € + 100 c + 99 c por no tener el tendero el último euro a devolver más que en forma de céntimos. Si logras explicar el porqué de las dos compras de otra forma, me lo dices.
    Un fortísimo abrazo como premio especial. Y las gracias por tu interés, compartidas con Miguel Ángel.

  13. JavierL:

    99, 99 no es igual a 98,199. Sería igual a 98€+ 199 céntimos..

    Pero tienes razón, en ningún lado había la condición de expresarlo con coma… Incluso el hecho de que tuviera los 199 en forma de céntimos se podría sacar de aquí: “céntimos que le habían sobrado eran en número igual a la cantidad inicial de euros,” incluyendo billetes y monedas de uno o dos euros”.”

    Y el 1 al que me refería era el de 100 céntimos

    Las dos compras no le veo mucho sentido tampoco salvo que como salio con 98 céntimos y volvió con 199 céntimos obtuviera 101 céntimos entre las dos compras… Pero igual quedaría la duda de porque no utilizo sus propios céntimos

    Pero en fin fue muy bueno el problema…

  14. Miguel Ángel:

    ¡¡199 céntimos, es la trampilla!

  15. tomás:

    Sí, JavielL, tienes razón. Como lo hice sobre la marcha, cometí ese error. Pero tú lo has corregido. Mi aplauso y reconocimiento.
    Y sí, Miguel, pero no es necesaria más que para la discusión, porque la solución puede obtenerse simplemente leyendo el problema matemáticamente:
    ¿Con que dinero sale?: con x€ + yc
    ¿Cuanto gasta?: la mitad, o sea (x€ + yc)/2
    ¿Qué es lo que le sobra?: xc + y€
    Luego (x€ + yc)/2 = xc + y€ y, de aquí x€ + yc = 2xc + 2y€; o sea:
    2xc – yc + 2y€ -y€ = 0; pero como 1€ = 100c, sustituyendo:
    2xc – yc + 2y.100c – x. 100c = 0; y de aquí 2x -y + 200y – 100x = 0; o sea: 199y = 98x; y puesto así: x/199 = y/98; o sea (interpretación del resultado) que por cada 199 € hay 98 c, y como no caben múltiplos menores que 200 que puedan mantener esa relación, ni divisores con céntimos enteros, ha de ser, necesariamente 199 € con 98 c; es decir que salió de casa con 199,98 €.
    Abrazos para JavierL, para Miguel Ángel y, de paso, para todos los demás.

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