NeoFronteras

La percepción del tiempo en animales

Área: Etología — miércoles, 9 de abril de 2008

Quizás los animales están atascados en el tiempo y carezcan del sentido de que el tiempo se extiende hacía atrás en el pasado o hacia adelante en el futuro.

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De los muchos entes físicos que hay en el Universo el tiempo es probablemente el más misterioso. Lo podemos medir con la precisión exquisita de los relojes atómicos, podemos referir muchas otras cosas a él, podemos hablar de la flecha del tiempo, de la entropía y de la expansión del Cosmos, pero su esencia se nos escapa. Los físicos teóricos todavía no saben decir qué es el tiempo. Aunque ellos ya mostraron que el tiempo es relativo, maleable según el sistema de referencia o la presencia de masa. Pero estos conceptos objetivos chocan con nuestra percepción psicológica del tiempo.
En nuestra cabeza creemos de algún modo que el tiempo fluye, cuando en realidad lo que fluye es todo lo demás. También sospechamos que el tiempo probablemente sea la sustancia de la que está hecha la vida. Una vida limitada siempre a un indeterminado plazo de tiempo, siempre corto. Sobre el tiempo situamos nuestras experiencias pasadas en un pretérito perfecto o imperfecto; y sobre él, en un presente instantáneo, planeamos nuestro futuro pluscuamperfecto.
Sin nuestros recuerdos, sin nuestro pasado, sin nuestra memoria no seríamos nada y nos veríamos abocados, como pacientes de Oliver Sacks, a vivir sólo en un presente de pasado inventado a cada instante.
Ha habido también gente que nos ha contado mitos sobre el efecto de la cultura en esta percepción y la supuesta ausencia del concepto de futuro en ciertas comunidades. Los neurólogos y psicólogos han podido a veces estudiar la percepción del tiempo en humanos. Probablemente todos los humanos tengamos una percepción del tiempo, si no igual, muy parecida. Pero, ¿y los animales? ¿Podemos aprender de ellos sobre el relativismo psicológico del tiempo? No parece que sea fácil estudiar la mente humana, pero en animales parece todavía más complicado.
Si tiene un perro quizás haya notado que su amigo de cuatro patas se muestra igualmente contento de verle de nuevo transcurridos cinco minutos o cinco horas de haberse ido usted. ¿Tiene su perro una idea clara del trascurso del tiempo? Ahora unos investigadores de la Universidad de Western Ontario quizás nos puedan aclarar un poco este asunto.
Según William Roberts y sus colaboradores, que han estudiado ratas de laboratorio, estos animales son capaces de saber cuánto tiempo ha pasado desde que descubrieron un trozo de queso, si es poco o mucho tiempo, pero estos seres no crean recuerdos de cuándo sucedió el descubrimiento. Es decir, las ratas no pueden situar sus recuerdos en el tiempo.
En estudios previos se había sugerido que las ratas y una especie concreta de pájaro parecían recordar el haber almacenado o descubierto comida, pero no estaba claro que los animales recordaran exactamente cuándo sucedieron esos hechos o cuánto tiempo había pasado desde entonces.
Para encontrar el nuevo resultado estos investigadores diseñaron un experimento en el cual hacían que unas ratas visitaran un laberinto a diferentes horas del día. Algunos de los pasillos de este laberinto contenían bolitas de comida y uno de ellos un deseable trozo de queso. Después se devolvía a las ratas, en diversas ocasiones, al mismo laberinto con el queso reemplazado por otro tipo de comida.
Sobre tres grupos de ratas se estudió si poseían los conceptos de “cuándo”, “desde hace cuánto tiempo”, o “cuándo y desde hace cuánto tiempo”. Según sus resultados las ratas sólo comprendían hace cuanto tiempo la comida fue encontrada.
Según los investigadores la memoria episódica de las ratas es cualitativamente diferente a la humana, en la que se retiene el momento del pasado en el que sucedió un determinado evento.
Las ratas recuerdan si hicieron algo, como haberse hecho con comida hace unas horas o cinco días. Pero cuanto más tiempo haya pasado de un evento más debilitado estará el recuerdo del mismo, pues la memoria de las ratas se debilita en el transcurso del tiempo.
Aunque las ratas pueden aprender diferentes secuencias de acciones usando vestigios de recuerdos fuertes o débiles como indicadores, y de esta manera responder de diferente manera dependiendo del tiempo trascurrido desde que ocurrió el evento, no recuerdan, sin embargo, que el evento ocurriera en un punto específico del pasado.
Según Roberts el estudio apoya la teoría de que los animales están atascados en el tiempo, y que carecen del sentido de que el tiempo se extiende hacía atrás en el pasado o hacia adelante en el futuro.

Fuentes y referencias:
University of Western Ontario.
Artículo en Science (resumen).
Foto: “La persistencia de la memoria” de Salvador Dalí.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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8 Comentarios

  1. radek:

    Creo que el experimento con las ratitas Carpe y Diem no puede extenderse a animales más complejos. De hecho, a pesar de lo que dice el texto, mi perro sí me recibe diferente dependiendo de si estuve ausente veinte minutos, todo el día o una semana.

  2. NeoFronteras:

    Los animales domésticos ha sido seleccionados por el ser humano desde hace unos 10.000 años o más. En el caso del perro se han ido seleccionando incluso cualidades que podríamos llamar “humanas” para que así nos haga compañía. Un perro calificado como “tonto” por los humanos y que no tenga otras cualidades que le hagan útil tendrá pocas posibilidades de sobrevivir y de pasar sus genes.
    Por tanto, quizás los perros sean distintos a nivel mental a las ratas de laboratorio.

  3. Alberto de Francisco:

    No termino de comprender el diseño del experimento. Pero creo que la diferencia de existir será en parte cultural.
    Primero ser consciente del paso de los días, de las lunas y de las estaciones, los tres eventos que puntúan nuestra memoria.
    Y segundo ser capaz de contar esos acontecimientos patra poder organizarlos.
    Muy probablemente nuestra percepción del tiempo deba sus características a nuestra capacidad para evaluar cantidades. Muchos días, muchas lunas, muchos años…

  4. Ivan:

    Me gusto mucho el la parte inicial del texto.
    Sobre el tema, encuentro que el estudio tiene razón en varios aspectos. Es cierto que los animales no recordarán eventos de hace mucho tiempo, y esto se puede explicar, porque nosotros desarrollamos más nuestro cerebro y nuestra memoria es más efectiva, comparada con un ratón. Aunque un elefante puede ser que recuerde esas cosas.

    Pero de que todos ven pasar las cosas, eso no se puede negar.

  5. RicardM:

    Alberto, decía Bergson que “el tiempo es la medida de la duración”. Según esto, tanto más conscientes seremos del paso del tiempo en cuanto seamos capaces de medir (o cuantificar) una serie de sucesos consecutivos. Ya sean lunas, arena que cae en una clepsidra o vibraciones subatómicas. Para ello es esencial tener primero el concepto del “antes” y el “después” (tan explicado en Barrio Sésamo). Una paso más allá es “medir” cuán alejado está ese “antes” de ese “después” mediante un dispositivo que nos provea una secuencia estándar de acontecimientos. O sea: un reloj.

  6. anibal claisse:

    Ya San Agustín reconocía que no podía definir el tiempo. Pareciera que el tiempo es uno de los factores específicamente constitutivos del hombre en cuanto tal, es decir en cuanto dejamos de lado lo puramente biológico. Ortega solía repetir que “el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia”. Sin consciencia del tiempo el hombre no habría podido llegar a ser lo que es hoy, tanto en lo positivo como en lo negativo y esa consciencia del tiempo es el resultado de su mayor memoria, sobre todo de su memoria colectiva.

  7. NeoFronteras:

    Estimado Alberto de Francisco:
    Quizás el texto original del artículo le ayude a entender el diseño del experimento. En este inserto se explica en detalle:

    In two experiments, we asked whether the temporal cues used by rats to show episodic-like memory were when the study phase occurred, how long ago it occurred, or whether rats needed both when and how long ago cues. Three groups of 10 Long-Evans hooded rats each were tested (21), in one procedure in which the cue of when was relevant and the cue of how long ago was made irrelevant, a second in which how long ago was relevant and when was irrelevant, and a third in which rats could use when + how long ago (Fig. 1). Within daily trials, rats were allowed to enter four randomly chosen arms of an eight-arm radial maze during a study phase that could occur at 9 a.m. or 12:30 p.m. Three of the arms contained two Noyes 45-mg reward pellets, and the fourth arm contained the highly preferred reward of a cube of cheese (10). The rats were returned to the maze for a test phase at 9:30 a.m., 1 p.m., or 4:30 p.m. On the test phase, all eight arms were open, and rats could choose freely among them. The four arms closed during the study phase now contained two reward pellets, and the three arms that contained pellets during the study phase were empty.

    Groups When and How Long Ago (HLA) had study phase trials at either 9 a.m. or 12:30 p.m. and test phase trials at 9:30 a.m., 1 p.m., or 4:30 p.m. (Fig. 1). On the arm where a rat consumed cheese in the study phase, another piece of cheese was placed on the same arm to replenish (R) it or the arm was empty, as the cheese had been pilfered (P); these conditions were found at different times for subgroups A and B within each group. Notice that the When group always had the cheese arm replenished after entering it at 9 a.m. (subgroup B) or at 12:30 p.m. (subgroup A) and pilfered after entering it at 12:30 p.m. (subgroup B) or at 9 a.m. (subgroup A). These rats then could only consistently return to the replenished cheese arm early on the appropriate trials if they used “when” as a cue and not how long ago the cheese arm had been encountered. The opposite arrangement was in effect for rats in the HLA group; subgroups A and B always had the cheese arm replenished after 30 min or 4 hours, and when the rats first encountered the cheese arm was made irrelevant. Rats in the When + HLA condition were tested under a standard procedure (10) in which both the time of the study phase and the interval until testing could indicate whether the cheese arm would be replenished or pilfered in both subgroups. It should be further noted in this design that tests at 1 p.m. provide the most important data. When tested at 9:30 a.m. or 4:30 p.m., rats in both When and HLA groups could use time of day as a cue to indicate replenishment of the cheese reward. At 1 p.m. tests, however, time of test is irrelevant as a cue, and only when or how long ago cues can be used to determine whether the cheese reward will be replenished or pilfered.

    Training trials in which the cheese reward was always replenished or always pilfered were presented initially in blocks of 16 days. Over the initial 16 days, only trials in which cheese was replenished were presented, and, over the next 16 days, only trials in which the cheese was pilfered were presented. Over a final block of 40 days, both replenished and pilfered trials at 30-min and 4-hour retention intervals were randomly mixed together. Sequences of rats’ entrances into the arms of the maze during test phase trials were recorded. Rats showed a strong preference for the arms that had been closed during the study phase and that now contained pellets (table S1). Their readiness to return to the arm where cheese had been found during study was evaluated by two measures: the probability of returning to the cheese arm in the first four arms visited, and the mean rank of entry into the cheese arm during successive arm choices. Early return to the cheese arm is indicated by a high probability of visiting it in the first four choices and by a low rank of entry.

    Performance over the last 20 trials of training is shown in Fig. 2, with the proportion of cheese arm entries in the first four visits shown in 2A and the mean rank of entry into the cheese arm shown in 2B. Both measures show the same pattern. When tests at all times of day are analyzed, all three groups show a significant tendency to enter the cheese arm earlier when cheese is replenished than when it is pilfered [t(9) ≥ 2.48 for proportion; t(9) ≥ 3.21 for mean rank of entry]. When tests at 1 p.m. are considered, however, the When group shows no difference between replenish and pilfer trials [t(9) = 0.29 for proportion; t(9) = 0.9 for mean rank of entry], but the HLA and When + HLA groups show significant effects [t(9) ≥ 2.72 for proportion; t(9) ≥ 2.67 for mean rank entry].

  8. Alberto de Francisco:

    Gracias por el texto original.

    Ahora sí :-) Del experimento se desprende que la memoria de las las ratas sólo tiene una variable: recuerdo fuerte o débil, y que su línea de tiempo no está puntuada por acontecimientos.

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