NeoFronteras

Las relaciones amorosas podrían comprometer misiones espaciales prolongadas

Área: Espacio — martes, 25 de octubre de 2005

Según un comité de investigadores el sexo y las relaciones amorosas entre los astronautas podrían poner en dificultades a las misiones de larga duración como los futuros viajes a Marte, y deberían de ser estudiadas por la NASA en profundidad.
La Nasa está planeando mandar humanos a Marte para después de 2018. Pero un viaje de ida y vuelta a Marte puede llevar más de 30 meses, en los que una tripulación de 6 u 8 astronautas tienen que convivir estrechamente. Según un informe de la academia de ciencias de los EEUU (NAS) esto podría dar pie a que se den relaciones románticas entre miembros de la tripulación con la posible problemática.
El autor del informe, Lawrence Palinkas médico antropólogo de la universidad del sur de California en Los Angeles, afirma que en esas circunstancias la cuestión de la sexualidad no dede de ser ignorada por la NASA en sus planes como ha estado haciendo hasta ahora.
Este investigador dice que estas misiones serían similares a las estancias prolongadas en estaciones antárticas. En estos sitios suelen aparecer emparejamientos entre las personas que permanecen allí por largos periodos de tiempo.
En un viaje espacial esas relaciones pueden desembocar en problemas de celos, infidelidad u otros tipos de conflictos sexuales que pueden comprometer este tipo de misiones e incluso acarrear graves consecuencias.
Según Carol Rinkleib Ellison (que no participó en el informe) una ruptura amorosa puede desembocar en violencia u otro tipo de mal comportamiento, pues los seres humanos podemos ser bastante primitivos en las emociones relacionadas con el sexo o con nuestra vida en pareja.
También el acoso sexual puede comprometer una de estas misiones. En una simulación en tierra de una estancia de 8 meses en una “estación espacial” que se hizo hace cinco años hubo problemas de este tipo. Un miembro ruso de la “tripulación” intentó besar a una compañera canadiense por dos veces justo después de que otros dos compañeros rusos se enzarzaran en una pelea. En ese caso hubo que poner cerraduras entre el compartimento ruso y el compartimento internacional.
Según Palinkas este tipo de problemas se ha venido minimizando o ignorando en el entrenamiento de astronautas.
Por otro lado, según este investigador, el sexo puede tener beneficios para la misión introduciendo estabilidad y normalidad, reduciendo la ansiedad del largo viaje espacial.
Según Ellison sería interesante que la NASA se planteara el envió de parejas al espacio y que se estudiara el efecto de la baja gravedad en el acto sexual o su influencia en la fertilidad y en la salud de los astronautas.
También sería recomendable el estudio de este tipo de condicionantes en futuros candidatos para estos viajes.
Además, este estudio pone de manifiesto la necesidad de estudiar las diferencias culturales entre los distintos miembros de la tripulación y la cantidad de radiación que los astronautas pueden soportar en tan largo viaje.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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1 Comentario

  1. subsonica:

    http://www.esa.int/esaHS/SEMDHA6Y3EE_research_0.html

    Este experimento se está llevando a cabo en la Estación Espacial Internacional para ver cómo puede afectar al cuerpo humano la estancia prolongada en el espacio y la consiguiente exposición a posibles radiaciones.

    Por otro lado parece que ya se están llevando a cabo experiencias relativas a los problemas psicológicos y de convivencia que se dan al permanecer las tripulaciones confinadas en espacios reducidos durante estancias prolongadas. Los rusos tienen más experiencia en este tipo de misiones que los americanos, aunque el tema del sexo no creo que se haya planteado:

    There is considerable anecdotal evidence that problems have arisen as a result of the prolonged confinement and other space capsule features involved in some missions and as a consequence of factors having to do with crew diversity. The former include lapses of attention, failures or refusals to carry out scheduled work, irritability toward crewmates and/or mission control staff, and a variety of individual mood and adjustment problems; the latter have been manifested in derogatory comments and discriminatory behaviour on the basis of other crewmates’ sex, national origin, or professional specialty, and misunderstandings or negative feelings because of linguistic inadequacy or cultural differences. The interaction of the two factors may exacerbate their joint impact. For example, an astronaut in a crew whose other members are longtime friends from another country, performing the mission’s important tasks without including the relative stranger, is likely to experience increasing feelings of isolation, loneliness, and lack of worthwhile work as the mission stretches on (Kanas et al., 2001; Palinkas, 2000; Space Studies Board, 1998; Suedfeld & Steel, 2000; Thagard, 1997).

    All space programs have paid some attention to psychosocial issues. The Soviet/Russian program has been especially attentive to these from the beginning. Its emphasis has primarily been on cosmonaut selection, crew composition, and countermeasures to the symptoms of stress. NASA in the past decade or so has increased its involvement after a prolonged period of neglect (Helmreich, 1984), the change being due to a number of factors: the first participation of American astronauts in long-duration flight, as in the now completed Shuttle-Mir program, the current International Space Station project, and the approaching expedition to Mars.

    Other national and international programs, dependent on the Americans and Russians for actual transportation into space, have concentrated on selecting astronauts and running ground-based simulation and analogue studies of functioning and group adaptation. Long-duration simulations in specially designed mockups of spacecraft and space stations have involved participants from the European Space Agency (ESA) and the National Space Development Agency of Japan (NASDA), as well as NASA, CSA, and Rosaviakosmos, the Russian Space Agency (RSA).

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