NeoFronteras

La Tierra después de nosotros

Área: Medio ambiente, Paleontología — Miércoles, 14 de Octubre de 2009

En una revisión de estudios se documenta cómo será la Tierra después de que el ser humano haya colapsado todos los sistemas ecológicos. Se habla sobre las consecuencias y de una posible recuperación del planeta, ya sin humanos.

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El premio Nobel Paul Crutzen propuso hace diez años la palabra Antropoceno para dar a luz una poderosa idea: la actividad humana está ahora afectando a la Tierra tan profundamente que estamos entrando en una nueva era geológica.
Puede que se acepte Antropoceno como periodo geológico, pero aún así, terminará siendo el más corto de todos y el último. No es difícil imaginar una época que acabe justo a los pocos cientos de años de haber comenzado, en una orgía de calentamiento global y sobreconsumo.
Supongamos que eso último ocurre. La huella humana el mundo natural, siempre en expansión en los dos o tres últimos siglos sobre, da lugar a un colapso ecológico y a una extinción masiva. Sin combustibles fósiles para soportar la agricultura, la humanidad estaría en dificultades. “Un montón de cosas tienen que morir, y un montón de esas cosas serán humanos”, dice Tony Barnosky, un paleontólogo de la Universidad de Berkeley. En el más pesimista de los escenarios la sociedad colapsaría, dejando detrás a unos pocos miles de personas que llevarían una precaria existencia en una nueva Edad de Piedra.

Si nuestra especie sobrevivirá o no es difícil de predecir, pero ¿cuál será el destino de la Tierra en sí? Se dice frecuentemente que cuando hablamos de “salvar al planeta” realmente estamos hablando de salvarnos a nosotros mismos, pues el planeta estará bien sin nosotros. Pero, ¿sería así, o el cataclismo al final del Antropoceno dañaría el mundo tan severamente que se convertiría una tierra baldía y estéril?
La única manera de saberlo es echar un vistazo al pasado de nuestro planeta. Ni los cambios climáticos ni las extinciones masivas son exclusivos del tiempo actual. La Tierra ha pasado por ellos antes. Así que, ¿qué podemos esperar esta vez?

Considérese el calentamiento por efecto invernadero. La mayor preocupación de los climatólogos es que el calentamiento global empuje el sistema climático de la Tierra más allá de dos picos que harían que las cosas fueran dramáticamente peores. El primero sería la emisión de dióxido de carbono por parte del permafrost. Según el Ártico se haga más cálido, la descomposición de la turba emitirá 3 billones de toneladas carbono (quizás excediendo los 3 billones de toneladas que el ser humano podría emitir al consumir todo el combustible fósil concebible). El segundo es la emisión del metano almacenado en los clatratos de los sedimentos oceánicos. Según el océano se vaya calentando, el metano (un potente gas de efecto invernadero) pasará a la atmósfera y contribuirá todavía más al calentamiento, acelerando así un círculo vicioso.
“Si pusiéramos todo el combustible fósil en la atmósfera, las temperaturas llegarían al punto donde ambas reservas de carbono serían liberadas”, dice el oceanógrafo David Archer de la Universidad de Chicago. Nadie sabe cómo de catastrófico resultaría el calentamiento.

Ésta es la razón por la cual los climatólogos están mirando con un interés creciente a la época de hace 55 millones de años denominada Máximo Térmico Paleoceno-Eoceno, cuando las temperaturas subieron 9 grados centígrados en unos pocos miles de años (aproximadamente el ritmo actual en las predicciones climáticas). “Es el momento más reciente en el que hubo un calentamiento rápido”, dice Peter Wilf, un paleobotánico de la Universidad del Esatdo de Pennsylvania. “Y precisamente porque fue muy reciente, todavía hay muchas rocas que tienen registro del evento.”
Mediante las medidas de los sedimentos oceánicos depositados en el máximo térmico, el geoquímico James Zachos de la Universidad de California en Santa Cruz, ha encontrado que el calentamiento coincidió con un gran aumento en los niveles de dióxido de carbono atmosférico. Entre 5 y 9 billones de toneladas de carbono entraron el la atmósfera en no más de 20.000 años (Nature, vol 432, p 495). ¿De dónde vino semejante cantidad de carbono?
La actividad volcánica no puede dar cuenta de ese aumento del dióxido de carbono, dice Zachos. En su lugar, él culpa a la descomposición de turba, que podría haberse producido no de la fusión del permafrost (hacía demasiado calor para que hubiera permafrost en esa época), sino a un cambio climático que hizo al mundo más seco. El registro fósil de las plantas de la época testifica ese episodio de sequía.

Repunte del carbono

Si Zachos y sus colaboradores están en lo cierto, entonces hace 55 millones de años la Tierra pasó por una crisis muy similar a la que está sucediendo ahora: un súbito repunte del dióxido de carbono, seguido de una liberación descontrolada aún mayor de gases de efecto invernadero. Lo que pasó después puede que nos permita echar un vistazo a lo que se espera que ocurra si la presente crisis golpea con toda su fuerza.
Los geoquímicos saben desde hace mucho tiempo que cuando un pulso de dióxido de carbono entra en el aire, la mayor parte de él se disuelve en las capas superficiales de océano antes de que gradualmente se disperse a aguas más profundas. En unos pocos siglos se alcanza el equilibrio con alrededor del 85% de dióxido de carbono disuelto en los océanos y un 15% en la atmósfera. Este dióxido de carbono persiste decenas o centenares de miles de años (lo que Archer cree que será la “larga estela” del Antropoceno). Hasta tiempos recientes, sin embargo, los modelos climáticos eran un poco confusos sobre cómo sería esta estela.
“Hasta que no tuvimos estudios sobre el pasado había cierto grado de incertidumbre en los modelos”, dice Zachos. Sus estudios están empezando a aclarar estas dudas. Las rocas carbonatadas del lecho oceánico revelan que los océanos se hicieron muy ácidos durante el repunte de las emisiones (Science, vol 308, p 1611). Pero esta extrema acidificación duró sólo entre 10.000 y 20.000 años, un pestañeo en el ojo del tiempo geológico estándar, y los océanos retornaron a condiciones casi normales después en los siguientes 150.000 años. Incluso el almacenamiento de turba e hidratos de metano pueden haberse regenerado en 2 millones de años, dice Zachos, porque en ese tiempo el planeta sufrió otra crisis de carbono, en la que que tuvieron que estar implicados la turba o los clatratos. Esto sugiere que la larga estela del Antropoceno es improbable que dure más de 2 millones de años (todavía un periodo corto para los estándares geológicos).

Sin embargo, el repunte del carbono actual difiere del Paleoceno tardío en un importante factor: nuestro planeta está ahora más frío que en aquellos tiempos, así que el calentamiento tendrá efectos más profundos. Durante el Paleoceno tardío el mundo era cálido y libre de hielo. Ahora tenemos unos brillantes y blancos casquetes polares que reflejan la luz del Sol al espacio. La fusión de este hielo, dará lugar a regiones oscuras de rocas y tierra que absorberán energía solar. Y además su fusión elevará el nivel del mar, lo que hará que el permafrost se descongele más rápidamente, empujando el calentamiento todavía más allá.
Este golpe extra podría sacar a la Tierra fuera del presente ciclo de periodos glaciares e interglaciares y llevarla de nuevo a un estado antiguo más cálido. “La Tierra estuvo libre de hielos durante millones de años. Las actuales glaciaciones se han dado sólo durante los últimos 35 millones de años, así que nosotros podríamos sacarnos a nosotros mismos de ahí”, dice Pieter Tans, un científico de la atmósfera del NOAA en Boulder (Colorado). Incluso así el nuevo mundo libre de hielo retornaría a un estado vagamente familiar. En esta lectura de las pruebas, incluso la catástrofe climática más dramática tendría pocas posibilidades de empujar los límites físicos de la Tierra hacia un territorio desconocido.

No tan rápido, dice James Hansen, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. Él discute que los episodios del pasado sean una buena guía para saber qué es lo que pasará en un futuro por la simple razón de que el Sol es un poco más brillante ahora que entonces. Añádase esto a la mezcla de liberación metano y dióxido de carbono y podía darse lugar a un catastrófico e imparable calentamiento global denominado “síndrome de Venus” que provocaría la ebullición de los océanos y llevaría a la Tierra hacia un destino similar al de su tostado vecino.

¿Y qué pasaría con la vida en la Tierra? Si Hansen está en lo cierto, la Tierra se dirigiría hacia la esterilización. Pero si el escenario es más benigno sería una historia diferente.
Los biólogos dicen que puede que ya estemos al comienzo de un evento de extinción que potencialmente podría dar lugar a uno de los más grandes eventos de extinción masiva, uno que alteraría la trayectoria de la evolución.

Extrañamente, los cambios climáticos del Máximo Térmico no dieron lugar a una gran pérdida de la biodiversidad. “Nadie a señalado al borde Paleoceno-Eoceno como la frontera de una gran extinción animal. Ni siquiera de una menor”, dice Scott Wing, un paleobotánico del Smithsonian en Washington DC. En su lugar, el registro fósil muestra cómo las especies simplemente migraron, siguiendo su clima preferido a lo largo del globo.
Hoy en día, desde luego, eso ya no es posible debido a la presencia de carreteras, ciudades y campos de cultivo, que han fragmentado muchos habitats naturales. Las especies polares y alpinas se encontrarán que sus habitats se habrán desvanecido totalmente, y eso sin mencionar las otras maneras en las que la gente pone a las especies en peligro.

“Estamos en una ‘tormenta total’ en cuanto a la biodiversidad se refiere”, dice David Jablonski, un paleontólogo de la Universidad de Chicago. “No solamente estamos sobrepescando y sobrecazando. No sólo estamos cambiando la química de la atmósfera y acidificando los océanos. No solamente estamos eliminando los grandes animales. Estamos haciendo todo esto simultáneamente”. A pesar de eso, Jablonski cree que los humanos no somos capaces de causar una gran extinción comparable a la del Pérmico, hace 251 millones de años, cuando se estima que desapareció el 96% de las especies marinas y el 70% de las terrestres.

Si la extinción en masa del Antropoceno finalmente igualará en magnitud a la del Pérmico o será inferior es algo que todavía se baraja en la mesa evolutiva. Una vez más, el pasado nos da una idea de lo que podemos esperar.
El registro fósil nos dice que cada extinción funciona de manera diferente, porque cada una tiene sus causas únicas. Sin embargo, hay un factor en común: las especies en mayor peligro son aquellas con el intervalo geográfico más estrecho. Los estudios que Jablonski ha hecho de los caracoles marinos muestran que las especies con larvas planctónicas (que se dispersan ampliamente) resisten mejor que otras especies con una distribución mas restringida (Science, vol 279, p 1327).

Mundo de cucarachas

Añádase a esa perturbación masiva del habitat, dice Jablonski, la recuperación de la vida después de la extinción del Antropoceno. Animales de cuerpo pequeño, altas tasas de reproducción y la habilidad de explotar habitats perturbados se demostrarán todas ventajosas. “Es un tipo de mundo con ratas, hierbas y cucarachas”, dice Jablonski.
La ola de extinción barrerá las especies de una manera bastante predecible. “Primero probablemente perderemos las especies que ya están en peligro, entonces vendrán las siguientes”, dice Barnosky. “Finalmente alcanzará a las especies que consideramos que no están en peligro en la actualidad; por ejemplo, muchos de los herbívoros africanos que hoy parecen tener poblaciones saludables”.
Sin embargo, las predicciones acerca del destino final de una especie en particular son casi imposibles, ya que la suerte juega un papel. Los supervivientes serán probablemente más o menos una selección al azar de plantas herbáceas y animales oportunistas, hace notar Doug Erwin del Smithsonian.

Si el Antropoceno termina con una extinción masiva, el registro fósil nos dice mucho acerca de cómo será la recuperación. Si las noticias son buenas o malas depende de la perspectiva. “La recuperación es rápida desde el punto de vista geológico, pero desde el punto de vista humano son increíblemente lentas. Estamos hablando de millones de años”, dice Jablonski.
Inmediatamente después de una extinción masiva, las pruebas del registro fósil sugieren que los ecosistemas alcanzan un estado de shock durante varios millones de años. Durante muchos millones de años después de la extinción del Pérmico, por ejemplo, el medioambiente marino del mundo estuvo dominado por las mismas 25 ó 30 especies. “Es muy aburrido”, dice Erwin.
Algo similar pasó sobre tierra firme después de la extinción del Cretácico. Los fósiles de plantas de Norteamérica antes del evento testifican que los ecosistemas florecían, con una gran variedad de insectos alimentándose sobre una amplia variedad de plantas. Después de la extinción, sin embargo, tanto la diversidad de plantas como la de insectos decayó dramáticamente, con algunos métodos de alimentación que desaparecieron casi completamente.

Después de eso, la confusión reina durante 10 millones de años. Según los fósiles se produjeron diversas combinaciones: unas con pocos insectos y plantas, otras con muchos insectos pero pocas plantas, y otras con muchas plantas y pocos insectos, todo excepto las configuraciones que los ecólogos denominan “normal” (Science, vol 313, p 1112). “En ningún momento tenemos lo que se puede denominar un ecosistema sano, con una gran diversidad de insectos alimentándose sobre una gran diversidad de plantas” dice Wilf. La diversidad permaneció baja, con pocas nuevas especies evolucionando. “Solo tratas de resistir”, dice Erwin.

Un estudio de la diversidad fósil marina apoya lo mismo. Hace casi una década, James Kirchner, de la Universidad de Berkeley, y Anne Weil, de la Universidad de Duke University (North Carolina), tomaron una base de datos de todos los fósiles marinos y la usaron para saber cómo de cerca estaban los picos de especiación de los picos de extinción (Nature, vol 404, p 177). “Como todo el mundo creíamos que cuando se da una extinción enseguida empieza la recuperación de manera inmediata”, dice Kirchner, ahora en el Instituto Suizo de Investigación Federal de los Bosques Nieve y Paisaje de Birmensdorf. En su lugar encontraron que el pico de especiación se daba 10 millones de años después de la extinción. “Casi nos caímos de nuestras sillas”, dice.
De hecho, durante los primeros millones de años después de la extinción la tasa de especiación realmente cae. “Esto nos sugiere algo así como una biosfera herida. Los eventos de extinción no sólo eliminan organismos del ecosistema, dejando montones de oportunidades a nuevas especies para diversificarse. En lugar de esto, lo que pensamos que pasa es que los nichos en sí mismos colapsan, así que no tienen nuevos organismos emergiendo para ocuparlos. Los nichos dejan de existir por sí mismos”, dice Kirchner.

Finalmente, sin embargo, la evolución termina por ganar, y después de unas pocas decenas de millones de años la biodiversidad se recupera. Alguna veces, como tras la extinción de Ordovícico de hace 440 millones de años, el nuevo régimen se parece mucho al anterior. Pero más frecuentemente emerge un nuevo mundo.”No restableces el tablero de ajedrez previo, sino que se rediseñas un nuevo juego”, dice Erwin.
En el Pérmico, los océanos estaban dominados por animales filtradores, comos los braquiópodos y lirios de mar, que vivían toda su vida anclados al fondo. Los depredadores eran escasos. Todo eso cambió después de la extinción, dando lujar a un ecosistema más rico y dinámico. “Desde mi punto de vista la extinción del Pérmico fue lo mejor que le pudo pasar a la vida terrestre”, dice Erwin.

Entonces, de una manera perversa, en el fondo la lección es positiva. Incluso si superpoblados y sobreconsumimos hasta volver a la Edad de Piedra, la Tierra probablemente sobreviva. La vida continuará. Cuando la estela del Antropoceno se haya acabado, y lo poco que hubiera quedado de la humanidad haya desaparecido, una nueva era geológica aparecerá. Una vergüenza que no haya nadie por allí para darle un nombre.

Por Bob Holmes

Fuente: Traducción literal de un artículo aparecido en New Scientist.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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20 Comentarios

  1. Carlos:

    Brillantísimo artículo.

  2. NeoFronteras:

    Por cierto, dos resultados que ya se publicaron en NeoFronteras al respecto de la recuperación después de una gran extinción son estos:
    http://neofronteras.com/?p=656
    http://neofronteras.com/?p=1079

  3. Tritio:

    Coincido con Carlos, un artículo brillante.

    Un saludo.

  4. Jose_2:

    “Añádase esto a la mezcla de liberación metano y dióxido de carbono y podía darse lugar a un catastrófico e imparable calentamiento global denominado “síndrome de Venus” que provocaría la ebullición de los océanos y llevaría a la Tierra hacia un destino similar al de su tostado vecino.”

    Imposible… Las lluvias torrenciales que se producirian harian que ese dioxido de carbono se redujera.
    Las propias tormentas, harian que se creara mas ozono, en definitiva, en ese aspecto, tenemos la gran suerte de que nuestro mundo es agua en sus 3/4 partes.

    Respecto a un mundo tan calido como hace 55 millones de años, es probable, pero en esa epoca, los continentes tenian otra conformacion, por lo que las corrientes marinas eran diferentes a las actuales, por lo que la distribucion del calor/frio, tambien lo era.

    Tampoco creo que lleguemos a la edad de piedra, eso se deberia a un retraso mental del ser humano, ;) , como mucho al renacimiento ;) buena epoca….

    Un saludo.

  5. Juan E. Díaz:

    El autor espera un “holocausto ecológico” en el implicito que no podriamos dejar de hacer lo que hacemos en contra el ecosisistema. El autor se describe fenoménicamente como el observador anónimo y objetivo de un mundo agonizante, que se recupera sin el hombre, pero no parece importarle como prevenir este caos, ya que siente que seguirá siendo un observador omnisciente, aunque sabe que no verá nada de eso, porque espera morir antes, como toda la irresponsabe generación que hace lo que hace sin saber lo que hace ni para qué lo hace.-

  6. Alejandro Sánchez:

    Es solo una descripción de “Que pasa si…” Obviamente no sucederá eso, por la capacidad de adaptación cultural del ser humano, hoy muy elevada gracias a la tecnociencia. Ahora, la pregunta es ¿cómo quedará la bioevolución a nivel planetario con los pocos espacios que tienen las especies vivas para seguir adaptándose a los cambios planetarios?

  7. JAvier:

    Jose_2 estamos hablando de una liberación de dióxido de carbono mayor la que la humanidad podría por si sola producir en siglos y la capacidad de disolver gases del agua no solo es limitada sino que se reduce con la temperatura (al menos con la mayoría de ellos, no se si el CO2 y el metano son excepciones). No se si la influencia de las precipitaciones se tubo en cuenta pero creo que es algo perfectamente despreciable en este caso.

    Creo que se sobrestima la fortaleza de nuestra civilización ante una crisis como esta, por ejemplo ¿Cuantos de nosotros sabemos construir un auto a partir de óxido de hierro y carbón? Apuesto a que nadie. Podría irse a una biblioteca y con suerte encontrar algún libro que explique como se trabajan los metales y empezar por ahí, pero ante una escasez de comida la prioridad no es volver a aprender a producir acero sino conseguirla. ¿Y si para cuando se pueda dedicar tiempo a cosas así ya nadie sabe leer esos libros, o simplemente están tan deteriorados que no se puede?
    Solo se necesitan unos cuantos años de caos total para que la mayoría de nuestros logros tecnológicos se desvanezcan, y una gran crisis alimentaria es lo que promete. Tal vez no retrocedamos hasta una edad de piedra, pero de ocurrir se hablaría de estos de la misma forma de la que se habla en los relatos, como el Señor de los Anillos, de los grandes y poderosos reinos de antaño.

  8. Petrus:

    Siempre queda la secreta esperanza de que nada sea como lo hemos previsto. De hecho, incluso en la vida diaria solemos ser testigos de esa constante sorpresa de los acontecimientos frente a las previsiones humanas. Y si además leemos las previsiones de hace cincuenta años, es como para echarse a llorar a la vista de nuestra capacidad como profetas. Algunos parámetros no previstos o mal calculados pueden modificar sustancialmente las previsiones y no duden que habrá unos cuantos. Por ejemplo, la humanidad no habla un solo idioma, pero ¿ A qué distancia temporal estamos del traductor universal que nos permita ser de hecho una sola nación ? ¿ y el controlador universal de conductas que nos obligue a mantenernos dentro del código ético universal adoptado por la ONU ? ¿ y el chip implantado que nos asegure instrucción universitaria desde la infancia ?
    Pues bien, nada de esto será. Será diferente. Tan diferente que ni siquiera podemos imaginarlo. O eso espero.

  9. NeoFronteras:

    El autor simplemente describe y señala el problema con la fundamentación del trabajo que han hecho muchos investigadores. Lo difícil es encontrar las soluciones.
    Hoy mismo se hacía público un resultado que afirma que el Ártico quedará libre de hielo en verano para el 2020. Eso es a la vuelta de la esquina. Es imposible una adaptación de las especies a esa velocidad de cambio, ni todas las especies podrán migrar a esa velocidad (¿a qué velocidad emigra un bosque?).
    La depredación humana es infinita y destruimos el medio de manera alarmante. Creemos que podemos prescindir de los osos pandas o de los linces ibéricos. Quizás sea verdad, pero cuando los ecosistemas colapsan mueren muchas especies en un efecto dominó, algunas muy importantes. Basta que desaparezcan las abejas para que la humanidad muera por miles de millones de hambre, pues son las únicas que polinizan muchos cultivos. Y es sólo un ejemplo. Las pandemias no tienen por qué afectar sólo a los humanos. Enfermedades oportunistas pueden afectar a nuestros animales domésticos y plantas. Y no comemos microchips.
    Al ritmo que vamos la extinción masiva es inevitable y hay que decirlo, si no nos lo creemos o si tenemos una fe loca en una hipotética tecnología futura salvadora (¿con qué dinero la vamos a desarrollar?) y no hacemos nada, ocurrirá el desastre, será inevitable. Hay límites físicos, climatológicos, químicos… que ninguna tecnología puede superar porque toda tecnología está basada en la ciencia y ésta señala que hay esos límites.
    Si hacemos algo, o incluso mucho, probablemente se nos vendrá encima una nueva edad de decadencia, una nueva Edad Media. Puede que ni nos demos cuenta del cambio, porque será poco a poco.
    Quizás no ocurra el “síndrome de Venus”, pero ¿y si ocurre? La Tierra está justo en el borde cálido de la zona de habitabilidad del sistema solar y hay que investigar la peor de las hipótesis posibles entre los sucesos probables. Venus tenía agua y era como la Tierra, luego se convirtió en un infierno y las lluvias no lo salvaron.
    ¿Y si hay una sorpresa más adelante y es mala? ¿Y si hay algo por descubrir que haga que todo vaya aún a peor? ¿Por qué hemos de basarnos en una fe salvadora? No vendrán hombrecillos verdes a hacerlo, si nos nos salvamos nosotros a nosotros mismos, no lo hará nadie más.
    Para evitar el desastre (inmenso o grande) habría que cambiar muchas cosas: el sistema económico, el sistema de producción, la sociedad hiperconsumista, las culturas hiperreproductoras, la manera de pensar… Entes que tienen mucha inercia. También habría que invertir en nuevas tecnología, cosa que necesita de mucho tiempo y esfuerzo. No parece nada fácil.

  10. JOrge:

    Fascinante y altamente especulativo. Es razonable pensar que viene (mas bien que ya tenemos) una gran crisis ecológica. Es posible mueran muchos seres humanos. Pero una extinción humana masiva con la desaparición total de la civilización es altamente improbable.

    Supongo que nos gustan los apocalipsis pues tenemos milenios escribiendo apocalipsis alternativos de los cuales el de la biblia es solo uno de tantos. Ya el apocalipsis nuclear del siglo XX (al cual se refiere la foto del articulo) no lo recuerda nadie pues no sucedió. Me pregunto si en siglo XXII no se divertirán planteando otros que ni imaginamos.

  11. NeoFronteras:

    El artículo no es tan especulativo, pero obviamente no podemos ver el futuro, simplemente dice que si seguimos por este camino podemos acabar así.
    En cuanto al acabado peligro nuclear no lo es tanto. Hoy en día algunos países radicales están en camino y ya tienen el arma nuclear. De hecho es algo ya muy sencillo, pues es una ciencia al alcance de cualquiera, aunque la purificación del uranio sea difícil y costosa.
    Otro países pobres, superpoblados y con problemas ecológicos graves son India y Pakistán, enemigos acérrimos y importantes litigios entre los dos.
    En un mundo agonizante y que se pelea por los recursos el perdedor puede verse tentado de utilizar la última carta: el arma nuclear.

    La civilización se asienta no sólo sobre la ciencia el conocimiento y la información. Se asienta y mucho sobre las personas, sobre la información que pasa directamente de unas personas a otras, de unos especialistas a otros, de unos empleados a otros… Y mucho de ello no está en los libros o en internet. Un colapso ecológico-económico-pandémico-bélico haría retroceder a la humanidad, si no a una edad de piedra a algo muy similar.
    La mayoría de la gente no sabe cazar, ni pescar, ni cultivar, ni ordeñar, ni hacer absolutamente nada que no sea su trabajo rutinario especializado.

  12. Antonio Castro:

    Antropoceno, me gusta el nombre. No lo conocía pero muchos pensamos lo mismo.
    http://www.ciberdroide.com/wordpress/?p=7430

  13. Patricio Lopez:

    Dudo que la raza humana retroceda a la Edad de Piedra, sí tal vez a algo similar a la Edad Media (una economía centrada en producir comida con conocimientos sobre artesanía). No olvidemos que el ser humano es la especie con mayor capacidad de adaptación al medio ambiente.
    Y tal vez, la raza humana como la conocemos hoy se extinga: lo que quede de ella sin duda habrá evolucionado hacia otra especie (quizá no desde el punto de vista genético, sino desde el punto de vista mental)

  14. Jose_2:

    JAvier:
    Creo que las precipitaciones si que tienen que ver con la absorcion del CO2. Se que se esta “vertiendo” grandides cantidades de CO2 a la atmosfera proveniente del propio mar y provocado por el deshielo. Esto es un ciclo. Ese CO2 acomulado, no proviene de nuestra produccion, si no del propio “ecosistema”. Probablemente, el proceso sera muy lento. Estamos hablando de una masa de agua enorme. No se si Venus, tendria tal cantidad de agua. Ademas de una distancia al sol muy diferente a la nuestra. Es dificil de preveer. Yo sinceramente creo que este proceso es natural. Son muchos factores los que entran en juego. Desde procesos geologicos hasta influencias solares.
    El hombre solo lo redicalizara mas, es dicir, si tenemos que llegar a un punto maximo de calor, antes de comenza con una glaciacion, puede que este punto sea mayor. Pero hagamos lo que hagamos, se producira. Y mas vale ir preparandose para ello que creer que podemos frenarlo.
    En relacion a lo de la edad de piedra, es divertido especular sobre ello. habria que tener en cuenta zonas aisladas del planeta en las que se dieran mejores condiciones alimentarias y sus habitantes continuaran con la evolucion actual con un pequeño “socabon”.
    Saludos

  15. tomás:

    Pues pienso que a la humanidad no le queda otro remedio que tomar el mundo en sus manos y, con suma prudencia, cuidar su casa, minorar la población y el desarrollo. No creo que las algas tóxicas puedan con nuestros actuales capacidades técnico-biológicas.
    Sin embargo es muy posible que perdamos la partida contra nosotros mismos, por ese egoismo a corto plazo que llevamos en los genes desde nuestro origen africano. Ellos nos abocan al beneficio inmediato y a la guerra por los recursos, por lo que no es descartable una escalada nuclear una vez algún enano mental comience.
    Ahí tenemos el empecinamiento en la crueldad contra los palestinos de los que más razones tienen para rechazar el nazismo y las decenas de guerras de las que apenas se habla.
    ¿Cómo explicar a estas gentes el beneficio de la cooperación si una bala de su arma le resuelve el problema? Ellos son incapaces de ver el total de la tragedia.

    Todavía creo que una humanidad reducida es posible.

    Un afectuoso saludo.

  16. V100:

    ¿Es posible que te hayan copiado?
    http://www.vistaalmar.es/content/view/823/204/

  17. NeoFronteras:

    Sí, pero aportan el enlace a NF, y al fin y al cabo en este caso se trata de una traducción casi literal. Hay herramientas como copyscape que permiten comprobar la existencia de copias. Desde hace tiempo hay muchos que copian artículos de por aquí sin mencionar la fuente, pero no se puede esperar que la gente sea perfecta.

  18. Patricia García:

    Hola Amigos de Neofronteras, lo primero felicitaros por el artículo, nos hace reflexionar una vez más sobre la futilidad de la vida humana como especie y los reequilibrios que lleva a cabo la Naturaleza.

    Os escribo para pediros vuestra colaboración en la difusión de la última campaña que estamos llevando a cabo dentro de las acciones contra el Cambio Climático, como cuenta atrás para la Cumbre de Copenhague.

    Necesitamos toda la ayuda posible para difundir esta acción y concienciar a la población del peligro que supone el Cambio Climático. Queremos hacerlo de una forma lúdica que consiga comprometer al mayor número posible de ciudadanos.

    Se llama “Ponle Cara al Cambio Climático” y es un concurso en el que todo aquel con imaginación podrá participar. Se trata de escoger un rostro y modificarlo para expresar la idea del cambio climático.

    http://www.inspiraction.org/implicate/ponle-cara

    Si estáis interesados en que os mandemos la nota de prensa para publicarla en el blog, mandarnos por favor un correo electrónico.

    Gracias por vuestro apoyo y compromiso con el Medio Ambiente.
    Saludos
    Patricia García
    http://www.inspiraction.org

  19. JAvier:

    Jose_2: Yo me refería a que la lluvia es despreciable en el caso que el CO2 del permafrost se libere. No lo es tanto en lo que la humanidad envía por si sola a la atmosfera pero en este caso estamos hablando de otra liga por decirlo de alguna forma.

  20. Gabriela Zúñiga:

    Antes que nada les envío una felicitación no solo por el articulo si no por lo que hacen, tiene años que leo sus artículos y me gustan muchos de ellos y bueno solo quiero comentar y de alguna forma defender el presente artículo.
    Lo que el presente artículo pone de manifiesto es algunos de los escenarios posibles con base en eventos sucedido; veamos al pasado donde ya se hablaba del calentamiento global y también se hicieron una serie de predicciones y que muy a nuestro pesar estuvieron por debajo de lo que ocurre en la realidad, por ejemplo hace unos cuantos años se predecía un aumento de temperatura a un ritmo menor al que se está presentando y en ese entonces hubieron muchísimos escépticos que dijeron “ eso no va a pasar” pero la realidad es que si está pasando y más rápido de lo que se esperaba, el punto aquí es que estamos presenciando el principio de un desagradable episodio de la tierra y si deseamos seguir aquí ,solo nos queda actuar, lo cual personalmente creo difícil ya sea por intereses político, por la miope sociedad que a pesar de tener la información no creen en ella aun cuando se tengan bases con que sustentarla, o simplemente el desinterés por que simplemente no estaremos ahí para verlo.
    Ya para terminar creo que si sucede la extinción de la humanidad viéndolo fríamente será un respiro para el planeta y pasaremos a ser solo un mal sabor de boca, pero que lastima que nos llevemos a nuestro paso organismos inocentes por nuestra supuesta “inteligencia y desarrollo superior”.

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