NeoFronteras

Estrellas tipo M y vida

Área: Espacio — viernes, 9 de julio de 2010

Una estrella tipo enana roja no es tan peligrosa como parece para la vida en un planeta próximo.

Foto
Impresión artística del sistema de Gliese 581. Foto: ESO.

Quizás porque hemos leído muchas novelas de ciencia ficción o hemos visto demasiadas películas, queremos que haya vida ahí fuera, en otros planetas alrededor de otras estrellas. Además, queremos que sea abundante, porque así tendríamos más posibilidades de encontrarla. Nos gustaría conocer a otros seres, saber qué nos hace humanos a nosotros y/o a todos. O saber, simplemente, qué es la vida. Con sólo un planeta conocido en la zona habitable que contiene vida (la Tierra), la estadística que tenemos es muy reducida. Nuestra estrella (el Sol) es una estrella poco común (aunque corriente) de tipo G, pero hay muchos otros tipos de estrellas. Quizás pueda haber vida alrededor de otros tipos de estrellas.
Emulando la ecuación de Drake podemos intentar calcular las posibilidades de que haya planetas propicios para la vida alrededor de otras estrellas, aparezca o no finalmente la vida en ellos. La mayoría de las estrellas de nuestra galaxia (un 70%) son estrellas enanas de tipo M. Son estrellas rojizas, pequeñas y más frías que el Sol. La posibilidad de que haya vida cerca de estas estrellas es interesante no solamente por su abundancia, sino por la duración de estas estrellas, que se estima entre unos 40.000 millones a unos 100.000 millones de años, mucho más de los 10.000 a 15.000 millones de años asignados a una estrella como el Sol. Esto da a la vida un amplio margen temporal para que evolucione. ¿Se imagina lo que puede dar de sí la evolución en 100.000 millones de años?
Pero si calculamos la región en la que es posible que haya agua líquida en un planeta que orbite alrededor de una de estas estrellas nos sale que es una región estrecha y cercana a la misma. Esto tiene dos inconvenientes.
El primer inconveniente es que probablemente tanta cercanía a la estrella haga que el periodo orbital y de rotación se sincronicen y que el planeta presente siempre la misma cara a su sol. En una primera aproximación podemos pensar que esta cara se freiría y la opuesta se congelaría. Modelos climáticos recientes sugieren, sin embargo, que si hay atmósfera es posible la vida en un lugar así. Según esos modelos una tormenta tropical bloquería la luz solar en la cara iluminada y los vientos y océanos distribuirían el calor. Una franja entre las dos caras sería muy propicia para la vida.
El segundo inconveniente sería la radiación solar, sobre todo durante las tormentas solares y durante los primeros miles de millones de años de la evolución estelar de una estrella de tipo M. Se creía que es radiación esterilizaría cualquier proyecto de vida.
Ahora, un estudio dice que es posible que la vida sobre un hipotético planeta de este tipo esté protegida de las dañinas radiaciones ultravioletas de su estrella.
Las estrellas de tipo M tienen potentes campos magnéticos que provocan fuertes eyecciones masivas coronales que llegan a hipotéticos planetas cercanos en forma de protones (viento solar). Además, se producen fuertes emisiones de lesivos rayos ultravioletas (UV).
Antigona Segura, de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha simulado con un modelo computacional cómo hubiera afectado una tormenta solar de 1985 de la estrella AD leonis a un hipotético planeta habitable a situado a 0.16 UA. Esta distancia es menos de la mitad de la distancia de Mercurio al Sol.
La simulación, cuyos resultados se publican en Astrobiology, indican que una estrella tipo M no es tan peligrosa como parece para la vida. Cuando la radiación UV incide en la atmósfera planetaria disocia las moléculas de agua produciendo oxígeno libre que es transformado el ozono y este ozono protege la vida de esas mismas radiaciones. De este modo, la radiación UV crea más moléculas de ozono que las que destruye. En un hipotético planeta de ese tipo no se sentiría más UV que en un típico día soleado sobre la Tierra.
Además AD Leo es una estrella joven, con menos de 300 millones de años, siendo una de las más activas. El estallido de 1985 fue 1000 veces más enérgico que un estallido típico de nuestro sol. Así que esto da bastante margen para la vida en otras estrellas de este tipo.

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Fuentes y referencias:
Noticia en Science.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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3 Comentarios

  1. JOrge:

    Pregunto: ¿Un sistema de planetas dobles situados en la ecósfera de una estrella tipo M con rotación parada el uno con respecto al otro podrían mantener un periodo de Dia/noche aceptable?

    Con rotación parada con respecto a la primaria y un período orbital de mas o menos un mes se me hace difícil que pueda haber algo distinto de vida unicelular en un planeta así..

  2. JAvier:

    Es los polos el periodo Día-Noche es de 6 meses de luz y 6 de oscuridad. Además de por si no es ningun impediento, lo que si es un dolor de cabeza para nosotros imaginar como sería la vida en esos planetas, pero ten pon seguro que un esquimal no tendría muchos problemas con el “cambio de horario”.

    El problema de pensar en como sería la vida en otros planetas es que solo conocemos uno y cualquier cosa que se apartede lo que es la Tierra ya parece un entorno hostil cuando en realidad es hostil para quienes no estan adaptados a vivir en el. Imagina por ejemplo que por arte de magia terminas en medio de la Selva ¿cuanto crees que sobrevivirías sin ayuda? ¿y cuanto sobreviría un miembro de alguna trubu de la Amazonia en Nueva York sin nadie que le explique como moverse?

    A lo mejor ambos terminan encontrando alguna forma de sobrevivir, pero las posibilidades estan en contra.

    Saludos

  3. JOrge:

    Los cambios climáticos en un mundo así no se parecen a nada de lo que tenemos por acá. La circulación atmosférica y oceánica mantienen bastante estables las temperaturas en los polos pero en un mundo con rotación parada con respecto a la primaria las temperaturas serían cercanas al punto de ebullición en punto mas caliente del hemisferio asoleado y de decenas de grados bajo cero en el nocturno. la atmósfera y las corrientes oceánicas trasmitirían sin duda calor de un lado a otro pero la circulación de tanta energía implicaría un clima muy extremo. Si la inclinación con respecto al plano de la elíptica es cercano a cero tal vez se crearían patrones estables de clima que permitirían la evolución de vida compleja pero si no…

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