NeoFronteras

Capuchinos vengativos

Área: Cooperación,Etología — domingo, 17 de enero de 2016

Los monos capuchinos castigan con cierta malevolencia a los congéneres que se llevan lo que no es suyo.

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En estas páginas hemos hablado muchas veces del sentido de la justicia, que parece innato y ya está presente en otros primates. También de las formas en las que se puede forzar la cooperación entre humanos.

Un modelo animal típico en este tipo de estudios es el mono capuchino. En estudios anteriores se pudo comprobar cómo estos animales realmente manifiestan su enfado ante un trato desigual o injusto.

Ahora, en un nuevo estudio de la Universidad de Yale liderado por Laurie Santos, se ha podido comprobar que estos monos se toman su tiempo y esfuerzo para ejecutar un castigo sobre los congéneres que se llevan más de los que les corresponde. Incluso actúan con cierta malevolencia.

En el experimento los capuchinos podían tirar con fuerza de una cuerda de tal modo que una mesa plegable sobre la que se depositaba la comida de otro mono dejaba caer esas viandas.

Aunque en el caso de los chimpancés este castigo sólo lo aplicaban cuando había una afrenta personal grave, como el robo, en el caso de los capuchinos se usaba más frecuentemente, incluso en casos en los que el otro sólo se había llevado un poco más de comida.

Uno de los aspectos que nos caracteriza como humanos es el hecho de que estamos dispuestos a realizar un esfuerzo para castigar la violación de las reglas o normas sociales. En experimentos humanos los voluntarios incluso están dispuestos a pagar con dinero el castigo sobre otros voluntarios que juegan al mismo juego de cooperación-deserción.

Aunque el problema del sistema de castigo es que, a veces, el pago individual del mismo tiene un precio muy alto, así que puede que no lo apliquemos algunas veces. Es la razón por la medran los vecinos ruidosos y otra fauna incivilizada. Por este motivo se creó el castigo institucionalizado por el estado o comunidad.

Pero es precisamente el castigo lo que permite que los aprovechados no desbaraten el sistema de cooperación, pues ponen en peligro nuestra propia supervivencia, sobre todo en el pasado cuando éramos cazadores y recolectores. Así que necesitamos castigar a aquellos que se llevan recursos injustamente o a aquellos que realizan malas acciones sobre los demás.

Muchos investigadores se han planteado si este tipo de comportamiento es único en nuestra especie o si evolucionó a partir de comportamientos parecidos de otras especies precedentes.

Santos, Kristin Leimgruber y Alexandra Rosati quisieron comprobar este punto estudiando si algunas especies de primates relativamente distantes a los humanos castigarían los comportamientos sociales injustos de sus congéneres. Al igual que los chimpancés, los capuchinos también plegaron las mesas de aquellos que habían robado comida, pero además castigaron a los beneficiarios de esa ganancia inesperada.

“Nuestro estudio proporciona la primera prueba de que un primate no humano elige castigar a otros simplemente porque tienen más”, dice Leimgruber, primera autora del artículo. Esta misma investigadora añade que es una respuesta algo así como que ‘si yo no puedo tenerlo nadie puede’, lo que sería consistente con el rencor o despecho psicológico, algo que se creía que sólo poseían los humanos.

“Nuestros hallazgos sugieren que las raíces psicológicas de las motivaciones del castigo de tipo humano pueden extenderse más profundamente en nuestra historia evolutiva de lo que previamente se había pensando”, dice Santos.

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Fuentes y referencias:
Artículo original.
Foto: Storkk vía Wikipedia.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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6 Comentarios

  1. r:

    Qué buena la parte de “especiales” que enlazaron sobre la “moral animal”. No la había visto pero me resultó muy entretenida. Es una maravilla observar monos cariblancos en su medio natural, de hecho es uno de mis pasatiempos favoritos, y definitivamente son muy inteligentes. Según Wikipedia sus actividades se dividen en 47% desplazamiento, 28% forrajeo, 14% descanso, 8% acicalamiento grupal y 3% juego. Ese porcentaje que le dedican a reforzar los lazos de grupo es importante para ellos, porque son seres muy sociables, y en ese momento exhiben un comportamiento algo extraño pues un mono capuchino es capaz de permitir que un miembro del grupo le toque el ojo con el dedo, lo cual seguramente resulta doloroso, pero se cree que lo hacen con el fin de demostrar al compañero hasta donde son capaces de llegar con el fin de mantener su amistad, pero claro cuando esa amistad es traicionada pues parece obvio, que como lo muestra el experimento, se atrevan a infligir castigos tan severos a ese mal amigo.

    http://www.dailymotion.com/video/xz8jso_inteligencia-animal-cooperacion-monos-capuchinos_school

    Saludos.

  2. Miguel Ángel:

    Querido Neo:

    Creo que no es del todo correcta la afirmación del 2º párrafo donde dice “…manifiestan su enfado ante un trato desigual o injusto”. Según tengo entendido los primates toleran lo primero (la desigualdad), pero no la injusticia: son capaces de aceptar que el macho dominante se coma la mejor fruta o disfrute en solitario de alguna presa cazada (desigualdad), pero se enfadan si se recompensa más a uno que a otro por hacer la misma tarea (injusticia). Está muy bien reflejado en el enlace que nos aporta.
    Recuerdo un documental que trataba de este tema y comentaban que, en este aspecto, los humanos también nos comportamos como primates que somos: tenemos bastante tolerancia ante las desigualdades (que haya ricos y pobres), pero tampoco aceptamos que a alguien se le pague más habiendo trabajado lo mismo.

    Reciba, con toda justicia, muchos abrazos.

  3. tomás:

    Todo me cuadra con que parece que los primates -o quizá unas cuantas especies-, llevamos este tipo de cosas: justicia, alguna ética…, ya instaladas de fábrica, pero no me acaba de cuadrar con nuestra vida política.

  4. Miguel Ángel:

    Mi querido amigo “r”:

    ¡Cómo te envidio!, yo también me quedaría embobado mirando a esos cariblancos. No tenía ni idea de ese comportamiento tan peculiar y sorprendente.

    Abrazos.

  5. Miguel Ángel:

    ¿Qué es lo que no te cuadra, Tomás?

  6. tomás:

    Pues que parece que uno a uno deseamos mayor dosis de justicia, equidad, moral, etc., y luego los partidos más votados son los que más pesan en corrupción, vamos, los de siempre, tanto en Cataluña como en el resto de España.
    Deberían haber sido barridos. Pero quizá prima eso de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.
    Un abrazo fuerte.

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