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Actualidad sobre extinción

Área: Medio ambiente — domingo, 11 de diciembre de 2016

El número de especies en peligro de extinción o extinguiéndose sigue aumentando.

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El ser humano es un ser contradictorio. Lamentamos que los dinosaurios se extinguieran hace 65 millones de años, pero extinguimos con nuestras acciones los animales y plantas de la actualidad. No estamos dispuestos a sacrificar un ápice de nuestra comodidad o dinero por ellos.

Un artículo recientemente publicado en PLOS Biology muestra que la extinción local de animales y plantas ya se da en un 47% de las especies estudiadas por culpa del calentamiento global.

Se sabe que el cambio climático amenaza a muchas especies con la extinción, pero, cómo determinadas especies responderán a esto en el futuro es difícil de averiguar.

Decenas de estudios han demostrado ya que las especies se están trasladando a otras zonas geográficas a consecuencia de este cambio climático, en concreto hacia zonas más frías o hacia arriba de las montañas en donde la temperatura es inferior. Algunos de estos estudios ya los vimos NeoFronteras en su día.

Ahora un artículo de John J. Wiens (University of Arizona) muestra que ya se están dando extinciones a nivel local en las áreas más cálidas de las cordilleras montañosas. De las 450 especies analizadas el 47% ya no están en sus lugares de origen.

El resultado es preocupante, pues la temperatura media global sólo ha subido un grado centígrado desde los tiempos preindustriales, pero se espera que suba bastante más en las próximas décadas debido a nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. Además, estas extinciones se pueden extender a otras especies de las que dependen los humanos para la alimentación y otros recursos.

El estudio comprobó la frecuencia de extinción a lo largo de diferentes regiones, hábitats y grupos de organismos. Descubrieron que este casi 50% de extinción se da a lo largo de diferentes hábitats y grupos taxonómicos, pero que hay una gran variación regional. La extinción en los trópicos era casi el doble que en otras regiones más templadas. Esto es especialmente preocupante, pues la mayoría de las especies de plantas y animales viven en los trópicos.

Este estudio contribuye a nuestra comprensión de cómo las plantas y animales responderán al cambio climático en el futuro y resalta la necesidad de reducir y prevenir el calentamiento global.

Sin embargo, las mayores amenazas para muchas especies siguen siendo la destrucción de los hábitats y su fragmentación, la agricultura, la tala masiva, la introducción de especies invasoras, construcción de presas, sobrepesca, tráfico de especies o la caza furtiva. La nueva lista roja de especies en peligro de extinción recientemente publicada que elabora el IUCN alerta del peligro de extinción en numerosas especies de animales.

Así, por ejemplo, de las 742 especies de aves recientemente consideradas en el estudio, 75 están ya en peligro de extinción. También se está dando un devastador declive en la población de jirafas que ya ha colocado a este animal como vulnerable en dicha lista. Sus poblaciones han descendido en un 40% en los últimos 30 años.

A las plantas les pasa otro tanto, algunas de ellas, como ciertas especies silvestres de cereales o árboles como el mango también están en peligro. Esto supone una amenaza hacia el ser humano, que depende de la diversidad genética de este tipo de plantas para mantener la seguridad en el suministro de alimentos, algo que no se puede conseguir si las plantas silvestres que sirven de reserva genética desaparecen.

La nueva lista roja del IUCN incluye ya 85.604 especies de las que 24.307 corren peligro de extinción.

“Muchas especies se están desvaneciendo antes de que incluso las podamos describir”, dice Inger Andersen, director general del IUCN. “Esta actualización de la lista roja del IUCN muestra que la escala de la crisis de extinción global puede ser más grande de lo que pensábamos. Los gobiernos reunidos en la cumbre de la biodiversidad de Cancún tienen una inmensa responsabilidad para encaminarse hacia la realización de esfuerzos que protejan la biodiversidad del planeta, no sólo por el bien del mismo, sino por imperativos humanos como la seguridad en el suministro de alimentos y en el desarrollo sostenible”, añade.

El número de especies de aves consideradas alcanza a casi todas las especies existentes: 11.121. De ellas hay 742 recientemente descubiertas y estudiadas para este estudio. El 11% de estas últimas están ya en peligro de extinción, como Thryophilus sernai o Cyanolanius comorensis.

Trece de estas especies de aves han entrado en esta lista directamente como ya extintas, la mayoría se han extinguido en los últimos 50 años, como Acrocephalus yamashinae, Loxops wolstenholmei o Himatione fraithii.

Algunas especies icónicas como el loro gris africano (Psittacus erithacus), que ya ha sido clasificado como en peligro de extinción, podrían desaparecer pronto (en la foto de cabecera). En este caso es debido a su habilidad de imitar la voz humana, lo que los hace ser presa del tráfico. El declive en la población del loro gris africano es ya del 99%.

En Asia la situación es incluso peor, con Garrulax rufifrons, Trichoglossus forsteni o Pycnonotus zeylanicus entre las aves que se van a extinguir. La costumbre de la región de capturar estos pájaros para enjaularlos está llevando a su desaparición, por ejemplo, en Java.

Las únicas buenas noticias son Pyrrhula murina de las Azores, Charadrius sanctaehelenae de Santa Helena y Zosterops modestus de las Seychelles, cuyas poblaciones se han recuperado un poco tras los esfuerzos realizados para su conservación.

La población de jirafas ha pasado de los 151.000 individuos en 1985 a los 97.000 de 2015. El crecimiento de las poblaciones humanas en África, la caza ilegal, la pérdida de hábitat, los conflictos armados y la expansión de la agricultura y minería son los principales culpables en este caso.

Entre las grandes olvidadas de los medios de comunicación están las plantas, pero en la lista del IUCN hay 233 especies de plantas de cultivo de interés humano en peligro, como ciertas especies silvestres de avena, cebada o girasol. Los girasoles Helianthus anomalus y H. annuus también están amenazados.

El principal culpable en este caso es la expansión de la agricultura, lo que no deja de ser paradójico. Estas plantas son importantes para poder tener una reserva genética que proporcione resistencia a los cultivos humanos del futuro frente a sequías, pérdida de fertilidad; pero que también se mantengan sus valores nutricionales y otros aspectos importantes. Estas especies tradicionalmente han recibido muy poca atención en cuanto a su conservación, hasta ahora.

Cuatro especies de mango ya están declaradas en peligro y el mango de Kalimantan (Mangifera casturi) extinto en su medio natural.

Una especie de espárrago (Asparagus kiusianus) ya está declarada en peligro de extinción por la expansión urbana y agrícola en Japón.

Todos los moluscos, cangrejos, libélulas y peces de agua dulce nativos del Lago Vitoria han sido incluidos en la lista. Las principales amenazas son la introducción de la perca del Nilo (Lates niloticus), la sedimentación debida a la tala y la agricultura y la contaminación del agua con todo tipo pesticidas. ‘El suelo de Darwin’, en el que una gran radiación en especiación de nueves peces se dio en sólo unos miles de años, está ya casi ha desaparecido del imaginario colectivo.

Sólo recordar que la extinción es para siempre, para siempre, y que es nuestra responsabilidad moral no robar la belleza de este planeta a las generaciones futuras.

Copyleft: atribuir con enlace a http://neofronteras.com/?p=5219

Fuentes y referencias:
Artículo original.
Nota de prensa en el IUCN.
Foto: Tom Woodward, vía Flickr.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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2 Comentarios

  1. Dr. Thriller:

    En cambio, la estupidez (huamna) goza de una salud envidiable, no sólo no se extingue ni traza que tiene, sino que se expande a cotas jamás imaginadas.

    Ah, saldremos de la prehistoria (es lo que decía Marx, que no hemos salido aún, es hasta empático darle la razón) el día que habituemos a funcionar a nuestros cerebros con el método. Si lo hemos parido, es que en alguna parte ahí dentro está. Supongo que todo lo demás es miedo.

  2. Tomás:

    Se menciona en el artículo “El suelo de Darwin”, obra que trata de su formación en la cual destaca la acción de las lombrices y otros pequeños seres que obran en ello. Pero los pesticidas que se filtran en él pueden diezmar o no sé hasta qué punto destruir a esos seres -primarios, diría yo-. Si esto sucediese las plantas, luego los animales y, desde luego la humanidad, lo sufriríamos de forma masiva. ¿Se hacen estudios sobre ese tema?

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