NeoFronteras

Actualidad ambiental

Área: Medio ambiente — domingo, 31 de marzo de 2019

Tres ecosistemas icónicos están en peligro debido a la expansión de la actividad humana.

Foto

Este año 2019 es el 250 aniversario del nacimiento de Alexander von Humboldt. Fue uno de los primeros naturalistas en documentar la distribución y adaptación de las especies en diversos ecosistemas en siglo XIX.

Pero el mundo que vio Humboldt está despareciendo a pasos agigantados. Esta misma semana se publicaban varios artículos de cómo el ser humano está destruyendo tres ecosistemas singulares del planeta Tierra.

En un mundo en el que el cambio climático campa a sus anchas, los ecosistemas montañosos tropicales, que cuentan con una gran biodiversidad y que son un importante refugio para la flora y fauna, están sufriendo daños irreparables.

Un estudio recienteanaliza la biodiversidad y funciones ecológicas de los hábitats del Kilimajaro, la montaña más alta de África, con 5895 metros. Entre los detalles del artículo están los estudios de la microbiología y nutrientes del suelo, la descomposición de las hojas, la polinización o la diversidad en función de la altura.

Esta montaña se está ahora explotando para el ganado y el cultivo de distintas plantas, como el maíz o el cafeto.

Sus resultados muestran que el uso que se está dando al suelo por parte de los humanos ha provocado una significativa pérdida de biodiversidad y una alteración de las funciones ecológicas. Han descubierto que la intensidad de estos cambios depende de las distintas elevaciones.

En la región baja de tipo sabana se han perdido el 50% de las especies, pero a alturas medias el daño ha sido menor en términos de pérdidas de especies. Además, han descubierto que el impacto se correlaciona con el contexto climático.

Los autores del estudio sostiene que los diferentes agentes del cambio global no pueden ser considerados separadamente y que el impacto sobre el uso del suelo es influido por la situación climática y viceversa.

«Esperamos que nuestro estudio contribuya a entender mejor cómo los cambios ambientales globales afectan la biodiversidad y las funciones ecológicas de las montañas tropicales y nos ayuden a conservar estos ecosistemas únicos a largo plazo», dice Ingolf Steffan-Dewenter, autor que inició el estudio.

Otro estudio trata un caso geográficamente cercano al anterior: las reservas de Serengueti y de Masai Mara. Este ecosistema dividido entre Tanzania y Kenia ocupa 40 000 km cuadrados y allí se produce la mayor emigración de animales en el mundo. Un millón de ñus, medio millón de gacelas y 200 000 cebras recorren esta extensión pastando la hierba que crece casi a su paso.

Ahora se publica un estudio en el que se muestra que el aumento de la actividad humana a lo largo del borde de estos parques tiene un impacto negativo sobre las plantas, los animales y el suelo. Para el estudio se han usado datos recolectados a lo largo de 40 años.

En algunas zonas de este borde o frontera, la población humana se ha incrementado un 400% en los últimos 10 años. A la vez, la población de especies salvajes en esa áreas ha declinado en un 75%.

El estudio señala que según la población humana crece, el ganado de las zonas colindantes compite por los recursos, por lo que el área del parque disponible para ñuz, gacelas y cebras se reduce de facto al haber menos pastos para los animales silvestres.

Estos pastos son además alterados en composición y también lo es el ritmo de fuegos naturales. Se produce entonces un efecto en cascada en la cadena alimenticia que favorece plantas menos apetitosas, se altera la composición microbiológica del suelo y se capturan en el mismo menos nutrientes.

Este efecto hará que el ecosistema sea menos resistentes a posible problemas como las sequías que se esperan sean inducidas por el cambio climático.

Los autores abogan por nuevas políticas que permitan coexistir el ganado y la vida salvaje. Además aportan datos que permitirán a los gobiernos obrar en consecuencia basándose en resultados científicos.

El tercer estudio que vamos a ver señala que la guerra comercial entre EEUU y China está devastando grandes extensiones de la selva amazónica

En los pasados ocho meses estos dos países han incrementado aranceles y boicoteado distintos productos y uno de ellos ha sido la soja, que se utiliza mucho para pienso de ganado.

Las importaciones de soja por parte de China se han incrementado fuertemente desde principios de siglo debido al imparable apetito de los chinos por la carne.

Mucha de esta soja se importaba de EEUU, pero ahora está importación se ha hundido a cero y China ha encontrado que la Amazonía podía ser la región en la que plantar la soja que este país necesita.

El área dedicada en Brasil al cultivo de soja se ha incrementado recientemente en un 39%, con 13 millones de Ha adicionales.

Las consecuencias de esta políitca pueden ser devastadoras para de la selva y su papel de sumidero de dióxido de carbono, con lo que eso significa tanto para biodiversidad como para el cambio climático.

Al ritmo actual, la sola deforestación de la región en sí misma enviará 13 gigatoneladas de carbono a la atmósfera hacia final de siglo.

Lo ideal es que China eligiese otros productores, como por ejemplo Argentina, que tiene menos impacto. También podría reducir estas importaciones de soja en general, lo que parece improbable, pues una reducción de un 2% de soja implicaría 10 millones de toneladas menos de carne. Algo a lo que la clase media china no estaría dispuesta a renunciar.

Los investigadores está preocupados por el presidente Bolsonaro, que ya dicho que compensará el déficit chino en soja. Las políticas de Bolsonaro están siendo ya nefastas para la conservación de la selva amazónica y para los indígenas que viven en ella.

Copyleft: atribuir con enlace a htpps://neofronteras.com

Foto: Antonia Mayr / University of Würzburg

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
Compartir »

4 Comentarios

  1. Miguel Ángel:

    Y no son los primeros frutos de la cópula entre Trump y Bolsonaro. África, en su conjunto, sigue por muy mal camino con tasas de natalidad insostenibles para el planeta. Eso acabará provocando guerras, durante las que se cazarán los animales más grandes que habitan las reservas, muriendo también los grandes depredadores.
    Muy bonito todo.

  2. tomás:

    Más que cópula Trump-Bolsonaro, veo a Jinping atacándonos por la espalda más a propósito al resto del mundo. Y si no, al tiempo, que se dice por mis lares.

  3. tomás:

    Al final del octavo párrafo dice «vice versa» y yo diría que ha de ser «viceversa».

    Por otra parte, el que suceda lo que el artículo dice, aunque pueda parecer fuera de lugar, tiene mucho que ver con la teoría de la renta diferencial de David Ricardo, sobre que primero se cultivan las tierras más fértiles y luego las menos. Por ello es mayor el daño en las tierras más bajas de la montaña que en las de mayor altura.

  4. Miguel Ángel:

    Jorobando también a las iguanas de las galápagos:

    https://www.earth.com/news/galapagos-iguanas-struggling-climate-change/

RSS feed for comments on this post.

Lo sentimos, esta noticia está ya cerrada a comentarios.