NeoFronteras

Sinestesia táctil-emocional

Área: Neurología — lunes, 5 de enero de 2009

Encuentran dos casos nuevos de sinestesia que asocia las sensaciones táctiles a sensaciones emocionales.

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Una mujer de 22 años que responde a las iniciales AW experimenta sinestesia táctil-emocional. Cuando toca la tela vaquera siente depresión, asco, inutilidad. Tocar pana le produce confusión y la seda una total satisfacción. Es una de las dos personas conocidas que “sufre” o “disfruta” de un nuevo tipo de sinestesia, una por la cual la textura al tacto de los objetos provoca emociones fuertes. HS es otra mujer joven que experimenta sinestesia táctil-emocional, la lana y las hojas secas le producen asco, mientras que las pelotas de tenis, la arena y las hojas frescas le hacen sentirse en la gloria.
Hay varias formas de sinestesia. Algunas personas pueden asociar colores a fragmentos musicales, o sabores o fragancias a los colores. Las personas con sinestesia tienen algunos de sus sentidos cruzados y poseen extrañas percepciones. Pueden oír imágenes, saborear literalmente las palabras o ver los números en color. No lo imaginan, evocan realmente una sensación al percibir otra. Se cree que en estos casos la región cerebral responsable de algún sentido tiene “cortocircuitos nerviosos” hacia otra distinta cercana.
Según V. S. Ramachandran, de University of California en San Diego, las sensaciones de AW y HS son una forma extrema de los sentimientos positivos que mucha gente asocia a una manta suave, o los negativos que poseemos hacia los cuchillos o rocas afiladas.
Tenemos una afinidad por las pieles debido a que evolucionamos durante las glaciaciones y necesitábamos abrigarnos. Esta sería la base sobre la que la sinestesia táctil es construida, según Ramachandran.
Este revoltijo mental entre el tacto y las emociones podrían estar por debajo de las metáforas como “sharp criticism” (literalmente “crítica afilada”) o “rough night” (literalmente “noche áspera”). La sinestesia sería un ejemplo estrafalario del mecanismo que todos tenemos de generar metáforas.
Ramachandran y David Brang hicieron pruebas objetivas a AW y HS para confirmar que contaban de buena fe las experiencias extrañas que relataban. Así por ejemplo, la medida de la conductividad eléctrica de su piel (es decir, la presencia de sudor) sugería que el tacto de la tela vaquera o la lana evocaban una respuesta instintiva de asco en AW. Se pudo confirmar lo mismo por otros medios para las otras sensaciones.
Las asociaciones eran además consistentes en el tiempo obteniéndose la misma respuesta frente al mismo estímulo incluso con meses de separación entre las mismas pruebas. Así el papel de lija provocaba siempre en AW la sensación de contar una mentira piadosa o el sentimiento de sentirse culpable. Lo mismo pare el cuero suave, que provocaba sensaciones de miedo y repulsa en HS en diferentes visitas.
Ambas mujeres ha desarrollado modos de arreglarse con su “disfunción”. AW canta para distraerse cuando toca algo que le desagrada. Tocar algo hecho de plata cancela o compensa las sensaciones táctiles desagradables y el mismo truco le hace sentirse bien después de una mal día.
Ahora que Ramachandran y Brang han confirmado que la sinestesia táctil-emocional es una experiencia genuina, esperan descubrir qué está sucediendo en los cerebros de estas dos mujeres.
La forma más común de sinestesia que asocia números a colores, proviene de un “cortocircuito” entre la región del cerebro responsable de la detección de los colores y la del procesamiento de números. Esas neuronas y conexiones responsables de esa interconexión no fueron podadas o eliminadas durante el desarrollo cerebral quedando un remanente excesivo.
Ramachandran especula que la sinestesia táctil-emocional estaría causada por un cortocircuito similar entre la ínsula (lugar del córtex responsable de las emociones) y su más próximo vecino: el córtex somatosensorial (la región responsable del procesamiento de las texturas).
Según Edward Hubbard, de Cornell University en New York y no implicado en el estudio, sea lo que sea lo que le ocurra a estas dos personas, parece ser un ejemplo de los mecanismos normales que están presentes en todos nosotros. Considera que las asociaciones de HS y AW entre textura y emociones no son conductas aprendidas, sino que están fuertemente instaladas, siendo principalmente arbitrarias (recordemos que la emoción evocada por el mismo estímulo es distinta, en general, para cada persona ). Es la clase de arbitrariedad, según él, que sería barrida o eliminada por el entrenamiento y superada por el aprendizaje y los factores culturales en la mayoría de las personas, pero no en los sinestésicos.
¿Conoce el lector algún caso de sinestesia o la padece él mismo?

Fuentes y referencias:
Noticia en New scientist.
Oigo un color.
Neurocase (DOI: 10.1080/1355479080236746)
Foto: “Touch” por WTL, vía Flickr.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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7 Comentarios

  1. RicardM:

    En primer lugar, desear al equipo de NeoFronteras y a sus colaboradores/comentaristas lo mejor para el 2009; que empieza bien para este sitio web por las recientes noticias y los debates que están generando.

    En cuanto al tema del presente artículo, yo desde pequeño he asociado colores a números (vg. el 2 es amarillo, el 4 es marrón, el 6 es verde, el 0 es blanco, el 20 es amarillo claro). Siempre me he preguntado si esto es verdadera sinestesia o bien asociaciones de otro tipo. ¿A alguien más le pasa esto, o es que soy raro?

    Saludos cordiales.

  2. lluís:

    No creo que seas raro. A mí lo que me pasa también puede ser una suerte de sinestesia: cuando veo que exhiben un cadáver clavado en una cruz me entra auténtico miedo y no digamos ya cuando los exhibidores del tal cadáver son unos señores que van vestidos como si fueran del Ku-Klux-Klan y portan unas velas a la par que arrastran unas cadenas.

  3. NeoFronteras:

    Estimado RicardM:
    La gente con sinestesia ve realmente colores al ver los números. Es de suponer que los demás podemos tener cierto grado (o en diferentes grados) de “sinestesia” que nos permite crear metáforas o conceptos similares, pero no lo sentimos directamente. La asociación de colores a números es arbitraria y cada sinestésico posee su propio código.

  4. Jaime Núñez:

    Yo descubrí hace poco que tenía sinestesia, letras/números – color (cada letra del abecedario tiene un color e hice una especie de prueba en donde debía asignarle un color a cada letra y numero y más tarde debía volver a hacer lo mismo y los colores coincidieron todos. También asocio fuertemente el tiempo con colores, es decir, para mi, 8º Básico (el año 2005) fue de color marrón, el año 2006 tuvo un color blanco, y simplemente lo es, no se puede explicar, y cada año tiene un color diferente pero siempre para mi serán los mismos. Lo mismo me pasa con algunos conceptos, es decir, AMOR = Rojo. SOLIDARIDAD = Rosada. VENGANZA = Azul, etc.
    Y el otro tipo de sinestesia que tengo, pero tiene menos intensidad es asociar olfato – sabor, por ejemplo, huelo un pegamento en barra y siento como si lo tuviera en el paladar y me da asco.
    Antes pensaba que era normal, que a todas las personas le pasaba lo mismo, pero eso fue hasta que descubrí lo tenía.
    Y tiene mucha razón el artículo, uno no se imagina o recuerda los colores, sabores, etc… sólo están ahí.

  5. Silveny:

    Hola, he tenido experiencias en el caso de sabores a emociones o palabras… que a veces es muy intenso. Me ha pasado en el trabajo, soy diseñadora y cuando algo un proyecto que me gusta comienzo a sentir sabores extraños y mezclados en la boca, como también hay olores que percibo que asocio a colores, personas y situaciones. Pensé que era normal, pero a veces era tan fuerte… También me ocurre que las letras o palabras, me envían una emoción que la puedo sentir físicamente, pero aún no he experimentado ver las letras en colores como tal o escuchar música y ver figura y colores. Bueno, espero alguien con experiencias similares pueda guiarme.
    Saludos

  6. cosmic:

    En mí, lo más frecuente es color-número. El 1 blanco, el 2 azul, el tres negro, 4 marrón claro, 5 rojo, etc. Por supuesto, las cifras largas son una sinfonía de colores, muy confusas por la mezcla de colores. El trece es negro suave (1 blanco, 3 negro). A las palabras se le pegan colores y sabores, algunos muy vivos: cuando oigo “Emilio” noto claramente un caramelo de limón en la lengua, no un limón, sino un caramelo de ese sabor concretamente. En este caso, mi conclusión es que la asociación se debe a las letras l y m, presentes en limón y Emilio. Pero en los demás casos es más complicado. Por ejemplo, “preocupación” me sabe a jamón (¿será por la rima?), “tecnología” me sabe a una mezcla entre menta y lo que uno nota cuando se pone una pila en la lengua (no lo hago desde pequeño, claro). “documento” me sabe a algo parecido a la pila, etc, etc, etc. Salvo casos concretos como los que menciono, normalmente, los sabores son muy confusos, es decir, todas las cosas me saben a algo, pero no puedo identificar el sabor.
    Otras: tanto sonidos como conceptos tienen su sabor y su color (aunque es algo mucho más indefinido que con los números); un silbido es un chorro de color rojo, más fino y más rojo cuanto más agudo es; los pasos de alguien son unas nubecillas oscuras y una moto arrancando es una especie de línea negra discontinua. Si ponéis “sinestesia” en youtube, veréis un curioso documental. En mi caso, es lógico que toso el mundo opine de mí que soy muy despistado.

  7. NeoFronteras:

    Muchas gracias por su comentario.

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