NeoFronteras

Factores que condicionan la felicidad

Área: Psicología — Lunes, 23 de Enero de 2012

Un estudio sobre una encuesta que se realizada en EEUU desde hace décadas indica qué factores determinan la felicidad de los norteamericanos.

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La felicidad, o su carencia, es algo que parece preocupar mucho a los norteamericanos. De hecho la búsqueda de la felicidad está incluso en su Constitución. Los psicólogos y economistas se preguntan por el papel de la felicidad en la sociedad y cómo aumentar esa felicidad.
En el pasado los economistas habían ignorado este factor porque asumían que estaba correlacionado con las condiciones macroeconómicas, como el producto interior bruto per cápita. Pero esta tendencia ha cambiado en los últimos años ante la evidencia de que en países más pobres las encuestas indicaban que la percepción de satisfacción en la vida era superior a la de la gente en EEUU. En general se puede decir que el dinero o el producto interior bruto no son buenos indicadores de la felicidad.
Todo esto tiene importancia para todos aquellos, como los políticos, que tienen que tomar decisiones acerca del futuro. Pero trabajar en este campo no es sencillo y no se sabe qué factores afectan a la percepción de felicidad. Los datos son además difíciles de conseguir.
Diversos estudios indican que la riqueza no siempre está relacionada con la felicidad. En un principio la pobreza absoluta sí puede hacer infelices a las personas y los individuos son más felices conforme van teniendo riquezas. Pero una vez se alcanza el nivel que permite cubrir las necesidades básica el dinero no garantiza la felicidad. De hecho, el crecimiento es geométrico y, a partir de ese punto, para conseguir un punto más de felicidad se necesitan 2 puntos más de dinero, y para el siguiente 4 y así sucesivamente. Se puede comprobar que en las consultas de los siquiatras hay gente con mucho dinero que ha alcanzado las supuestas metas económicas que se propusieron y no son felices.
En un estudio a largo plazo se comprobó que aquellos que de jóvenes encaminaron sus carreras profesionales hacia el objetivo de conseguir dinero solían ser de adultos menos felices que aquellos que tenían otros objetivos vitales.
Si se tiene lo suficiente para vivir la felicidad parece depender de pequeñas cosas como el altruismo, la familia, crear lazos sociales, mantener un peso adecuado y tener una pareja alegre. Según otros estudios siempre se puede ser más feliz si se tienen experiencias, sobre todo si son con otras personas. De este modo, es mejor gastarse el dinero en experiencias (por ejemplo en un viaje) que en un objeto (un coche nuevo).
Además, la felicidad conseguida a través de los bienes materiales tiene una vida muy corta. Estamos muy contentos y felices al comprar ese televisor plano de 40 pulgadas tan estupendo. Pero al cabo de un tiempo ya no nos produce esa satisfacción e incluso podemos terminar envidiando el televisor de 55 pulgadas del vecino. La felicidad a través de una compra suele ser efímera, a no ser que la compra te proporcione experiencias (una bicicleta, por ejemplo).
Porque en esto de la riqueza hay un factor social importante. Así como se puede ser un poco más feliz que el resto si tenemos un poco más de bienes que los demás, a la inversa también funciona y la percepción de la desigualdad económica es una fuente infelicidad si somos de los menos afortunados.
El problema es que las sociedades son cada vez más desiguales, tanto a nivel de países como a escala mundial. Un buen ejemplo de esto último es el de Bután. Sí, el país que medía su riqueza con un nuevo índice basado en la supuesta altísima felicidad de sus habitantes. Éstos eran efectivamente felices hasta que se introdujo la televisión por satélite y sus habitantes vieron cómo vivían los habitantes del resto de planeta. Ahora el país sufre una ola de crímenes.
Para ayudar en este campo de investigación se puede usar la Encuesta Social General que se realiza en EEUU desde 1972. Entre otras cosas se pregunta a los encuestados si en esos días están contentos, muy contentos o no lo están. Esta encuesta proporciona una buena base de datos a sociólogos, demógrafos y economistas. Unas 32.000 personas han estado contestando este tipo de preguntas a lo largo de los años desde entonces, proporcionando una base de datos a largo plazo para estudiar la evolución de la felicidad en el país.
Teng Guo y Lingyi Hu han estudiado estos datos para determinar los factores que determinan la felicidad de los habitantes de EEUU.
Su análisis se divide en dos. En el primero tratan de averiguar las correlaciones entre felicidad y condiciones personales como edad, salud, estado civil, ganancias, etc. En el segundo tipo de análisis buscaron las correlaciones entre felicidad y los indicadores económicos como la inflación y el producto interior bruto per cápita.
Según sus resultados el principal factor que determina la felicidad es la salud. La gente sana es un 20% más feliz en promedio, mientras que la gente con problemas de salud es un 8,25% más infeliz.
El otro factor es el matrimonio. Los individuos casados son un 10% más felices que la gente que nunca se casó.
Pero los niños disminuyen la felicidad. Tener niños reduce la felicidad en un 0,24%. Según los autores esto probablemente se debe a que la encuesta está sesgada por la presencia de familias pobres y los niños suponen una importante carga económica.
Los ingresos juegan un papel escaso. En general la gente con ingresos altos es más feliz, pero sólo en un 3.5% como máximo.
Los autores del estudio no pueden dilucidar si la gente feliz tiende a ganar más dinero o si la gente que tiene más dinero es más feliz. Y lo mismo se puede decir de los otros puntos. Simplemente no hay datos que permitan ver cuál es la causa y cuál es el efecto.
Por otro lado, los factores macroeconómicos son más difíciles de analizar. Según estos autores no es posible encontrar una relación entre el producto interior bruto y la felicidad. Pero la inflación sí parece reducir la felicidad. Un 1% de aumento de inflación reduce la felicidad nacional en un 3,1%. En este caso está claro que un aumento de inflación reduce la capacidad de compra de las familias debido al aumento de los precios. Al fin y al cabo, la inflación es una manera de empobrecer a toda una población.
Desde el punto de vista de los que toman las decisiones, como los políticos, el estudio indica que la mejor manera de hacer a una nación feliz es mejorar la salud de sus habitantes y tratar de controlar la inflación.
Así que, amigo lector, teniendo en cuenta este resultado y otros publicados en NeoFronteras se podría decir que hasta ahora la receta de la felicidad es la siguiente:

-Consiga un nivel de vida que le permita cubrir bien sus necesidades básicas.
-No mida sus bienes en función de los bienes que tienen los demás.
-No persiga meras metas económicas, sino vitales.
-Tenga experiencias en lugar de bienes materiales.
-Cree lazos sociales.
-Trate de estar en buen estado de salud.
-Viva en un país con inflación baja.
-Cásese, a ser posible con una pareja alegre, pero piense muy bien antes cuántos hijos puede mantener y cuidar holgadamente.

Parece un lista sensata.

Copyleft: atribuir con enlace a http://neofronteras.com/?p=3723

Fuentes y referencias:
Nota en Technology review.
Artículo original.
El lado oscuro de la felicidad.
La felicidad no depende de la genética.
Felicidad contagiosa.
Posesiones y felicidad.
Mente a la deriva y felicidad.
Ir a la iglesia y felicidad
Felicidad, creatividad y concentración.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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12 Comentarios

  1. tomás:

    La receta con que termina el artículo es muy completa, y nuestra tradición musical lo confirma, aunque cambia ligeramente el orden. Lo decía una canción que los más jóvenes no conocerán: Tres cosas hay en vida: salud, dinero y amor. Y si se medita, se concluye que una buena salud te permite trabajar y tener fuerza y tiempo para ganar algún dinero -no es preciso hacerse muy rico-; un aspecto saludable y una vestimenta apropiada, así como una aceptable posición social, hacen más accesible el amor. Otra cosa será si una vez conseguido todo, el trabajo te ha roto la salud y el amor te ha arruinado y hasta te a dejado sin salud mental.
    A todos os deseo las tres cosas… y que duren.

  2. Pocose:

    Y sobre todo.
    La botella solo puede estar, llena, casi llena, medio llena, o a unas malas… ¡¡Que bien, aun le queda un traguito!!
    ¡Salud para todos!

  3. Tecnologia:

    La tarea de no medir nuestros bienes en función de los bienes que tienen los demás es complicada en esta sociedad de consumismo…pero me encanta el post! Energia positiva siempre!lo bueno atrae siempre lo bueno!

  4. ignacio:

    Me parece muy buena la formula de la felicidad que está propuesta.
    Yo creo que una buena manera de no tener envidia de los demás es alegrarse cuando a un tercero le salen bien las cosas, después de todo por envidiar o enojarse no vas a cambiar nada.

  5. Miguel Angel:

    Estoy comparando los resultados del estudio con otros realizados con anterioridad y hay varias matizaciones y curiosidades que me gustaría compartir con vosotros:

    -Según una encuesta anterior del “Centro de análisis de opinión” de EEUU:Parece ser que efectivamente el grupo de casados es mas feliz en términos absolutos que el grupo de solteros, divorciados o viudos. Sin embargo, hay que aclarar que se da una polarización en las puntuaciones, de modo que los felizmente casados dan puntuaciones muy altas, mientras que el grupo de los casados pero “no tan felices” dan puntuaciones mas bajas que el grupo de solteros+divorciados+viudos. Al final, en el cómputo global, los casados significativamente mas felices.

    -Un factor que se ha revelado muy importante: el optimismo. Ha sido objeto de dos estudios muy interesantes: en un seguimiento hecho en la Clínica Mayo (muy completo, siguiendo a los sujetos durante 30 años) a optimisitas y pesimistas, se pudo comprobar que los optimistas vivían significativamente mas tiempo.
    El otro estudio de Danner y colaboradores, se hizo sobre un grupo de 178 monjas católicas, un grupo en le que era mas fácil eliminar algunos sesgos, ya que se trataba de monjas, que no fuman, tenían la misma dieta, los mismo horarios…resultó que las que mas vivían eran las que se habían mostrado mas felices y optimistas ante la idea de entrar en el convento (90% seguían vivas a los 85 años), mientras que el grupo de las que se habían mostrado menos entusiastas solo un 30% estaban vivas a los 85).

  6. joabbl:

    Personalmente no veo claro el vínculo entre felicidad y longevidad. Creo que bastaría una visita a una residencia de ancianos para que surgieran dudas. Más de uno no entendería la pregunta si alguien les pregunta si son o han sido felices. Por otro lado conozco gente que parece ser feliz y no les auguraría un futuro lo bastante largo como para poner a prueba la generosidad de la seguridad social. También tenemos la recomendación de James Dean: vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver. La espezanza de vida en España hace un siglo era de poco más de 40 años. Quizá la felicidad sea un invento moderno.
    Saludos

  7. Miguel Angel:

    Estimado joabbl:

    Es interesante lo que comentas acerca de si la felicidad es un “invento moderno”. Lo cierto es que hace muy poquito tiempo que la felicidad es objeto de estudio por parte de la Ciencia, de hecho, llevamos muy poco tiempo estudiando el cerebro y cuando empezó a estudiarse no se comenzó desde un enfoque “positivo” sino estudiando enfermedades y desórdenes mentales.

    En cuanto a lo de la longevidad-felicidad, ya sabes que algunos contraejemplos no invalidan el resultado general.

    Saludos y abrazos.

  8. Miguel Angel:

    “Sin ti y sin mí, el Universo es sencillo,
    gobernado con la regularidad de un cárcel.
    Las galaxias giran por unos arcos estipulados,
    las estrellas desaparecen a la hora indicada,
    los cuervos vuelan hacia el sur
    y los monos están en celo cuando toca.

    Pero nosotros, a quienes el cosmos moldeó
    durante miles de millones de años
    para encajar en este lugar, sabemos que fracasó.
    Porque podemos cambiar nuestro molde,
    alargar un brazo entre los barrotes,
    y, como Escher, sacarnos.

    Y mientras las ballenas
    están eternamente confinadas en los mares,
    ascendemos por las olas,
    y miramos la tierra desde las nubes”

    La cita es de “Look Down from Clouds” de Martin Levine.

  9. NeoFronteras:

    No se mencionada nada entre longevidad y felicidad. Se dice que hay relación entre salud y felicidad, no longevidad. Se puede vivir sano y finalmente morirse relativamente joven o viceversa. Aunque si se es muy longevo quizás no se vivan los últimos años en buen estado de salud.
    No obstante, hay estudios que apuntan a que la “felicidad basal” cambia en el transcurso de la vida.

    En cuanto a los otros temas, obviamente, cuando hace siglos no se tenía que comer la felicidad era algo absolutamente secundario.
    La preocupación por la felicidad es algo reciente para la “mayoría” de la gente.

  10. Miguel Angel:

    Estimado Neo:

    Su número 5 viene a contradecir lo que digo en mi número 5. No se si dispone de alguna referencia a algún estudio en el que se haya visto que no hay correlación entre salud y longevidad, en caso afirmativo me encantaría conocerlo.

    Saludos y abrazos.

  11. Miguel Angel:

    Veamos:

    -Relación entre felicidad y optimismo: aporto las referencias al estudio al que me refería en mi número 5:

    “Optimists vs pessimmists: Survival rate among medical patients over a 30-year period”; Mayo Clinics Procedings 75,(2000), Maruta, T., Colligan, R.

    -Relación entre felicidad y longevidad:

    “Positive emotions in early life and longevity: Findings from the nun study” Jouranl of Personality and Social Psychology, 80 (2001).

    Si que coincido con lo que dice Neo en su 9 acerca de la “felicida basal” y como cambia durante el transcuros de la vida, de hecho el artículo original hace referencia a que hay un pico de Felicidad en la juventud al incorporarse al mercado laboral, desciende en los años siguientes y vuelve a ascender al llegar o aproximarse a la jubilación

  12. Miguel Angel:

    -Relación felicidad/salud: es significativa en el estudio de la noticia…y según otros estudios que estoy cotejando parece ser que efectivamente hay una relación significativa.

    Pero atención, según algunos investigadores importa mucho mas la salud impresión subjetiva que tengamos sobre nuestra propia salud que la salud objetiva: hay un estudio de 1993 “Integrating bottom-up and top-down theories os subjective well-being” firmado por Brief A.P., Butcher A.H. GeorgeJ.M. y Link K.E. qwue paree corroborarlo.
    También se sustentaría esta idea en otro estudio en que se vió que los enfermos con cáncer no eran significativamente mas infelices que el grupo control. Os puedo facilitar también el enlace.

    Lo que si que parece ser que genera una correlación clara es el acumular 5 o mas dolencias crónicas y dolorosas o muy incapacitantes, segúna otro estudio de 1994 “Shotterm dynamics of disabilty and well-being”

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