NeoFronteras

Competitividad sexual y fertilidad en mujeres

Área: Psicología — viernes, 21 de noviembre de 2008

Las mujeres, antes de la menopausia, puntúan como menos bonitos los rostros de mujeres femeninas. Esta situación cambia en el momento que ya no pueden tener hijos.

Foto
Ejemplo de fotos manipuladas. La cara de la izquierda de cada sexo está masculinizada y la de la derecha feminizada. Foto: Benedict Jones.

Se supone que a todo el mundo le gusta una cara bonita, pero esto no siempre es así para las mujeres en edad fértil. Bajo la perspectiva de la competencia una mujer en edad de procrear ve a otras mujeres atractivas como un enemigo contra el que se compite, pero una vez entran en la menopausia su perspectiva cambia.
Benedict Jones, de Aberdeen University (RU), ha realizado un estudio psicológico con 97 mujeres en edad madura. Numerosos estudios anteriores habían estudiado cómo la fertilidad de las mujeres cambiaba la preferencia sobre las caras, rostros, voces e incluso camisetas sudadas de los hombres. Pero había muy pocos que estudiaran las preferencias de las mujeres sobre otras mujeres y por tanto sobre cómo la fertilidad cambia la competitividad a la hora de buscar de pareja.
Este investigador y sus colaboradores mostraron a voluntarias que estaban o no la menopausia fotos manipuladas digitalmente de hombres y mujeres para que sus rostros parecieran más masculinos o más femeninos. El programa informático sistemáticamente cambiaba determinados rasgos como la amplitud de la mandíbula o la frente para hacer los rostros más masculinos o, para hacerlos más femeninos, creaba ojos más amplios o cejas más arqueadas. Las voluntarias, que tenían edades comprendidas entre los 40 y los 64 años de edad, debían de puntuar el atractivo de 40 versiones feminizadas o masculinidad de estas caras.
Independientemente de si estaban en la menopausia o no las voluntarias escogían preferiblemente rostros de hombres que parecieran masculinos. Pero en el caso de los rostros de mujeres la cosa cambiaba. Las voluntarias que todavía tenían la posibilidad de procrear puntuaban los rostros de mujeres de aspecto femenino como menos atractivos que las mujeres en la menopausia.
Según Mark Prokosch, de Elon University (Carolina del Norte), esto es sólo el primer paso en este asunto, y no está del todo convencido de que puntuar a otras mujeres sea la mejor manera de estudiar la competitividad entre las mismas. Todavía quedaría la cuestión de si puntuar una cara como menos atractiva equivale a un sentido de la competitividad aumentado.

Fuentes y referencias:
Noticia en New Scientist.
Pruebe con su cara.
Artículo en Biology Letters (DOI: 10.1098/rsbl.2008.0478)
Explican la menopausia evolutivamente.
Voz y ciclo menstrual.
Infidelidad y ovulación.
Mirada y atractivo.
La belleza del hombre está en los ojos de las amigas.
Las mujeres se ven atraídas por hombres musculosos.
La cintura estrecha es una característica universal de la belleza femenina.
¿Por qué hay gente fea?
El atractivo femenino depende del nivel hormonal.

Salvo que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.
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8 Comentarios

  1. JOrge:

    Ummm.. La Idea de que la mujer postmenopausica está fuera de la competencia reproductiva es falsa. En realidad continua aupando la expansión de su pool genético a través del apoyo a hijos y nietos. El rol evolutivo de la menopausia es precisamente ese: Obviar los riesgos de un embarazo a edades avanzadas para dedicarse a la expansión del capital genético que ya tiene en los hijos.

  2. NeoFronteras:

    El resultado al que se refiere está entre los enlaces aportados y fue publicado aquí como “Explican evolutivamente la menopausia”.
    Por otro lado en esta noticia se menciona la competividad sexual y no la reproductiva.

  3. Armando Hernández:

    No me extraña que el género humano no tenga remedio. Da la impresión de que no podemos salir del “círculo biológico del neolítico”. Si las mujeres siempre premian con su cuerpo y descendencia a aquel que se parece más a un cavernícola siempre habrá cavernícolas, porque aspecto y conportamiento van a la par en este caso.
    No digo que los hombres no sucumban a sus condicionantes biológicos, pero a diferencia de ellas el resultado de su selección de pareja no trae una selección de genes violentos y agresivos.

  4. tomás:

    Estimado Armando Hernandez: Estamos de acuerdo en lo que a la falta de remedio para el género humano te refieres.
    Cierto es que la testosterona, mucho más abundante en el hombre, lleva consigo un comportamiento más agresivo en este que en la mujer y ello sólo es evitable a través de la educación. Es decir que aquello que hace proclive la mente masculina a una cierta agresividad, sea contrarrestado por un ambiente donde prime la razón y la virtud, además del concurso de la acción disuasoria de la justicia. Porque es evidente que ni uno ni otro sexo podremos jamás evitar nuestra carga genética justificada por la evolución, en la que un sexo, el masculino generalmente, asume la defensa, la caza y todo aquello que precise de la fuerza. Serán necesarios cientos de años`para que los genes se den cuenta de que la sociedad civilizada ya no precisa el vigor físico.
    Por lo mismo, el comportamiento sexual de la mujer viene fuertemente influido por sus hormonas, estrógenos y progesterona. Ellas determinan la figura femenina y también sus deseos y conducta. No les resulta fácil olvidarse de utilizar su atractivo. ¿Qué le vamos a hacer?: somos esclavos, queramos o no, de nuestra ancestral biología.
    Como ves, estoy de acuerdo con muchas de tus ideas, pero no con su exposición. Por ejemplo, parece entenderse que las mujeres no son muy cuerdas a la hora de elegir, al contrario que los hombres, más inteligentes, que no las escogemos por su mayor apariencia varonil-cavernícola-violenta-agresiva.
    ¿Premian las mujeres a quien se parece a un cavernícola? -lo dices con un significado peyorativo-. Es decir que un rostro varonil es cavernnícola. Por tanto se deduce de tus palabras que de un rostro más varonil se deriva necesariamente un comportamiento más rudimentario. Quizá te inspiras en el famoso refrán que dice “la cara es el espejo del alma”, pero aún suponiéndolo cierto, la apariencia varonil no es sin remedio sinónimo de lo primitivo y agresivo. Seguramente un aspecto varonil unido a la delicadeza sea aún más atractivo para ellas.
    Por cierto que en el neolítico ya no primaban las cavernas, aunque en determinados lugares han permanecido y permanecen, como excepción, hasta ahora.
    ¿Crees que somos más pacíficos que en el Paleolítico? En aquellos tiempos usaban el garrote y el pedrusco; ahora, pulsar un botón basta para producir tremendos daños y basta la fuerza de un niño.
    Un saludo con palmada neandertal, si me lo permites.

  5. Armando Hernández:

    @Tomás
    Sí, ya sé que quizás tengas razón y que no controlo estos temas, y que es alimentar el tópico, pero no dejo de pensar que si en parte el aspecto físico está controlado hormonalmente y el comportamiento también, entonces una cosa y otra deben de estar relacionadas.
    Hombres y mujeres estamos condicionados biológicamente, pero si las mujeres eligen para reproducirse hombres de aspecto troglodítico no nos libraremos de los comportamientos troglodíticos ni en dos siglos ni en 1000. La diferencia es que el hombre prefiere mujeres con aspecto opuesto al troglodítico, que se dejarán elegir solo si el hombre es un troglodita. Ya sé que soy superficial.

  6. tomás:

    Estimado Armando Hernandez: Tu modestia te engrandece. No eres en absoluto superficial. Yo tampoco puedo escribir más que desde la común cultura general -para mejorarla muchos visitamos esta página- y te recuerdo que estoy de acuerdo con buena parte de tu pensamiento, lo que no es garantía de certeza para ti ni para mi.
    Respecto a tu último argumento del comentario 5, hay que tener en cuenta que si la fuerza no es tan importante para la supervivencia, tendrá cada vez menos valor para ser elegida; esa será la vía evolutiva. Lo mismo sucede, por poner un ejemplo, con las muelas del juicio: lo que no es necesario suele desaparecer pero, si está relacionado con la sexualidad, su velocidad de cambio será mayor. Es cuestión de esperar con un poco de paciencia.

  7. RicardM:

    Estimados Arnando y Tomás, la agresividad la llevamos en los genes, tal como han demostrado los etólogos hace años. Y la agresividad es buena porque nos impulsa a actuar. Pero es mala en los casos en que se manifiesta en forma de violencia (el “lado oscuro” de la agresividad). La cultura (o los “memes”, un término que está de moda últimamente) modela nuestra agresividad innata y nos dota del sentido moral que inhibe muchos de nuestros comportamientos violentos. Existen mecanismos de conducta que inhiben la violencia. Los etólogos los llaman conductas de sumisión (un ejemplo de ello en el mundo animal es el perro que se tiende y muestra el cuello a su oponente, el cual se ve impedido de atacarle). Si se mata a distancia, las conductas de sumisión no funcionan porque no se ven. Tampoco funcionan si hay una sobreexcitación que nuestro organismo confunde reaccionando con secreción exagerada de adrenalina y desencadenando mecanismos de autoprotección (en los humanos no valen las “tres leyes de la robótica” de Asimov). Y, finalmente, tampoco funcionan los mecanismos de inhibición de la violencia cuando no consideramos al otro como de nuestra misma especie. Por eso es más fácil pegar un tiro que aporrear, y se producen genocidios. Sólo la cultura nos salva de la violencia incontrolada y sólo la cultura nos separa de los neandertales. Lo malo es que incorporar los “memes” a los “genes” suele llevar mucho tiempo…

    Saludos cordiales a ambos.

  8. tomás:

    Estimado RicardM: Totalmente de acuerdo con parte de tu versión, puesto que los genes son la causa fundamental de los vertidos hormonales, siendo estos la más inmediata de la alerta en el caso de la adrenalina; las que yo menciono son más “estructurales”. Esa alerta puede derivar en autoprotección, agresión, huída y conductas de este tipo. No entiendo bien la diferencia que haces entre agresividad y violencia, aunque sé que no son exactamente lo mismo; ambas pueden ser verbales, o físicas. Por eso pongo “alerta”.
    Sin embargo difiero de tu opinión en que nos distingamos de los neandertales sólo en la cultura y me permito recordarte que somos especies distintas del mismo género. Estoy seguro de que lo señalado es más que sobradamente conocido por ti y quizá el error es sólo una forma de espresarte en la que quieres decir que la diferencia con nuestros ancestros de la misma especie es cuestión sólo de cultura. Visto así, tampoco estoy de acuerdo. Creo que la evolución nos modifica más rápidamente de lo que se cree. Lo que sucede es que los cambios en el ambiente son generalmente lentos, pero si son veloces sólo queda la alternativa de evolucionar o desaparecer. Cuando esos cambios afectan a la reproducción, la alimentación o quizás la inmunidad a algunas enfermedades y alguna variable más entre las fundamentales, la evolución ha de acelerar sin remedio, adaptándose en pocas generaciones, supongo que, en algunos casos, con gran disminución de la población afectada.
    Un cordial saludo.

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